viernes, 8 de mayo de 2009

Acabando con el país

Imagen: cordillera central haitiana (Grassroots International) ¿Así es como nos queremos ver?

República Dominicana es un país que se encamina a la deforestación total, gracias a una combinación de haitianos y dominicanos ignorantes, intereses económicos y unas autoridades que tradicionalmente se han mostrado pasivas ante el problema.

De nada valen las advertencias respecto al calentamiento global, la furia de los fenómenos naturales más recientes y los problemas que derivan del abuso al que constantemente se someten ríos, bosques, lagunas y demás recursos naturales con que cuenta el país. La gente sigue igual: cortando árboles, extrayendo materiales de los ríos, matando aves y otros animales pequeños, tirando basura en cualquier sitio y contaminando el aire con vehículos que tienen el muffler defectuoso.

Que pena tomar un periódico y encontrarse con un reportaje donde se denuncia que haitianos llegan al país -ilegalmente- y de inmediato empiezan a tumbar y quemar árboles, tal como suelen hacer en su país, que hoy está deforestado en más de un 95%. Pero más penoso aún es ver como nadie se pronuncia al respecto, como las autoridades correspondientes (Migración y Medio Ambiente, por poner un ejemplo) no le buscan solución al problema.

Es absurdo que el país se acabe a manos de extranjeros y nacionales ignorantes, solo porque nunca se hizo un esfuerzo serio por educar y preservar. Es absurdo que no se regule el uso de vehículos con defectos en el muffler, y por eso es a veces tan difícil respirar en Santo Domingo y otras ciudades congestionadas. Es igualmente absurdo que nunca se haya contemplado en la RD la implementación de sistemas de reciclaje de basura.

Por esto y más es que decimos estar en el país de las maravillas. Me pregunto, ¿reaccionarán cuando ya sea muy tarde?