miércoles, 16 de abril de 2014

El atractivo del dinero fácil



Una de las primeras cosas que se enseña a estudiantes de finanzas es que a mayor retorno en una inversión, mayor el riesgo. Se trata de una afirmación que encierra toda la lógica del mundo, muchas veces demostrada en la práctica, que la gente no termina de comprender, sea por ignorancia o por ambición. 

El comentario viene a propósito de TelexFREE y la enorme cantidad de gente que ha quedado enganchada en un negocio que tenía todos los indicios de ser una burda pirámide, actualmente bajo investigación en Estados Unidos y acusada de estafa por el secretario de estado de Massachusetts, William Galvin, tras haberse declarado la empresa en bancarrota.

Lo triste de este caso es que durante muchos meses se advirtió de manera pública acerca de la naturaleza turbia de TelexFREE, con gente como el economista Alejandro Fernández Whipple (@argentarium) llevando la delantera. La gente, ambiciosa al fin, se deja llevar de la promesa de dinero fácil, tan solo para lamentarse más adelante. 

Se estima que la quiebra de TelexFREE, que ya había cerrado en Brasil y Ruanda, afecta a 150,000 dominicanos que ciegamente creyeron en la promesa de riquezas fabulosas con el menor esfuerzo. Sería demasiado fácil concluir que eso pasa porque este es un país de gente bruta, pero eso no es del todo cierto. En Estados Unidos, específicamente en Massachusetts, que es donde TelexFREE tiene su sede principal, se estima que la estafa fue de 90 millones de dólares, siendo las víctimas en su mayoría descendientes de brasileños y otras minorías.

Al igual que aquí, TelexFREE fue blanco de investigaciones durante meses, a lo callado, y sólo cuando se acogieron al infame capítulo 11, dizque para reforzar a la empresa, fue que estalló el escándalo de manera pública. Ahora, cuando ya es tarde, es que salen esas informaciones de las autoridades correspondientes, dentro y fuera de aquí, dando cuenta de que la empresa estaba en la mira por lo que se considera es una de las mayores pirámides de estos tiempos. 

Obviando el rol de las autoridades, que deberían hacer un mejor esfuerzo por educar al pueblo sobre los riesgos de este tipo de inversión, cabe preguntarse, ¿por qué la gente es tan propensa a caer en estos ganchos? Se trata de una mezcla de ambición, ignorancia y vagancia. Ganarse el dinero fácil, sin hacer nada, es una idea atractiva. Si eso fuera posible, no hubiera gente pobre, ¿o sí?

La gente, buscando lo fácil, se deja engañar de la manera más absurda. TelexFREE es tan solo la última pirámide en caer, y es posible que una suerte similar corran negocios como Herbalife y Organo Gold. Y como los oportunistas abundan, ya TelexFREE tiene sustituto: UNETENET.

viernes, 28 de marzo de 2014

Hay gente que no está apta para tener negocios

¿Quieres tener tu propio negocio? Fantástico. Ten en cuenta que esto NO es un juego. Que estarás lidiando con gente que en calidad de clientes tendrán el derecho de reclamarte y que cualquier metida de pata, por muy leve que parezca, puede salir muy cara.

Imagen: The Next Web
Tener un negocio es algo delicado que requiere de compromiso y responsabilidad. Asimismo, valores como ética, trato justo y adaptación a las necesidades del cliente forman parte del conjunto de cualidades que se requieren para montar un negocio y garantizar su permanencia y éxito a través del tiempo. 

El que tiene un negocio, sin importar la naturaleza del mismo, tiene que entender que sus clientes esperan respuestas satisfactorias a sus necesidades 24 horas al día 7 días a la semana, sin importar que sea fin de semana o día feriado. Esta es una realidad aún más presente cuando se ofrecen servicios como hosting y mantenimiento de páginas. 

Mucha gente incursiona en estos negocios porque los ve como algo "fácil" y de poco riesgo, y ese es justamente el error. Para ofrecer un servicio de diseño, implementación, hosting y manejo de páginas hay que tener plenos conocimientos de lo que se está haciendo. 

Hay decenas de plataformas disponibles para los fines, así como servicios extranjeros que por una tarifa cómoda mensual hacen el trabajo, con la condición de que el soporte no será tan bueno y oportuno como cuando se tiene una empresa a nivel local como proveedor del servicio. 

Esta es una lógica que hace sentido, pero no siempre es el caso. A veces contratamos los servicios de alguien que anuncia ofrecer estos servicios, y caemos en tremendo gancho. Gente que responde cuando le da la gana, que en medio de una emergencia se agacha y no da respuestas satisfactorias cuando las cosas fallan. Gente que a la hora de lidiar con cosas más complejas se ve en la necesidad de buscar a otro (y pagarle por su cuenta) porque ni tienen la menor idea de qué hacer. 

Una persona que monte un negocio sin saber lo que tiene entre manos, ¿cómo progresa? Hay gente que cree que tener su propio negocio le da licencia de llegar a la hora que quiera, responder cuando quiera y hacer las cosas "a su ritmo". Lamentablemente NO es así. Al cliente que paga se le respeta, y para ello tan solo basta con dar respuestas oportunas y precisas a sus inquietudes y necesidades. 

Quienes se dedican a ofrecer servicios de páginas web tienen que entender la urgencia que signifca tener un site offline por tiempo indefinido y lo mal que se siente no tener una respuesta rápida cuando se presenta el caso. Es muy duro llamar dos, tres veces a una persona y hasta dejarle mensajes de texto y que no haya una sola respuesta por horas. Gente así está llamada a fracasar. 

viernes, 14 de marzo de 2014

Las incongruencias del empresariado


Los empresarios dominicanos, quizás igual que en todas partes, viven quejándose. Cuando no es satanizan las compras por Internet, el problema es lo costoso que les sale mantener a la clase trabajadora, aquella que hace el trabajo sucio por cheles y bajo condiciones poco deseables a nivel de trato humano. 

Con los empresarios no hay forma de ganar porque ellos están programados para siempre salir ganando. El argumento para modificar el Código de Trabajo con unas propuestas que rayan en lo absurdo es que debe aumentarse la productividad y para ello se hace necesario bajar los costos.

Se sabe que el componente humano de cualquier empresa a menudo representa el mayor porcentaje de gastos (palabra que debiera sustituirse por inversión), y por eso cada cierto tiempo hacen su habitual cantaleta. Sin embargo, en estos días los empresarios no solo gritan por los gastos que representan los trabajadores, sino porque, a su entender, la gente no está estudiando carreras que les sirvan para sus negocios. 

Laura Peña Izquierdo, presidenta de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), ha sido la última persona en exponer ese problema. Según ella, el empresariado requiere de gente con capacidades de liderazgo y habilidades directivas, pero, las universidades no están produciendo ese material. Siendo el caso que las carreras de Administración de Empresas, Mercadeo, Derecho e Ingeniería (sea en sistemas o en otra vertiente) están entre las opciones más populares, el argumento no hace mucho sentido. 

Lo que la representante de ANJE no dijo al hablar del tema es que el mismo empresariado fomenta una generación de empleados que no tienen habilidades de liderazgo con su forma arcaica de proceder. En cualquier empresa, sobre todo en una de origen familiar, es común que las decisiones sean tomadas directamente por la alta gerencia, normalmente compuesta por familiares o allegados a la familia fundadora. Raras veces se da participación a los de abajo, y cuando alguien osa opinar, por lo regular se le manda a callar rápidamente, aunque la idea planteada sea excelente. 

Este comportamiento no es exclusivo de las empresas. Más bien es un reflejo de la cultura que por décadas ha imperado en las altas esferas del poder. Empieza en la casa, se reproduce en la escuela/universidad y persiste en las empresas. Bien sencillo. Y si no lo cree así, piense nada más en la cantidad de veces que el profesor del colegio o la universidad lo reprendió o amonestó por haber expresado ideas diferentes a las enseñadas. Era y es muy común escuchar la frase "su opinión no vale, sólo la mía".

¿Cómo se fomenta liderazgo con esa forma? Simplemente es imposible. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Trabajar de gratis parece estar de moda

Como si no fuera suficiente con querer recortar los pocos beneficios asociados a trabajar para el sector privado, ahora los empresarios de este país se han inventado una nueva modalidad para esclavizar gente bajo sus propios términos y condiciones: colaboración.
 
¿Cómo así? Muy sencillo: una empresa X quiere sacar adelante un proyecto ultra moderno, de esos que requieren gente joven y dinámica que sepa usar redes sociales y que tenga ciertos talentos, entre ellos saber escribir, estar al tanto o simplemente saber conectarse al medio. En vez de hacer una oferta formal de trabajo, la empresa se pone a mandar mensajes a prospectos ofreciendo una oportunidad para "colaborar", y he ahí el gancho.
 
Cuando una empresa habla de "colaborar", garantizado que no se contempla pago alguno. En vez de eso, tratan de engañar al prospecto con palabras como "proyección a nivel local e internacional", "oportunidad de darse a conocer", "exposición en el medio", como si hubiese garantía alguna de que eso vaya a suceder o a dejar beneficios a corto o largo plazo. El que cae en la tentadora oferta a menudo se ve sujeto a la misma presión de un trabajo de verdad, con el agravante de que no hay nada que lo justifique.

La idea de trabajar de gratis, a cambio de proyección, es muy romántica y poco factible. Ignoran estos empresarios que con proyección o exposición en los medios no se compra comida ni se pagan facturas. Peor aún, ignoran que hacer un trabajo de calidad, inclusive algo tan "mundano" como escribir, requiere de tiempo y recursos (léase, dinero para trasladarse a sitios, pagar internet, comprar herramientas, etcétera).

Sólo así se explica que un reconocido grupo de comunicaciones pretenda que sus colaboradores aporten material original y de calidad a cambio de nada más que las promesas aquellas de proyección.

Empresarios: si tanto les interesa contar con algo que valga la pena, paguen. Nada en esta vida sale de gratis, y esa mentalidad socialista entre gente capitalista no está de nada.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Al Himno hay que prestarle atención

Alegándose comodidad y que es demasiado largo, el Himno Nacional usualmente se corta a menos de la mitad, enseñándose así, imparcial, en escuelas y colegios. El resultado, obviamente, es que la mayoría de los dominicanos no conoce su Himno en su totalidad, limitándose a repetir de memoria las cuatro primeras estrofas, que son quizás las menos significativas.
 
¿Por qué digo esto? Por una razón muy sencilla: las primeras cuatro estrofas, esas que la mayoría de la gente se sabe de memoria porque le obligaron a embotellarse su contenido en sus días de estudiantes, se limitan a resaltar el orgullo que debemos sentir los dominicanos por nuestra libertad e independencia, de la cual mañana se conmemoran 170 años. La parte más significativa en cuanto al mensaje que encierra el Himno empieza justamente en la quinta estrofa:
 
Que si dolo y ardid la expusieron
De un intruso señor al desdén,
¡Las Carreras! ¡Beller!... campos fueron
Que cubiertos de gloria se ven.
 
De especial importancia son los vocablos "dolo" (engaño, fraude, simulación) y "ardid" (mañoso, astuto), palabras que posiblemente resulten desconocidas a una parte importante de la población dominicana y que hacen un recuento de una vieja historia que viene repitiéndose cíclicamente desde el nacimiento de la República en 1844.

Otra estrofa significativa:

Y si pudo inconsulto caudillo
De esas glorias el brillo empañar,
De la guerra se vió en Capotillo
La bandera de fuego ondear



Esta, la séptima estrofa, es una referencia directa a Pedro Santana y la afrentosa anexión a España que logró en 1861, echando por la borda el esfuerzo de Duarte, Sánchez, Mella y demás trinitarios y partidarios de la Independencia. Cierto es que la Santana era antihaitiano y que la independencia lograda en 1844 fue justamente una separación de Haití, pero este dato no atenúa en lo mínimo la enorme traición que supuso esa anexión a España, la cual salió muy cara a todas las partes involucradas.

Por esa anexión es que celebramos cada 16 de agosto el "Día de la Restauración", una denominación incorrecta porque en esa fecha lo que se conmemora es el inicio de la Guerra de la Restauración, que inició en 1863 y culminó en 1865 con la restauración de la soberanía nacional.

A partir de este punto, las demás estrofas están llenas de referencias históricas y de un llamado a no dejar morir lo que con tanto esfuerzo ha sido logrado. El himno exhorta a mostrar nuestras frentes con orgullo, en el entendido de que Quisqueya podrá ser destruida, pero sierva nunca más. El lema patrio es "ser libre o morir", lo que explica por qué aún resuena el clarín de la guerra, en clara referencia a que el pueblo no permitirá que se juegue con su soberanía.

No es que se cante el Himno Nacional completo en cada oportunidad, pero en las escuelas y colegios debería tomarse la iniciativa de revisitar esta pieza y cambiar el enfoque de su enseñanza. De nada sirve obligar a los estudiantes a aprenderse de memoria unas estrofas que posiblemente carezcan de sentido a quien las recita. Con una explicación adecuada, dentro del contexto histórico y sus circunstancias, cambian la percepción y la disposición hacia algo que no pocos consideran "aburrido".  

¿A quién le creo?

Dicen que desde que se inventaron las excusas nadie queda mal, y esto es una realidad de estos tiempos. Ante cualquier situación de aprieto tan solo basta con elaborar una mentira convincente, de esas donde las piezas encajan perfectamente. Puede que dos o tres queden con sus dudas, pero la mayoría optará por creerse el cuento y seguir su camino.

La reflexión viene a propósito de un supuesto movimiento religioso llamado "Tomando Nuestro Territorio", que en estos días ha ganado presencia en medios de comunicación y redes sociales. 

De este movimiento, conocido también como TNT, llaman la atención varios elementos, empezando por el hecho de que los manifestantes son haitianos y el nombre puede dar pie a interpretaciones variadas en el contexto actual. Después de todo, hay una presión real sobre República Dominicana para que otorgue la nacionalidad a haitianos que residen ilegalmente en el país y hay varias ONGs que han insistido a nivel local e internacional que esos haitianos tienen un derecho que no les ha sido reconocido por las autoridades dominicanas. 

Bajo estas circunstancias, derivadas recientemente de la Sentencia 168-13 y que en realidad llevan años en existencia, es fácil ver por qué el Ministro de Defensa ha calificado al movimiento TNT como una afrenta a la República Dominicana, tomando la decisión de vigilarles de cerca a través de los mecanismos de inteligencia. 

Independientemente de lo que diga el ex cónsul haitiano Edwin Paraison, quien ha declarado que TNT es un movimiento evangélico y que no se busca la fusión de la isla por esa vía, hace bien el Ministro de Defensa tomar las precauciones de lugar, pues no sería la primera vez que un movimiento se disfraza de religión para desplegar ataques por la causa haitiana, siempre en detrimento de República Dominicana y sus derechos de regular esa migración y poner orden. 

Como siempre, hay quienes acusan a la prensa local de manipular el tema y darle el giro equivocado, presentando a modo de evidencia las palabras de Paraison y el hecho de que TNT parece estar asociado al Ministerio Internacional Restauración. 

¿Será cierto que "Tomando Nuestro Territorio" es un inofensivo ministerio evangélico o habrá algo más detrás de esa fachada, al menos en territorio dominicano? Como está la cosa, no se puede dudar nada, así que lo mejor es darle seguimiento de cerca. 

jueves, 13 de febrero de 2014

¿Son empleados o son esclavos?

Semanas laborales de 48 horas. Derecho a obligar a la fuerza laboral a trabajar hasta las 10 de la noche y en fines de semana sin necesidad de pagar horas extras. Anulación de los beneficios en caso de muerte. Limitación de la cesantía a cuatro salarios cotizables que en total ascienden a poco más de 34 mil pesos. No remunerar la hora de almuerzo. Esto y más propone el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) a propósito de la venidera reforma del Código de Trabajo.


La acertada caricatura del editorial del 11 de febrero de El Nacional

¿Es justo esto? Depende de quien lo diga. Obviamente la clase empresarial estaría feliz de que los complazcan en sus peticiones, porque así aumentan su margen de ganancias y reducen los costos asociados a contratación y tenencia de personal. Asimismo, en vez de contratar dos turnos en empresas donde haya esa necesidad, se mata la jornada con una sola tanda extendida a costa de empleados que vivirán explotados y que por un asunto de sobrevivencia se resistirán lo más que puedan al pataleo. Después de todo, para el CONEP y el grupo de empresas/empresarios que representa los empleados no son gente, son esclavos. 

Para los empleados, estas condiciones propuestas no son ni remotamente adecuadas. De por sí muchas empresas pretenden que sus empleados coman, duerman y hagan sus necesidades en el lugar de trabajo, obviándose que la gente tiene derecho a descanso, a diversión, a atender a su familia, a tener vida social y a resolver sus diligencias.

Si cada empresa decide eliminar el horario establecido de trabajo a favor de uno sin hora definida (dicen que hasta las 10 p.m., pero sabemos que eso fácilmente se extiende), entonces veremos a mucha gente que por falta de tiempo no podrá cuidar de su salud, que descuidará a su familia, que no podrá aprovechar su tiempo libre para aprender algo nuevo y, sobre todo, gente que no descansará plenamente y que por ende no rendirá en sus labores. Claro está, al CONEP nada de esto le importa, porque la idea siempre ha sido que el empleado es un esclavo sin derecho a reclamo. 

Es lamentable como la clase empresarial dominicana demuestra una y otra vez que está conformada por una partida de dinosaurios sin remedio. Lo hemos visto con la cantaleta de las compras por Internet y ahora lo vemos, nuevamente, con el tema laboral, que cada cierto tiempo hace asomo. 

Los empresarios no terminan de entender que los empleados son más sus aliados que sus enemigos, que sin ellos no pueden generar ni un centavo de sus ganancias. Tampoco entienden que en la medida en que los empleados están conformes y motivados hacen mejor trabajo, contribuyendo así a mayor productividad y quizás a mayores ganancias y beneficios. No logran entender que se necesita una relación balanceada entre empleador y empleado. 

A pesar de que ellos mismos contribuyen a la situación con su voracidad y tratamiento injusto, se ve a los empresarios quejándose a cada rato de la "mala calidad" de la mano de obra dominicana en términos de formación y habilidades. Es cierto que hay una debilidad, pero no es menos cierto que hay gente preparada que al ver los sueldos irrisorios que ofrecen ciertos empleadores prefieren emprender proyectos personales o buscar alternativas fuera del país antes que emplearse en esas condiciones. 

Los empresarios exigen mucho y dan muy poco. Según deja entrever la propuesta de CONEP, el chin que dan ahora también lo quieren reducir a su mínima expresión. ¿Y así se atreven a hablar de crecimiento, desarrollo y demás palabras de moda?