martes, 18 de noviembre de 2014

Cuando la ignorancia domina

Ultimamente vivimos de shock en shock en este país: dirigentes gremiales que desafían abiertamente a las autoridades, gente que hace públicas sus estupideces en redes sociales, jovenzuelos que por encargo hacen atentados a estructuras públicas, ignorantes que confunden drones con ovnis (*) y crueldad extrema contra los animales. 

¿Qué está pasando aquí? Nada del otro mundo. Todas esas cosas que hemos visto en las últimas semanas y que nos resultan tan chocantes en realidad no son nuevas. En países más avanzados son parte del día a día desde hace años, siendo la diferencia que las correspondientes autoridades hacen su trabajo y hasta cierto punto limitan los daños al tiempo de dar el ejemplo. 

La triste realidad es que a la gente no se le puede dar entera libertad porque terminan abusando del sistema. Las reglas son necesarias, pero no es solo tenerlas por escrito y guardadas por ahí, sino entenderlas y hacerlas cumplir. 

Pocas cosas pasan en un país donde la gente está acostumbrada a hacer lo que le venga en ganas, donde nadie hace el mínimo esfuerzo por hacer cumplir las leyes. El ejemplo más fácil es el caos en el tránsito: cientos de leyes, ninguna en funcionamiento. Como este es el país de las maravillas, no es raro ver a un AMET sustituyendo a un semáforo en funcionamiento, a un chofer de carro público desmontando pasajeros bajo un letrero de NO PASAJEROS o a un conductor cualquiera cogiendo una calle en vía contraria ante la mirada indiferentes de los AMETs. 

¿Cómo se progresa en un país donde gente sin cualidades ni méritos se presenta como candidato a diputado y GANA? Los ignorantes que votan por esas personas se dejan llevar por un discursito falso y populachero sin darse cuenta de que le están allanando el camino a una persona inadecuada a otras funciones más importantes, incluyendo la presidencia del país.

Un trío que representa retroceso: Antonio Marte, Blas Peralta y Juan Hubieres (Diario Libre)

El que crea que los sindicalistas del transporte tienen buenas intenciones y que trabajarán por el país está muy equivocado. Estas son las personas que mantienen a este país en un constante desorden y los primeros que se oponen a cualquier intento de organizarlo. Debiera haber una regla para formar partidos que excluya a gente con historial de desórdenes en su haber, 

¿Qué hay de los drones aquellos? En Samaná le entraron a tiros a un aparato de estos, supuestamente porque lo confundieron con un ovni. Qué ignorantes, ¿verdad? Pero eso tiene su explicación también, y es sencilla: en este país se han dedicado a tratar los temas de tecnología como si fuera ciencia de cohetes, algo que nadie entiende y que solo algunos "guruses" dominan. Lamentablemente esos guruses viven desinformando y, como hacen copy-paste de por ahí, publican un lenguaje que en realidad no se entiende. Los medios tienen parte de la culpa ahí. Otra posible explicación a este caso es que le hayan caído a tiros al drone por un asunto de privacidad, pero aún así lo expuesto no deja de ser la realidad, Aquí hay gente que da para confundir estas cosas con platillos voladores. 

De las estupideces, si entramos ahí, no acabamos nunca. Mientras tanto, un consejo: USEN LA CABEZA. USEN SU SENTIDO COMUN. ¿No te interesa que se enteren? No lo publiques. Probablemente la tipa que apareció en Facebook dando cerveza a su niña no sea la única, pero esta fue lo suficientemente estúpida como para publicarlo, y ahí está: la ignorancia y falta de tacto/educación de toda una sociedad puesta al descubierto, a la vista del mundo entero. Qué bueno que la arrestaran, pero que no se quede solo ahí. Hace falta crear conciencia y regular la venta de alcohol y el público que asiste a esos sitios. Después de todo, ¿qué hace una niña de meses en un colmadón? 
La estupidez en su máxima expresión 
Por último, el maltrato a los animales. Este es otro indicio de la ignorancia que campea. A diario se ven en las calles perros y caballos maltratados, así como niños que tiran piedras a las avecillas por pura diversión. ¿Cómo es posible que todavía persista esa mentalidad? Es la misma que hace que la gente tumbe árboles porque su vehículo se ensucia, sin pensar en que ese árbol da sombra, refresca el ambiente y cumple una función. Son las mismas personas que después se quejan del calorazo que hace. 


martes, 4 de noviembre de 2014

¿Qué es lo que son "relaciones públicas"?

A pesar de lo común del término, mucha gente, inclusive la que está metida en ese mundo, no tiene la menor idea de lo que significa "relaciones públicas". Hay gente, sobre todo de las generaciones más jóvenes, que jura que se trata de estar presentable, asistir a cócteles y repartir notas de prensa mal hechas para su posterior publicación en serie. 

Imagen: audacia.com.mx

¿Sirve de algo hacer esto? NO. Vivimos en un mundo que de por sí lleva una tendencia de rebaño, con la gente actuando como ovejas. El publicar la misma nota de prensa en 50 medios entre tradicionales y digitales NADA APORTA. ¿Por qué? Porque el lector lo verá a la primera y ya cuando lo vea dos veces más estará hastiado y preguntándose por qué este bombardeo sin sentido. 

En esta época de copy-paste y relaciones públicas superficiales ya nadie profundiza. La gente que escribe en las secciones especializadas de periódicos (en sociales, sobre todo) y aquellos que tienen páginas particulares dedicadas a temas específicos (moda, espectáculos, tecnología) ya no profundiza: recibe su nota, mal escrita por lo general, y no se toma la molestia ni de averiguar un poco más ni mucho menos de corregir cualquier imprecisión que aparezca. El resultado de esto es reproducción en serie de un material que poco o nada aporta. 

Otro error común de las relaciones públicas modernas es que se enfocan siempre en lo social más que en lo útil. Veamos el ejemplo de las notas de prensa otra vez: sin importar que sea un lanzamiento, una demostración o una conferencia, las fotos que acompañan el texto siempre son de un reguero de gente que, a decir verdad, no aportan sustancia. Es un reflejo del "yoísmo" de estos tiempos, donde vale más brillar a nivel individual que resaltar lo verdaderamente importante de cualquier proyecto. Todo muy vacío y superficial porque así es más fácil y se satisfacen egos. 

En relaciones públicas se supone que hay que cultivar relaciones con terceros que de manera directa o indirecta apoyan la causa de lugar. A pesar de que esto es algo que se cae de la mata, la nueva camada de relacionistas públicos falla en esa tarea tan esencial. Contactarlos es casi imposible, y cuando finalmente se logra establecer comunicación la experiencia a menudo deja mucho que desear. 

¿Tienes preguntas sobre una nota de prensa? Buena suerte tratando de obtener una respuesta adecuada. Si mandas un correo es posible que nunca te respondan, y si llamas por teléfono corres el riesgo de convertirte en una molestia, lo suficiente como para que te tachen de la lista. Ahora bien, cuando quieren que sus cosas se publiquen, te atosigan sin piedad. ¿Y entonces? Tiene que haber un equilibrio. 

Relaciones públicas no se trata de estar a la última moda y de repartir notas en serie. Es algo más profundo que se supone debe cumplir con una serie de metas que son determinadas por el cliente que las solicita. Es manejar imagen, reputación y (valga la redundancia) relaciones de una marca con su público. 

lunes, 27 de octubre de 2014

Gente a falta de una buena pela

Si su pareja lo botó, ¿qué culpa tiene el resto de la humanidad? Si perdió su trabajo, ¿tienen sus amigos o su familia la culpa de lo ocurrido? Si un azaroso se le atravesó en la vía y le arruinó el carro, ¿deben pagar por ello perfectos extraños que nada tienen que ver? 

En las tres situaciones mencionadas más arriba es fácil perder la cordura y actuar de manera irracional: la gente grita, tira cosas, llora, brinca, reclama y, en general, actúa de manera violenta y agresiva. Hasta cierto punto, estas reacciones se entienden, pero de la misma forma pueden llegar a salirse de control y eso es lo que hay que evitar.

Uno de los heridos hoy tras incidente en Metro Santo Domingo (Diario Libre)

En Estados Unidos se ha puesto de moda que la gente haga tiroteos masivos en escuelas, universidades, cines y centros comerciales solo porque tuvo una ruptura amorosa, porque no le hicieron caso o porque era un marginado. ¿Para qué es eso? El victimario usualmente alega que era un desahogo, pero es uno que sale muy caro y que pone en riesgo a gente que NADA tiene que ver con la situación que originó la reacción. 

¿Qué se logra matando inocentes, gente cuyo único delito fue estar en el lugar equivocado y a la hora equivocada? ABSOLUTAMENTE NADA. Sin embargo, es un fenómeno más común de la cuenta, gracias a terroristas y gente que para nada piensa en las consecuencias de sus actos.

Estado en que quedó el vagón del Metro tras explosión (@MisaelRincon)


La gente últimamente está demasiado sensible. Le dicen un par de verdades y lo toman mal, aún cuando vayan en su favor eventualmente. Creen que el senstirse mal les da derecho a maltratar a otros. Juran que un mal día justifica entrarle a tiros a la gente o prenderse fuego en un vagón lleno de gente. Estas son personas que, en caso de sobrevivir, deberían estar presas de por vida, donde no representen un peligro para nadie más. 

¿Cómo ha llegado la humanidad hasta este punto? Una combinación de varios factores: psicología clínica que aboga por el trato suave (antes a los muchachos le daban su pela cuando se excedían, ahora es todo con palabras bonitas y cero acción), cuestiones "políticamente correctas", el morbo natural de la gente (a la mayoría le gusta conocer cada detalle sangriento y personal de cada masacre), la lógica terrorista y el efecto cine. 

Como vivimos en un mundo efectivamente globalizado, cada vez que ocurre un incidente de esta clase todos nos enteramos, con el riesgo de que algún desquiciado por ahí decida imitar lo que vio. Por eso los tiroteos en escuelas ya no son algo exclusivo de Estados Unidos, de la misma forma que en República Dominicana nos estrenamos hoy con un loco que decidió prenderse fuego dentro de uno de los vagones del Metro de Santo Domingo en la estación Mauricio Báez. Se reporta que hay heridos y que momentáneamente fueron suspendidos los servicios, lo que significa inconveniencia para quienes usan esa forma de transporte.


El gracioso que decidió prenderse fuego hoy, si es que queda con vida, debería ser castigado de manera ejemplar por haber puesto en riesgo de la vida de otras personas, presuntos daños a propiedad pública y haber provocado la paralización de un servicio con consecuencias más allá de tardanza e inconvenientes para sus usuarios. La gente que hace estos numeritos nunca tiene idea de las consecuencias de sus actos. 

martes, 14 de octubre de 2014

A nivel individual, ¿somos libres realmente?

Se supondría que la libertad es uno de los derechos fundamentales de cada individuo, siempre y cuando no haga algo que vaya en contra de los principios pre-establecidos o que represente un peligro para otros o para sí mismo.

La lunette d'approche (René Magritte, 1963)

El problema con la palabra libertad es que tiene un significado demasiado amplio. Podemos ser libres en el sentido de que no estamos confinados a una cárcel o calabozo, pero es posible que algunas circunstancias impidan a la gente ser realmente libre. ¿Cómo así? Ejemplos abundan, siendo el más sencillo que muchas veces no podemos hacer aquello que realmente queremos porque va en contra de los intereses de un grupo o por convicciones de la familia o la sociedad.

Es común que las mujeres sientan la presión de sus familiares y de la sociedad por casarse. Son antiguas costumbres mantenidas por las generaciones más viejas y que realmente no se ajustan a los cambios que se han dado a ese y otros niveles. Persiste aún la idea de que es inmoral que una mujer se mude de la casa de sus padres sin haberse casado, de la misma forma que todavía hay gente que piensa que estudiar fuera de su país de origen es una oportunidad para "vagabundear". En ambos casos las viejas convicciones y el "qué dirán" se imponen al deseo que pudiera tener una persona de explorar la vida a su antojo. Se puede pelear contra esto, pero es injusto y a la vez innecesario.

Otro ejemplo: la gente que escribe y publica artículos que cuentan una verdad pero que al afectar intereses particulares son condenadas y hasta censuradas. ¿Suena exagerado? No lo es. Se ha dado el caso a nivel de periódicos con el reportero que hace un artículo donde el dueño de la empresa queda mal parado- quizás a sabiendas de lo que ello implica, quizás no-, y que al final resulta cancelado o, en su defecto, amonestado.

A veces no hay siquiera que escribir directamente sobre la empresa en la cual se labora para sufrir las consecuencias: basta con afectar la industria con algún comentario veraz pero condenatorio de malas prácticas para que haya una reacción negativa.

Todos en algún momento hemos sido víctimas de alguna forma de censura: en nuestro hogar por ir en contra de viejas convicciones y costumbres, en la escuela o universidad por sobresalir con ideas diferentes y el trabajo por querer romper con viejos esquemas. En una ocasión escribí un relato verídico y lo menos que pasó fue que por poco me botan del sitio de trabajo, aún cuando no tenía que ver con el sitio ni con su gente. ¿Qué pasó? Sencillo: la persona a la que sí afectaba tenía cierto nivel de influencia, se quejó con los jefes y en las redes sociales empezó a defenderse de una manera muy baja.

La libertad, como dice un amigo, es una quimera, sobre todo cuando se depende de un salario, de un sistema o de otras personas que en buena teoría deberían ser un respaldo más que un obstáculo.


viernes, 10 de octubre de 2014

Los relajos estúpidos salen caros

Con el mundo en pánico ante la expansión del mortal virus del ébola, ¿a qué persona en su sano juicio se le ocurre vocear a la multitud que tiene eso, a modo de broma? 

En un caso que ha dado la vuelta al mundo entero, justo eso fue lo que voceó en tono desafiante un pasajero estadounidense al aterrizar el avión de United Airlines que lo transportó desde Filadelfia hasta Punta Cana, el principal destino turístico de República Dominicana.

"I have ebola! You're all screwed!" ("tengo ébola, están jodidos") fueron las palabras emitidas por el bromista, quien luego pagó caro su hazaña: fueron retenidos los pasajeros durante dos horas mientras personal médico debidamente equipado revisaba el avión y determinaba si se trataba de una falsa alarma o de un caso real. El siguiente video, tomado por Patrick Narváez y utilizado con permiso de Jukin Media, muestra lo que ocurrió. 



Para respiro de los dominicanos y los pasajeros de ese vuelo, resultó ser un chiste de mal gusto. El personal de United Airways se lo sospechó desde un principio, pero como no ébola no se juega, decidieron no tomar riesgos de ningún tipo. El aeropuerto de Punta Cana, al igual que el país, han quedado bien parados en este susto. La esperanza es que no llegue el virus ni cerca, pero mientras tanto es bueno saber que se cuenta con gente preparada en los aeropuertos para dar una respuesta. 

¿Y del pasajero bromista? Luego de hacer perder dos horas a sus compañeros de vuelo, pagó su acto infantil con una deportación. Conociendo el sistema de Estados Unidos, es posible que le salga algo más en casa. 

La moraleja es clara: así como es una mala idea hablar de bombas dentro de un avión o aeropuerto, con ébola pasa lo mismo. Las bromas de mal gusto siempre tienen el potencial de hacer perder tiempo y de desperdiciar recursos que bien pudieron haberse aprovechado para otras cosas. Es lo mismo con el 911 y las llamadas molestosas. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

De fondo y forma

¿Cómo enfrentar los problemas? La respuesta a esta pregunta va a depender de la situación que se tenga entre manos. Sin embargo, en cada caso hay dos opciones básicas: soluciones temporales que no pasan de ser un maquillaje (o paño con pasta, como dicen coloquialmente) o soluciones que van a la raíz del problema y pueden tomar un tiempo considerable en concluir. 


¿Cuál es el mejor enfoque? Depende de la premura. Lo ideal es siempre resolver las cosas de raíz, yendo al origen y aplicando correctivos que inicialmente resultarán dolorosos pero que a largo plazo dejarán a la colectividad satisfecha. Los arreglos temporales, aquellos que se hacen para tapar un poco la situación o allantar al enemigo, no sirven a menos que vayan acompañados de un plan más serio. 

Si una pared presenta indicios de una filtración, por ejemplo, el curso más rápido de acción es pintarla para tapar el defecto. A la vista, y para quienes no hagan vida en esas paredes, no hay problema alguno. Sin embargo, pasarán como mucho algunas semanas antes de que salga de nuevo la filtración, con toda la fealdad que representa, si no se le busca la causa y se corrige. Hay gente que literalmente se pasa su vida entera pintando y repintando paredes, sin detenerse a pensar en que a la larga gasta más dinero así y se expone a consecuencias peores y a veces insospechadas. 

En este asunto de resolver problemas hay que actuar rápido y con responsabilidad. Prestar atención más al fondo que a la forma. El no atender una situación a tiempo, poniendo todo el empeño de lugar, lo único que hace es que el problema crezca hasta llegar a un nivel imposible de manejar. En este punto empiezan los lamentos, las alarmas, la indignación y una serie de emociones más que en realidad no sirven de nada. 

Los problemas no pueden ignorarse para siempre. El día menos pensado sacan la cara y hacen pasar vergüenza. A veces no hay vuelta atrás: los daños son irremediables y solo queda tomar previsiones mirando hacia el futuro. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Para transformar Santo Domingo, busquen a Bloomberg

Las actuales autoridades edilicias de Santo Domingo, especialmente en el Distrito Nacional y Santo Domingo Este, hablan mucho acerca de la necesidad de transformar la ciudad de manera que esta sea agradable tanto a residentes como visitantes. Sin embargo, para lamento generalizado, esos planes solo se quedan en palabras: raras veces pasan a la acción.

¿Cómo lograr una transformación que en realidad urge? Desde cualquier ángulo que se mire, Santo Domingo es una ciudad a falta de cariño, tanto de su propia gente como de las autoridades llamadas a mantener el orden y el embellecimiento del ornato. Un recorrido, sin importar el sector, muestra calles en mal estado, aceras ocupadas, basura por montones, áreas verdes descuidadas y una suciedad generalizada que es agravada por falta de luz en las noches y la ausencia de facilidades adecuadas para discapacitados o para recrearse al aire libre.

Caos en la Duarte con París (El Nacional)

 No hay en Santo Domingo las facilidades adecuadas para la gente simplemente caminar de un punto a otro. Tampoco las hay para dar un paseo en bicicleta sin riesgo de resultar atropellado. En parte no hay infraestructura y en parte no hay una cultura que resulte favorable al peatón o al buen mantenimiento de la ciudad.

El primer paso para cualquier transformación es educación: crear conciencia entre la gente para que se respeten los espacios públicos, se mantengan las aceras despejadas, se operen los negocios con higiene y se cuiden los espacios verdes. Una ciudad llena de basura, con gente maleducada y irrespetuosa no atrae a turistas ni resulta agradable o atractiva para quienes viven en ella. El segundo paso para la transformación son autoridades comprometidas con el cambio y con hacer cumplir las leyes.

Ya que los alcaldes hablan y hablan pero al final no hacen nada y la ciudad cada vez peor, aquí va una idea que podría funcionar: busquen a Michael Bloomberg de asesor. Quienes hayan visitado Nueva York recientemente, específicamente Manhattan y sus partes necias (Washington Heights, Harlem, por mencionar algunas), habrán sido testigos de una transformación impresionante.

No solo está NYC más limpia y organizada, sino que áreas previamente prohibidas ahora pueden recorrerse sin temor a caer en una situación delicada. Delincuencia la hay, pero la sensación de seguridad es evidente. Si antes había que ir agarrando las pertenencias para que no viniera cualquier loco a llevárselas, ahora hay un clima de confianza que inspira a andar sin preocupaciones de esa clase (ojo, en la confianza está el peligro, tampoco es para desentenderse del todo).

El cambio exhibido al día de hoy por NYC no fue algo que ocurrió de la noche a la mañana. Bloomberg estuvo durante nueve años trabajando arduamente con su plan, y los frutos hoy están a la vista, para disfrute de residentes y visitantes. No fue fácil, pero zonas que antes se consideraban perdidas han ido recuperando su valor, atrayendo nuevos inquilinos e inversiones de valor.

Si fue posible hacer esto en Nueva York, pues en Santo Domingo también lo es. Ya que hay tanta gente en este país que se ufana en conocer a personalidades importantes, quizás haya alguno que conozca a Bloomberg y pueda pedirle el favor de que asesore en esa materia, probono (los honorarios de ese señor deben estar por las nubes). No se pierde nada lanzando esta idea a ver qué ocurre.