martes, 8 de noviembre de 2016

¿Sirve de algo portarse bien?



A resumidas cuentas, la respuesta a la pregunta que sirve de título es NO. Portarse bien para complacer los caprichos de padres, tutores y demás es un buen disparate porque no hay forma de que todo el mundo quede conforme.

El que se lleva de la sociedad y del "qué dirán" FRACASA. La triste realidad es que TODO EL MUNDO HABLA. Hagas lo que hagas, y por mucho que trates de "cuidar la reputación", alguien por ahí dirá algo. Ejemplos abundan, pero quizás el más representativo sea el de mujeres que pasan de cierta edad y que por su poca actividad social son etiquetadas como "jamonas" y "aburridas". En contraste, si tuvieran una vida social activa y visible, no tardan en calificarlas de "cueros". Suena feo, pero es la realidad.

Portarse bien, ser considerado con otros, dar buen trato, preocuparse por el bienestar del prójimo, ser responsable en el día a día. Todo eso, aunque en teoría es bueno, resulta en un desgaste emocional del diablo que se agrava cuando el resto del mundo reacciona con indiferencia ante esas muestras de afecto/solidaridad/responsabilidad/compromiso.

Muy feo se siente ser ignorado todo el día por quienes supuestamente nos rodean, sean estos familiares, amistades, compañeros o la pareja. Igualmente feo se siente recibir respuestas descompuestas cuando el trato es decente y adecuado. En contextos laborales es feo respetar las reglas para que venga otro a pasartles por encima, sin miramiento, sin averiguar consecuencias, sin tomar en cuenta las necesidades del otro. En contexto de familia y amistades pasa lo mismo, solo que a otro nivel.

Todo el mundo es egoísta por naturaleza y no se detiene a pensar en el otro. Hay excepciones a esta regla, y esas excepciones sufren como pocos imaginan. La gente en su estado más esencial tiende a ser abusadora y usurera. El que tiene poder, aunque sea una cosita ínfima, abusará del mismo, y de nada sirve irritarse porque esos llevan las de ganar en ese momento. Que más tarde la cosa se voltee son otros quinientos.

Portarse bien es una pérdida de tiempo, un engaño que en muchas ocasiones impide disfrutar plenamente la vida, explorar oportunidades y avanzar. Es una traba que se escuda en reglas rancias e hipócritas de la sociedad y que en la práctica dejan poco beneficio, por no decir ninguno. Después de todo, esas grandes fortunas que andan por ahí no se crearon siguiendo las reglas o el juego limpio. Todo el mundo lo sabe, aún cuando paradójicamente les quieren endilgar a esas personas y sus descendientes trato distinguido.

Así de hipócritas somos, y por esa hipocresía e incongruencia es que pasan cosas cada vez más insólitas. En este contexto, portarse bien es una PESIMA idea.


viernes, 14 de octubre de 2016

No se pueden dar segundas oportunidades

¿Quieres perder tu tiempo? ¿Arrepentirte toda la vida? Dale una segunda oportunidad a una persona con la que has tenido algún conflicto. Al principio todo será de paños y manteles, pero será cuestión de tiempo antes de que resurjan los problemas.

Algunas cosas es mejor cortarlas de raíz porque en esas segundas oportunidades suele ocurrir que al final el conflicto es mayor y termina en una reyerta de todo el tamaño. ¿A que se debe esto? A que los viejos hábitos son duros de matar.


Es muy difícil que una persona realmente cambie su comportamiento. El celoso se queda celoso. El abusador se queda abusador. El cobarde se queda cobarde. Si una amistad es irresponsable y la aceptamos así, no esperemos que milagrosamente cambiará un día. Aplica a ese caso y a cualquier otro.

Algo que la gente a veces no entiende es que el otro tiene derecho a tener su vida privada y no es obligado compartir todos sus detalles. Esto aplica especialmente a personas que en algún momento estuvieron muy apegadas el uno al otro o que tuvieron alguna relación más allá de simple amistad.

La razón por la que ex parejas no suelen ser amigos o llevarse bien es justamente esa. Una de las partes jura que tiene derecho a meterse en la vida de la otra, y eso no es así. Hay que respetar la privacidad e individualidad del otro para llevar la fiesta en paz.

El error más grande que puede cometerse es dar más de una oportunidad y aplicar un enfoque comprensivo cuando la persona es reincidente. Usualmente este esfuerzo no se aprecia y drena la energía hasta eventualmente agotarla.

La vida es demasiado complicada y corta para estar perdiendo el tiempo con dramas que a la larga no tendrán solución. Mejor es cortar de raíz.


domingo, 2 de octubre de 2016

El dilema de una mente difusa

No hay nada peor que ponerse a pensar sobre uno mismo. Es una pérdida de tiempo enorme, un ejercicio inútil que termina de mala manera, con el individuo apesadumbrado y harto de sí mismo cuando se da cuenta de que por más qt trata sigue teniendo las mismas mañas de siempre.



En alguna ocasión el creador de Mafalda planteó en un diálogo la posibilidad de no gustarse uno mismo al analizarse. Parece extremo, pero millones de personas en el mundo viven así toda su vida, odiándose ellos mismos e incapaces de mirar más allá de sus creencias, que usualmente están groseramente distorsionadas.

Las razones por las que semejante aberración ocurre son variadas. Desde bullying en la escuela hasta poca comprensión en el hogar, todo influye en lo que bien podría considerarse un comportamiento poco natural pero que a diario se ve, y con una frecuencia cada vez mayor.

En un mundo con tanto estrés y violencia, quizás sea lo mejor no pensar más de la cuenta en cuestiones que a la larga no tendrán ningún arreglo. El mejor antídoto para una mente difusa es el trabajo. Mantener al cerebro ocupado, aún sea haciendo crucigramas o rompecabezas. Hasta leyendo o viendo películas.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Hablar de más es dañino en más de un sentido

¿No se aguanta a la hora de expresar sus pareceres y estado de ánimo? Malas noticias: el que dice lo que quiere oye lo que no quiere.

Si usted es del tipo de gente que celosamente resguarda su privacidad, entonces no le conviene hablar a boca suelta porque de inmediato surgen preguntas que probablemente no se sienta a gusto respondiendo ni a su madre o pareja siquiera.

Hablar de más es un problema serio en ambientes laborales. Bien lo dice un refrán: la lengua es el castigo del cuerpo. Un comentario mal ubicado es suficiente para meter s cualquiera en problemas.

Moraleja de esta breve reflexión: MODÉRESE. A no ser que quiera todo un ejército de gente preocupándose y llevándole la vida, hable poco. Se ahorrará muchas cosas.

domingo, 28 de agosto de 2016

Buscar la quinta pata donde sea y como sea

Obsesionarse es fácil. Basta con tener una idea fija en la cabeza y actuar en base a ella. Una vez se tiene una obsesión todo gira en torno a ella. Se ven situaciones donde no las hay, se crean escenarios imaginarios que al obsesivo le hacen sentido y en general todo se convierte en una  teoría de conspiración.

Estar obsesionado es malo para la salud mental y tiene el potencial de arruinar relaciones con amistades y hasta familiares. Con el tiempo una persona obsesiva se convierte en alguien peligroso. Es una persona incapaz de discernir la realidad real de aquella que de manera fantasiosa se crean en su mente. Viven atentos a cada detalle con la intención de buscar la quinta pata y no escatiman esfuerzos a la hora de acusar y exponer sus fabulosas teorías, aunque después caigan por el peso de la realidad.

Una persona obsesionada es capaz de herir y hasta de matar. Pierden el tacto, la racionalidad y la capacidad de pensar. No se dan cuenta de que con sus actos hieren y hacen daño. No respetan cumpleaños, eventos familiares ni fechas especiales. Tampoco respetan hora. No entienden que el mundo NO gira alrededor de ellos.

No hay peor obsesivo que aquel que deja pasar oportunidades para después estar reclamando lo que nunca le perteneció. Estas personas llegan al extremo de exigir explicaciones y aclaraciones a las que no les asiste ningún derecho.

Cualquiera puede desarrollar una obsesión, pero aquellas personas tímidas y retraídas son las que normalmente desarrollan un caso extremo que raya ya en lo peligroso. Son personas a las que todo les da vergüenza, incapaces de entablar conversaciones fluidas en escenarios sociales y a las que les molesta que otros sí sean sociables.

Si usted tiene estas cualidades, revísese. Si usted conoce a alguien así, aconséjelo. Si usted es víctima de una gente así, hágase un favor y aléjese. Muchas historias de estas terminan en tragedia.

martes, 26 de julio de 2016

El arte de la discreción

Una virtud que últimamente escasea es la discreción. Ahora, quizás por efecto de las redes sociales y gente famosa sin méritos que expone los más íntimos detalles de su vida de manera descarada y pública sin siquiera inmutarse, lo que menos hay es comedimiento a la hora de decir o hacer cualquier cosa.

Este asunto de la discreción va más allá de compartir demasiada información con el público para incluir situaciones más mundanas y cotidianas.

¿Qué es ser discreto? Contrario a lo que pudiera pensarse, no se trata solo de mantener un bajo perfil, sino de saber manejar situaciones inteligentemente y sin involucrar a más gente de la necesaria. Discreción es lo que se necesita al ocupar ciertas posiciones que manejan informaciones y data sensible y es un activo altamente valorado en instituciones financieras e investigativas. Discreción es igualmente lo que evita que información sensible nuestra caiga en las manos equivocadas.

Los beneficios derivados de la discreción son numerosos, pero la gente en estos tiempos se deja llevar por modas y prefiere divulgarlo todo y olvidarse del bajo perfil. Este fenómeno no sólo se ve en redes sociales, sino que traspasa a cada aspecto de la vida, incluyendo el laboral, que es quizás uno de los más sensibles.

Las indiscreciones en el ámbito laboral van más allá de divulgar información sensible o de hacer públicos ciertos secretos para incluir chisme y las tensiones que de allí derivan.

El chisme se da cuando un empleado, sea por desconocimiento, falta de educación o nulo sentido común, decide participar problemas internos de su oficina a agentes externos que bien pudieran guardar relación directa o indirecta con el área en cuestión. Esta práctica es dañina y puede tener consecuencias insospechadas porque el chisme tiende a generar perversión a más de un nivel.

Para mantener la fiesta en paz y tener armonía en general basta tener un poco de discreción, sin importar lo que digan las redes sociales ni las celebridades de último minuto.


lunes, 20 de junio de 2016

Aprender las lecciones a tiempo

Todos cometemos errores, pero las reacciones varían de persona a persona. Hay quienes buscan culpables, otros asumen su responsabilidad de manera práctica y hay aquellos que sienten vergüenza y se pasan una temporada golpeándose emocionalmente.


Los errores son parte de la vida y son un elemento clave de aprendizaje. Esta lógica es la razón por la que una crianza enfocada en resguardar a las crías de toda situación adversa trae más problemas que beneficios a largo plazo. El mundo dista de ser ideal y por ello se hace necesario enfrentarlo como es y no solo permitir acceso a su versión más inocente y limpia.

Una vez cometido el error solo queda seguir el camino. Dependiendo de la magnitud y consecuencias del mismo será normal experimentar remordimiento, vergüenza y otras emociones que en realidad dependerán de cada cual. Aunque esta sea una respuesta natural hay que entender que de nada sirve quedarse estancado en esa etapa del proceso. Hay que seguir el camino y tomar la lección que deja esa situación como una referencia para próximas ocasiones.

Hay gente que le preocupa que la juzguen. Aunque la humanidad sufre de eso, es muy probable que no ocurra al nivel que se piensa. Aquellas personas realmente importantes quizás no lo hagan o se abstengan de actuar en base a ello. Al final eso es lo que importa.

Dicen por ahí que si haces siempre lo mismo nunca obtendrás un resultado diferente, de ahí la importancia de aprender la lección a tiempo. Si en tu casa tuviste una educación restringida y no estás conforme con el resultado logrado no hagas lo mismo con tus hijos. Si en el colegio aguantaste profesores malos y abusadores no hagas lo mismo cuando seas un adulto y estés en situación similar. Lo mismo aplica a los "errores", que quizás sea mejor llamarles experiencias por lo negativa de la palabra.

Si no te gustó una cosa la forma de proceder no es repitiendo la acción "en venganza", sino buscarle la vuelta y demostrar que las cosas pueden ser diferentes. Eso es parte de aprender la lección a tiempo, y a juzgar por como va el mundo, casi nadie lo aplica.