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La importancia de los modales básicos

La humanidad vive una crisis en lo que respecta a convivencia. Llegamos a los sitios y al decir “buenos días” la mitad de la gente se queda callada, cuando no es que son todos. Ya nadie pide permiso, ya nadie da las gracias y ya nadie pide las cosas amablemente. 

La falta de modales es doble vía: en situaciones de servicio al cliente no es solo que quien requiere servicio asume una actitud arrogante y poco amable en la mayoría de los casos, sino que quien tiene a cargo ofrecer el servicio de su parte asume una actitud desdeñosa y de hartazgo. 
La gente de este tiempo, atento a prisa, malas condiciones laborales, los problemas del día a día y el influjo de tecnología que aunque beneficiosa hace daño a la larga por uso indebido, carece de amabilidad, decencia y modales. Es una época en la que todo va y todo se vale. La gente molesta a cualquier hora gracias a la facilidad del chat. Vive brechando y asechando al otro. Ya no hay hora para la comunicación ni mucho menos consideración o mo…
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Los egos inflados

Todos de alguna forma u otra nos creemos mejores y superiores que el resto, ya sea a nivel de moral, conocimiento, solidaridad o sabiduría. La triste realidad es que ninguno es superior ni mejor que el otro. Todos tenemos defectos, todos tenemos debilidades y todos, absolutamente todos, cometemos errores.
Cierto es qué hay gente con una filosofía de vida más sabia que la del otro, cierto es que hay gente más cálida y positiva que otros, pero ello no los hace mejores a nivel absoluto.
Lo peor que una persona puede hacer es usar esa superioridad percibida para hacer sentir inferior al otro y hacerse ver como una especie de héroe imposible sin cuya ayuda o intervención ese otro estuviera perdido.
Es un error igualmente dejarse manipular por ese tipo de acciones. Es necesario conocer y aceptar  nuestros defectos, tener la suficiente humildad de saber reconocer un buen consejo y llevarnos del mismo oportunamente y, sobre todo, no caer en arrogancias.
Sí. Hay gente superior a uno en actitu…

Simplifícate la vida

A los problemas se les busca solución. Si hay situaciones en tu entorno que te afectan física o anímicamente, es necesario analizarlas y buscarles la vuelta.
Muchas cosas de salen de nuestro control. Podemos tener un plan armado para la próxima hora o la próxima semana, pero en realidad su ejecución no depende de nosotros por la sencilla razón de que no sabemos ni siquiera qué pasará en los próximos 5 minutos. 
La vida es impredecible, llena de misterios e incongruencias. Es complicada, llena de desafíos y oportunidades disfrazadas. 
La vida es de por sí demasiado compleja como para estarnos mortificando por los caprichos y mañas de otros. Tratar de entender a la gente y el por qué de sus actitudes no vale la pena ni hace sentido cuando ni nosotros mismo nos entendemos del todo.
Simplifiquemosnos la vida. Si algo da problemas, se arregla o se bota. Si algo no es satisfactorio, se elimina. Si algo no avanza, o se le busca la vuelta o se liquida.
Nada es para siempre. La vida es corta.…

Y al final, a nadie le importa

¿Eres una persona solidaria? A nadie le importa.
¿Te preocupas por los demás?  A nadie le importa.
¿Eres inteligente y tienes buena capacidad de análisis? A nadie le importa.
¿Pones atención a los detalles? A nadie le importa.
¿Tienes buenos modales? A nadie le importa.
¿Antepones los intereses de los demás? A nadie le importa.
¿Eres puntual? A nadie le importa.
¿No juzgas? A nadie le importa.
Vivimos en una época donde el yoísmo está más presente y arraigado que nunca, donde solo lo que yo pienso y siento es lo que vale. Un mundo donde das los buenos días y se quedan callados, en el que los buenos modales y la forma correcta de hablar pasaron a la historia. 
Vivimos en un tiempo donde se quieren imponer ideologías y filosofías a la mala, siempre en contra del sentido común, porque hay que ser disruptivos. Un tiempo en donde las necesidades y el tiempo del otro son inexistentes porque yo voy primero. 
Un tiempo donde se exige tolerancia pero entonces no se tiene consideración alguna con el …

Las relaciones humanas son difíciles

Pregunte a cualquiera, y la respuesta siempre será la misma: relacionarse con la gente, sea a nivel de amistad, familia o pareja, es difícil. 
El primer problema, y la razón fundamental por la que es tan difícil relacionarse es que, efectivamente, cada cabeza es un mundo. Mis creencias, valores y forma de proceder no son iguales a las de nadie más; si acaso podrían ser ligeramente similares y compatibles con las de otros. 
El segundo problema es la comunicación. Donde hay claridad a ese nivel es poco probable que haya problemas, pero... la cosa se complica por influencias externas y problemas internos propios de la persona.
A la mayoría de la gente se le hace difícil hablar de aquello que perciben como un fallo o una tara sobre su persona o personalidad. Cosas que hacen al individuo sentirse fracasado, a menos o avergonzado son difíciles de airear, aun cuando se tengan confidentes. El resultado de esta actitud perfectamente humana luego se ve reflejada en actitudes hurañas, aislamien…

El arte de ser práctico

Ser práctico es un arte que poca gente practica en su cotidianidad, a veces por no usar la cabeza, y otras veces porque hay terceros que simplemente lo impiden. 
Una realidad de estos tiempos dominados por smartphones y otras pantallas es que el tiempo no alcanza. Por ese jueguito de la tecnología el tiempo de ocio y el de trabajo se han entremezclado a un punto tal que ya no hay diferenciación clara. Peor aún, el afán de caerle atrás a la vida social de otros -incluso desconocidos que seguimos porque sí, porque están de moda- hace que en todo momento estemos pegados a esa pantallita, dañándonos la vista, la postura y la vida misma en un sentido. 
Tantas distracciones, conjuntamente con la facilidad que suponen estos aparatos de trabajar y resolver cualquier cosa en el momento, sin importar que estemos comiendo, viendo televisión o compartiendo con amistades, tan solo hacen que el tiempo escasee aún más, por eso hay todo un movimiento orientado a la calidad en lo que respecta a su uso…

Cada cuál sabe lo que hace y cuando lo hace

Sea por culpa de la tecnología, porque hay demasiadas cosas que hacer o simplemente porque el Universo se está achicando, una cosa es cierta: el tiempo no da, una paradoja dada la abundancia de tecnología diseñada justamente para ahorrar tiempo.
En medio de las responsabilidades de la oficina, compromisos profesionales, estudios y responsabilidades familiares suele quedar poco espacio para el ocio, entretenimiento y proyectos que normalmente dejamos “para después”, aún cuando se trate de cosas que nos apasionan o que necesitamos.
Conscientes de que estamos postergando cosas y en general procrastinando, llega un momento en que enfrentamos una dura y triste realidad: el tiempo se va, y no se recupera. Una reflexión que se repite millones de veces cada día, con más frecuencia de la que pudiéramos imaginar.
¿Qué podemos hacer cuando nos damos cuenta de que perdemos el tiempo? Organizarnos. Planificar las cosas. Actuar en base a lo que tenemos y establecer metas. Hacer esto requiere neces…