domingo, 25 de enero de 2015

Duarte: rescatemos su himno

¿Cuántos de ustedes recuerdan las letras del Himno a Duarte?  ¿O su entonación? ¿O su significado? Al igual que el Himno Nacional y los dedicados a Mella y Sánchez, el de Duarte guarda un significado que muchas veces se nos pierde por no prestar la debida atención.
 
Da la casualidad de que este es un himno que hace mucho más que resaltar los aportes de Juan Pablo Duarte a nuestra nación al hacer énfasis en la  educación y en valores que lentamente se han ido perdiendo.
 
Además de poner la Bandera Dominicana en el balcón, que para muchos es una actividad automática sin ningún significado especial, es bueno homenajear a Duarte rescatando su himno, dando una lectura comprensiva al mismo y poniendo en práctica las cosas que dice. No es tarde aún para hacer alguna diferencia en este sentido.
 


En la fragua de la escuela
nuestra patria fue forjada,
y al calor de tu enseñanza
le infundió vida sagrada.

La gloriosa trinitaria
que fundara tu heroísmo
fue la cátedra primera
de moral y de civismo.

Fuerza era que un maestro
preparara la conciencia
donde habría de nacer
la soñada independencia.

Y es así como cantando
tus virtudes haya el estro,
junto al padre de la patria
la figura del maestro.

En la escuela se te honra
por tus hechos sacrosantos
en las letras y las notas
encendidas de sus cantos.

Y al honrarte recordamos
tu patriótico heroísmo,
es al prócer y al maestro
que los dos son uno mismo.

La Bandera dice Patria
y al decirlo se revela
que es el alma de la patria
señalándonos la escuela

sábado, 24 de enero de 2015

Un mundo machista

Pese a los avances logrados por mujeres, que de este lado del mundo pueden estudiar, manejar y trabajar sin problema alguno, el mundo sigue siendo eminentemente machista.

De nada sirve fruncir el ceño ante publicidad que claramente explota a la mujer, de nada sirven los manifiestos feministas ni tampoco reforzar políticas de igualdad: los hombres siguen viendo a las mujeres como figuras decorativas, incapaces de pensar y cuya única funcion es entretenerlos y servirles en todo.
 
Artículo de Details Magazine
 
Uno de los puntos donde mas se resalta esta realidad tiene que ver con carros y la acción de conducir. Cierto es que algunas mujeres manejan muy mal, pero lo mismo puede decirse de algunos hombres. Quizás el cerebro masculino está mejor diseñado para ese tipo de tareas mecánicas, y es posible que por eso mismo sean mejor en interpretación de mapas y direcciones. Puede ser que realmente las mujeres tengan menor dominio, pero de ahí a querer generalizar, hacer burlas públicas y denigrar hay un largo trecho.

Los hombres desde siempre gozan de libertades que sociedades conservadoras tienden a negar a las mujeres. Así, por ejemplo, un hombre cualquiera puede salir el día entero de su casa, y no hay problema. Puede tener 5 novias, eso es una fiesta. ¿Y la mujer? Bien gracias. Cuidando los muchachos,  haciendo oficios y portándose bien en general. ¿Que las cosas han cambiado y ya eso no es así? No del todo. Persisten aun estereotipos muy dañinos y personas que se aferran a esa forma de pensar. Hay también mujeres que perpetúan eso al permitir que se les pisotee y que aceptan todo.

A veces hablando con gente nos llevamos decepciones por la mentalidad retrógrada que exhiben, pero entonces hay que recordar que ese es el medio en que nos desarrollamos y nos desenvolvemos.

¿Que queda por hacer? Nada. Darles de su propia medicina: burlarse abiertamente, perder la vergüenza a decir dos o tres verdades, y, sobre todo, no hacerles caso. Vamos a ser todos rudos y directos ya que con gentileza no se consigue nada.

martes, 13 de enero de 2015

El nuevo traje del emperador (*)

(*) Esta fábula de Hans Christian Andersen es un clásico ejemplo de engaño. Disfruten su enseñanza. 

Imagen: Deviant Art (roweig)
Había una vez un emperador muy pero muy vanidoso que pasaba mucho tiempo mirándose en el espejo y probándose ropa. Tanta era la dedicación que ponía en su guardarropas que descuidaba los asuntos de estado para poder pasar más tiempo arreglándose...

Sabiendo esto, un día dos pícaros pidieron audiencia con su majestad diciendo ser sastres capaces de crear el más fabuloso traje nunca visto.Como se imaginarán, esto interesó mucho al emperador, así que los recibió y les preguntó:

"¿En verdad sois tan buenos sastres?" Por supuesto majestad, dijo uno de ellos, pero el mérito no es solo nuestro. El secreto de nuestro trabajo está en la magnífica tela que empleamos".- "¡Ohh! -exclamó el soberano entusiasmado- no puedo esperar para ver esa tela maravillosa. Mostrádmela ahora mismo"-les ordenó. Entonces los dos hombres le dijeron: "Por supuesto majestad. Pero debéis saber algo más: ésta es una tela mágica que le permitirá detectar a sus súbditos de bajo intelecto, pues sólo la gente inteligente puede ver esta tela". Y así diciendo le extendieron al emperador sus brazos vacíos, simulando sostener en ellos la tela encantada. "Aquí la tenéis"-dijeron. Y al no ver nada, el emperador pensó: "¿Será que soy tan tonto que no puedo verla? Nadie puede enterarse, así que fingiré verla y pediré opinión a mis ministros para estar seguro de que la tela es hermosa".

Entonces preguntó a sus consejeros presentes: "¿Qué piensan ustedes de esta tela?" Y como nadie quería pasar por tonto, todos contestaron: "Magnífica, majestad. Realmente digna de un emperador". Así fue que los falsos sastres fueron contratados por una cuantiosa suma para confeccionar un traje con esa tela.

Muy pronto se corrió la voz en todo el reino de que su vanidosa majestad tenía un nuevo traje que la gente tonta no podía ver; y que, como era su costumbre, desfilaría ante el pueblo para que todos pudieran alabarlo.

Finalmente un día, los presuntos sastres anunciaron que el trabajo estaba terminado, presentando al emperador una percha vacía de la que, se supone, colgaban las nuevas ropas del emperador. Ilusionado, el soberano, fue "vestido" con la ayuda de los dos pícaros que no paraban de manifestar su admiración por lo perfecto que el traje sentaba a su majestad. Y, aunque el emperador no veía frente al espejo más que su imágen en calzones, les siguió la corriente y salió a las calles del reino para que todos pudiesen admirarlo.

Todo el pueblo se había congregado para ver el traje mágico, pero al igual que los demás, nadie se animó a decir que no podía verlo, por temor a ser considerado un tonto, así que comenzaron a alabarlo y felicitarlo. Pero entre la multitud, un niño pequeño gritó: "¡Miren, el emperador está desnudo!!"

Y todos entonces comenzaron a reir porque se dieron cuenta de que lo que el muchacho decía era verdad. Entonces, el emperador cayó en cuenta del engaño y perdido por la vergüenza, volvió corriendo a su castillo para cubrirse. Desde ese día, nunca más volvió a estar tan pendiente de su vestuario y comenzó a ocuparse de su reino como un verdadero soberano.

martes, 2 de diciembre de 2014

Dominicanos con problemas de identidad

¿Qué es ser dominicano? La pregunta es muy amplia, pero habrá quienes lo resuman en un amor por el merengue y la "bandera dominicana": arroz, habichuela y carne. ¿Es esta una visión válida? Para nada. Ser dominicano es mucho más que eso, pero definirlo se hace sumamente difícil porque debemos ser una de las poblaciones más complejas del planeta. 

¿Qué cosas asociamos con los dominicanos? Aparte del merengue, el mangú y la famosa bandera aquella, estamos identificados con una enseña tricolor, tres padres de la patria y figuras históricas que han trascendido las fronteras, como Trujillo, aunque a algunos no les guste verlo así.



Peloteros, excelentes playas, rones, arquitectura colonial (que debería estar en mejor estado) y una desidia para enfrentar problemas (suena feo, pero es la realidad), son otras cosas que de alguna forma u otra nos definen, lo mismo que el amor por la política y una religiosidad que contrasta con  las vagabunderías de estos tiempos modernos. 

Cada país tiene sus partes buenas y malas, y República Dominicana no es la excepción. Sin embargo, quizás por la combinación de indio/negro/europeo que se dio siglos atrás, somos muy dados a ver lo malo por encima de lo bueno. La mayoría de la gente, sin importar su estrato social, prefiere lo extranjero a lo local. Se vuelven locos, rayando en el lambonismo, con cualquiera que venga de fuera, sobre todo si es blanco y rubio. No cuidan su patrimonio, prefiriendo alabar las viejas ciudades europeas al tiempo que ensucian la zona colonial de aquí.

El dominicano es la cosa más paradójica que pisa el planeta. Es incapaz de cumplir las leyes en su país, pero en Estados Unidos y Europa las cumple a cabalidad. Maneja como loco en su tierra natal, pero una vez llega a otros países, se pone en cintura. De todo opina, sin saber la mayoría de las veces. Es también propenso a copiar y a no colaborar con sus congéneres. 

Hablar con cualquier dominicano, sobre todo si es de clase media o alta, hace pensar que el dominicano quisiera ser cualquier cosa, menos dominicano. ¿Por qué esa falta de identidad? No lo sé, pero lo cierto es que cualquiera que haya tenido acceso a TV por cable, que tenga familiares en Nueva York o que haya tenido la oportunidad de viajar hacia Estados Unidos, de una vez se cree gringo. 

Peores son los dominicanos que, teniendo recursos, hacen sus estudios fuera del país y regresan. Automáticamente se creen dioses (una parte al menos, no todos son iguales), con la potestad de pisotear a otros que no han tenido esas oportunidades, no dándose cuenta de que muchas de sus ideas no aplican a la realidad actual, al menos no sin aplatanarlas primero. Son personas que prefieren comunicarse en inglés antes que en español y que sufren de meter sus palabritas gringas en cualquier conversación en español, generalmente con la idea de impresionar a su anfitrión. ¿Tiene efecto esto? Depende. Hay gente que se deslumbra con cualquier cosa, otros se irritan con el fenómeno. 

El sueño de la mayoría de los dominicanos, inclusive los pudientes, que no viven mal y tienen recursos, es irse de este país. Eso está MAL y es parte de esa falta de identidad que se refleja además en la preferencia de celebraciones foráneas por encima de las tradiciones dominicanas y en el poco caso que se suele poner a símbolos patrios y el himno nacional. La paradoja mayor es que después que se van añoran tanto su tierra que tratan de emular sus elementos donde están. Triste y penoso a la vez. 

Si queremos que las cosas cambien, debemos empezar por aquí, corrigiendo esta identidad distorsionada. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Blogósfera? Esa no es la cuestión

Un recuento histórico


Ocho años atrás, cuando el fenómeno de los blogs estaba en sus buenas, se hizo práctica común que la gente sacara una de estas bitácoras digitales, a veces por moda, a veces con un propósito real, y lo dijera con un orgullo extraordinario, como si ser bloguero fuera lo mejor del mundo. 

Algunos blogs realmente rompieron el molde, como fue el caso de Remolacha, fenómeno digno de estudio cuyo éxito raya en la jocosidad de sus títulos y que es en realidad un agregador de contenidos. Otras propuestas quisieron aplicar un enfoque orgánico, con material original que incluía puntos de vista y que de paso cuidada la ortografía, usualmente maltratada por el común de la gente. 

Publicación de Business Week de 2005


De esa época se recuerdan blogs como Duarte 101, Ahí e' que prende, En segundos e Imágenes Dominicanas. Algunos desaparecieron, otros permanecen y otros más han evolucionado a algo más que un blog. 

Pasaron los años y la fiebre se fue apagando. Paulatinamente esos blogs, sobre todo aquellos que se habían creado "porque sí" o para cumplir requisitos de gente en medios que insistía en que era obligatorio para periodistas tener una de estas cosas, se fueron dejando al abandono. Hubo gente que responsablemente se despidió, otros bajaron la frecuencia de sus publicaciones hasta quedar en cero y la gran mayoría dejó eso de golpe y porrazo. Total, que un blog no deja, al menos en la mayoría de los casos, y consume tiempo. 

¿Dónde estamos hoy? No podemos decir que los blogs han desaparecido del todo. Durante su boom fueron vistos como una herramienta que podía ser útil para narrar acontecimientos sin las ataduras de los grandes medios y los intereses que usualmente permean todo. Es cierto que los blogs cumplían con este objetivo, y ahí está el caso del Huffington Post, que al día de hoy no es un blog pero empezó como tal. Sin embargo, y es algo que todavía ocurre, pocos medios tradicionales se aventuran a confiar en lo que publica un blog, y con buenas razones: demasiada gente, queriendo generar tráfico, hizo un uso poco ético de la herramienta, con el resultado de que todos pagan. 

Quizás un blog como fuente de noticias no sea lo más idóneo, y por eso con el paso de los años fue cambiando la dinámica. Fueron surgiendo los blogs temáticos, como los de tecnología y modas, y también los de opinión personal. 

La "blogósfera" dominicana


Al conjunto de blogs de un país o comunidad se le llamaba "blogósfera" en su momento, y si bien el término sigue vigente, suena algo desfasado, al igual que la palabra "bloguero", que es bien fea. Pero bien. ¿Qué ha pasado con la blogósfera dominicana? Nada. Se desintegró, como quien dice, por un asunto de egos, protagonismo y malas prácticas. 

Imagen: betternetworker.com

Se dio mucho el caso de copy-paste descarado que generaba más tráfico que las fuentes originales, fenómeno que todavía se sigue dando y que irrita bastante. Asimismo, hubo un tema de exclusión que sigue presente y que solo se explica por una cuestión de egoísmo, mediocridad, temor a que otros sean mejores y falta de compañerismo. 

Un vistazo a cómo es la sociedad dominicana, y en realidad no sorprende nada que haya sido este el desenlace de la famosa blogósfera dominicana, la cual, a juicio de Darío Martínez Batlle, nunca existió. 

En cuestiones de negocios, el dominicano ha demostrado ser muy "agarrado" con sus cosas, interesado solo en su propio bienestar, algo que contrasta enormemente con nuestra fama de ser hospitalarios. En cuestiones de blogs y medios independientes se observa esta misma conducta, contribuyendo la misma a que el público no tenga acceso a mejores fuentes informativas y a que República Dominicana tenga una presencia nula a nivel de Iberoamérica en estas cuestiones (¿cuantas publicaciones dominicanas sirven de referencia a nivel internacional? Ninguna). 

Al día de hoy ya no se habla de blogs por una cuestión de evolución, pero las mismas prácticas dañinas siguen ahí, haciendo de las suyas. Visto así, la cuestión no es determinar si hay una blogósfera dominicana, ni siquiera es revivirla en caso de determinarse que no. Más que todo eso, la cuestión es ver cómo los buenos contenidos destacan por encima de tantas cosas sin valor que de alguna forma u otra llegan al público. 

Quizás sea que a la gente realmente le da tres pitos leerse cualquier disparate, o quizás están tan acostumbrados a lo malo que no se dan cuenta de que hay alternativas mejores. Una tercera posibilidad es que esas personas que hacen malos contenidos, sea porque no saben escribir o porque roban material ajeno, tengan un tigueraje muy fuerte en su manejo y por eso lleguen a las masas. Quien sabe, puede que hasta sea una combinación de estos factores. 

martes, 18 de noviembre de 2014

Cuando la ignorancia domina

Ultimamente vivimos de shock en shock en este país: dirigentes gremiales que desafían abiertamente a las autoridades, gente que hace públicas sus estupideces en redes sociales, jovenzuelos que por encargo hacen atentados a estructuras públicas, ignorantes que confunden drones con ovnis (*) y crueldad extrema contra los animales. 

¿Qué está pasando aquí? Nada del otro mundo. Todas esas cosas que hemos visto en las últimas semanas y que nos resultan tan chocantes en realidad no son nuevas. En países más avanzados son parte del día a día desde hace años, siendo la diferencia que las correspondientes autoridades hacen su trabajo y hasta cierto punto limitan los daños al tiempo de dar el ejemplo. 

La triste realidad es que a la gente no se le puede dar entera libertad porque terminan abusando del sistema. Las reglas son necesarias, pero no es solo tenerlas por escrito y guardadas por ahí, sino entenderlas y hacerlas cumplir. 

Pocas cosas pasan en un país donde la gente está acostumbrada a hacer lo que le venga en ganas, donde nadie hace el mínimo esfuerzo por hacer cumplir las leyes. El ejemplo más fácil es el caos en el tránsito: cientos de leyes, ninguna en funcionamiento. Como este es el país de las maravillas, no es raro ver a un AMET sustituyendo a un semáforo en funcionamiento, a un chofer de carro público desmontando pasajeros bajo un letrero de NO PASAJEROS o a un conductor cualquiera cogiendo una calle en vía contraria ante la mirada indiferentes de los AMETs. 

¿Cómo se progresa en un país donde gente sin cualidades ni méritos se presenta como candidato a diputado y GANA? Los ignorantes que votan por esas personas se dejan llevar por un discursito falso y populachero sin darse cuenta de que le están allanando el camino a una persona inadecuada a otras funciones más importantes, incluyendo la presidencia del país.

Un trío que representa retroceso: Antonio Marte, Blas Peralta y Juan Hubieres (Diario Libre)

El que crea que los sindicalistas del transporte tienen buenas intenciones y que trabajarán por el país está muy equivocado. Estas son las personas que mantienen a este país en un constante desorden y los primeros que se oponen a cualquier intento de organizarlo. Debiera haber una regla para formar partidos que excluya a gente con historial de desórdenes en su haber, 

¿Qué hay de los drones aquellos? En Samaná le entraron a tiros a un aparato de estos, supuestamente porque lo confundieron con un ovni. Qué ignorantes, ¿verdad? Pero eso tiene su explicación también, y es sencilla: en este país se han dedicado a tratar los temas de tecnología como si fuera ciencia de cohetes, algo que nadie entiende y que solo algunos "guruses" dominan. Lamentablemente esos guruses viven desinformando y, como hacen copy-paste de por ahí, publican un lenguaje que en realidad no se entiende. Los medios tienen parte de la culpa ahí. Otra posible explicación a este caso es que le hayan caído a tiros al drone por un asunto de privacidad, pero aún así lo expuesto no deja de ser la realidad, Aquí hay gente que da para confundir estas cosas con platillos voladores. 

De las estupideces, si entramos ahí, no acabamos nunca. Mientras tanto, un consejo: USEN LA CABEZA. USEN SU SENTIDO COMUN. ¿No te interesa que se enteren? No lo publiques. Probablemente la tipa que apareció en Facebook dando cerveza a su niña no sea la única, pero esta fue lo suficientemente estúpida como para publicarlo, y ahí está: la ignorancia y falta de tacto/educación de toda una sociedad puesta al descubierto, a la vista del mundo entero. Qué bueno que la arrestaran, pero que no se quede solo ahí. Hace falta crear conciencia y regular la venta de alcohol y el público que asiste a esos sitios. Después de todo, ¿qué hace una niña de meses en un colmadón? 
La estupidez en su máxima expresión 
Por último, el maltrato a los animales. Este es otro indicio de la ignorancia que campea. A diario se ven en las calles perros y caballos maltratados, así como niños que tiran piedras a las avecillas por pura diversión. ¿Cómo es posible que todavía persista esa mentalidad? Es la misma que hace que la gente tumbe árboles porque su vehículo se ensucia, sin pensar en que ese árbol da sombra, refresca el ambiente y cumple una función. Son las mismas personas que después se quejan del calorazo que hace. 


martes, 4 de noviembre de 2014

¿Qué es lo que son "relaciones públicas"?

A pesar de lo común del término, mucha gente, inclusive la que está metida en ese mundo, no tiene la menor idea de lo que significa "relaciones públicas". Hay gente, sobre todo de las generaciones más jóvenes, que jura que se trata de estar presentable, asistir a cócteles y repartir notas de prensa mal hechas para su posterior publicación en serie. 

Imagen: audacia.com.mx

¿Sirve de algo hacer esto? NO. Vivimos en un mundo que de por sí lleva una tendencia de rebaño, con la gente actuando como ovejas. El publicar la misma nota de prensa en 50 medios entre tradicionales y digitales NADA APORTA. ¿Por qué? Porque el lector lo verá a la primera y ya cuando lo vea dos veces más estará hastiado y preguntándose por qué este bombardeo sin sentido. 

En esta época de copy-paste y relaciones públicas superficiales ya nadie profundiza. La gente que escribe en las secciones especializadas de periódicos (en sociales, sobre todo) y aquellos que tienen páginas particulares dedicadas a temas específicos (moda, espectáculos, tecnología) ya no profundiza: recibe su nota, mal escrita por lo general, y no se toma la molestia ni de averiguar un poco más ni mucho menos de corregir cualquier imprecisión que aparezca. El resultado de esto es reproducción en serie de un material que poco o nada aporta. 

Otro error común de las relaciones públicas modernas es que se enfocan siempre en lo social más que en lo útil. Veamos el ejemplo de las notas de prensa otra vez: sin importar que sea un lanzamiento, una demostración o una conferencia, las fotos que acompañan el texto siempre son de un reguero de gente que, a decir verdad, no aportan sustancia. Es un reflejo del "yoísmo" de estos tiempos, donde vale más brillar a nivel individual que resaltar lo verdaderamente importante de cualquier proyecto. Todo muy vacío y superficial porque así es más fácil y se satisfacen egos. 

En relaciones públicas se supone que hay que cultivar relaciones con terceros que de manera directa o indirecta apoyan la causa de lugar. A pesar de que esto es algo que se cae de la mata, la nueva camada de relacionistas públicos falla en esa tarea tan esencial. Contactarlos es casi imposible, y cuando finalmente se logra establecer comunicación la experiencia a menudo deja mucho que desear. 

¿Tienes preguntas sobre una nota de prensa? Buena suerte tratando de obtener una respuesta adecuada. Si mandas un correo es posible que nunca te respondan, y si llamas por teléfono corres el riesgo de convertirte en una molestia, lo suficiente como para que te tachen de la lista. Ahora bien, cuando quieren que sus cosas se publiquen, te atosigan sin piedad. ¿Y entonces? Tiene que haber un equilibrio. 

Relaciones públicas no se trata de estar a la última moda y de repartir notas en serie. Es algo más profundo que se supone debe cumplir con una serie de metas que son determinadas por el cliente que las solicita. Es manejar imagen, reputación y (valga la redundancia) relaciones de una marca con su público.