jueves, 28 de mayo de 2015

A propósito de "Charlie Charlie": la gente se embulla con cualquier cosa

Tengo desde abril oyendo hablar de "Charlie Charlie", un supuesto juego sobrenatural que mezcla la Ouija con la leyenda urbana de "Bloody Mary", que en algunos países se conoce como "Verónica". Nunca lo he jugado, ni me interesa, pero entonces ayer me preguntaron eso, indicando que el asunto se ha convertido casi en epidemia. 

La primera vez que me enteré de la existencia del juego fue a través de un escrito aparecido en un periódico local. Se trataba de una noticia de apenas tres párrafos que se centraba en las preocupaciones de un profesor de escuela por el fenómeno. Recuerdo que no le hice ningún caso por carecer de sustancia, pero al parecer estas cosas atraen a las masas porque el supuesto juego "diabólico" se ha convertido en un fenómeno reseñado hasta por medios de renombre como el Washington Post


BBC Mundo


Entonces, ¿qué es este juego que ha concitado tanta atención? Un soberano disparate: se colocan dos lápices, uno encima del otro, sobre una hoja de papel, formando un eje cartesiano a los que se agregan las palabras SI y NO en los cuadrantes opuestos. La gran idea es invocar al tal Charlie Charlie, que se presume es un espíritu, para que juegue con nosotros.

Si el lapiz superior se mueve y apunta a uno de los cuadrantes, esta es la supuesta prueba de que el Charlie ha sido invocado correctamente, dando inicio a una sesión de juegos. Hay videos donde la gente claramente se asusta cuando el lapiz se mueve, olvidando ellos quizás que hay un elemento de gravedad presente que hace mover al lápiz que está colocado encima del otro en direccción opuesta (recuerden, forma una cruz). 

Pregunta televidente: ¿Qué me aporta un juego como este? Parece ser que la gente se deja engañar fácil porque la segunda parte del juego es que, para dejar de jugar, se debe pedir permiso al tal Charlie. Si este no lo otorga, empiezan los problemas (¡uy, qué miedo!). 

Hay cosas más importantes que un juego que por la mera estupidez de la gente se ha vuelto viral, por tanto, dejemos de prestarle atención. 

¿Va en serio esto?

Como la va la cosa con la situación haitiana, no sorprende que un grupo de estos nacionales se haya unido en un supuesto partido político que propone, entre otras cosas, eliminar la policía fronteriza, indeminzar a los descendientes de la "masacre del perejil" y dotar de nacionalidad dominicana a todo haitiano residente en República Dominicana.



No queda claro si este partido es real o si se trata de un relajo o un intento de proyecto. Al momento de este escrito no tengo la menor idea de si está inscrito en la Junta Central Electoral, si las personas que lo representan son legítimas o si va en contra de las leyes dominicanas. Mientras tanto, el deber de las autoridades es investigar estas cosas. 

La única referencia a la existencia de este supuesto partido, llamado "Haitiano Dominicano", es una publicación en el digital "Macorís Serie 23" que a su vez hace referencia a una publicación de Dajabón Noticia que ya no está disponible. Mientras tanto, hay un supuesto website que menciona a sus principales dirigentes. Hora de investigar, pues. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Deseos imposibles

Aun cuando la teoría de la relatividad contempla la posibilidad, volver hacia atrás en el tiempo es imposible en las circunstancias actuales y con los mecanismos que hay a la mano. Pese a ello no deja de ser un deseo de mucha gente para enmendar caminos, corregir errores y tomar decisiones más sabias. 

Imagen: indulgy.com

Si a la gente le dieran la oportunidad de volver atrás en el tiempo de seguro toman el viaje sin pensarlo dos veces. Después de todo, ¿a cuantos de nosotros no nos gustaría tener la oportunidad de empezar de nuevo, hacer una vida distinta y aprovechar oportunidades perdidas? 

Desgraciadamente, esto no se puede. No hay segundas tomas en la vida. Las malas decisiones no pueden simplemente borrarse y las oportunidades perdidas no se recuperan. Esta es la triste realidad. A veces nos ponemos a ver escenarios alternativos, el juego de "y si..."  Por ejemplo: "¿y si hubiese crecido en otro ambiente?" "¿Y si mis padres hubieran sido distintos?" "¿Y si hubiese sido menos exigente al escoger pareja?" El ejercicio es fútil porque lo hecho, hecho está, y no hay vuelta atrás. 

Un porcentaje importante daría lo que fuera por volver atrás y arreglar su mundo, por hacer las cosas diferentes y por ser menos estúpido, mas feliz y menos prejuiciado. La moraleja de esta reflexión es muy obvia: cuidado con los pasos que das hoy porque definirán tu mañana. Aunque pueda parecer tarde, aun estas a tiempo de enmendar. 

martes, 26 de mayo de 2015

Pesimismo vs. optimismo

¿Eres de los que ve el vaso medio lleno o medio vacío? Hay 700 teorías por ahí que hablan de las bondades de mantener una actitud optimista frente a las adversidades, y si bien es cierto que se funciona mejor bajo este esquema, no está de más preguntarse en que punto deja de ser válido para convertirse en un handicap. 

Optimistas empedernidos verán esta pregunta y seguro fruncirán el ceño en desaprobación, mientras que otro bando, el de los pesimistas sin remedio, se sentirá validado en cada una de sus preocupaciones. En efecto, ¿hasta qué punto es saludable el optimismo? ¿Es posible ser demasiado optimista? ¿Hay riesgos asociados a ser excesivamente optimista?

Imagen: funnyjunk.com


Como siempre, estas preguntas son subjetivas y tienen respuestas que varían según el caso. Una dosis de optimismo siempre será mejor a pensar que se acaba el mundo, sobre todo si nos llevamos de aquel viejo cliché de que "la esperanza es lo último que se pierde". Ahora bien, hay que saber discernir entre optimismo saludable y aquel que puede resultar en desengaño e ilusión. 

Hay situaciones en que ninguna cantidad de optimismo o esperanza va a revertir un resultado inevitable, por nefasto o desagradable que pueda ser. En estos casos vale más ser realistas y no tratar de revestir la situación con un falso optimismo que a nadie hará bien alguno. Hay por igual gente que cree que teniendo pensamientos positivos va a obtener algún resultado solo porque sí, porque así está escrito en el destino. ERROR. En esta vida todo se logra con trabajo y esfuerzo, no por espontaneidad. 

Podemos concluir diciendo que sí, es posible ser demasiado optimista en ocasiones y ello a su vez acarrea riesgos. Hay ocasiones en que vale más ser pesimista que optimista, y la razón es sencilla: si esperas el peor escenario posible y las cosas resultan mejores de ahí, es probable que te sientas aliviado o hasta bien. Si salen mal, ya estabas mentalmente preparado. Si por el contrario esperabas ilusamente el mejor escenario y se dio lo opuesto, OUCH. Eso DUELE, y el efecto suele ser duradero. 

Por supuesto, no es que hay que andar esperando lo peor en cada momento, pero hay que ser cautelosos con el optimismo. No siempre es el mejor curso de acción. 


jueves, 14 de mayo de 2015

Justifica tu salario

Qué bueno es ganar un buen sueldo, ¿no? Nada más piensa en todo lo que puedes hacer con ese dinero extra que resulta de cambiarte a un trabajo donde te pagan mejor: puedes comprar ropa nueva, darte un gusto yendo a lugares caros, saldar deudas o simplemente ahorrar con miras al futuro.

Sí. Un buen sueldo es sin duda una de las principales metas de la gente, pero este ni llega solo ni se mantiene por arte de magia. Cuando una empresa decide contratar a una persona es porque se espera que ejecute sus funciones de manera eficiente y oportuna. Cuando esa misma empresa decide aumentar, u otra se interesa en esa persona y en consecuencia le hace una mejor oferta en base a su curriculum y reputación, se espera que el empleado aumente o al menos mantenga su nivel de calidad en el trabajo. 


Estas son cosas obvias, que, como dicen, se caen de la mata. Sin embargo, por aquello de que el sentido común es en realidad bastante escaso, hay gente que no parece tener idea de que las cosas funcionan de esta manera. 

Si trabajabas en un sitio y te fuiste a otro donde te pagan el doble, basándose la decisión de tus nuevos jefes en tu supuesto buen curriculum, al menos ten la decencia de justificarlo. No llegues a ese trabajo nuevo creyéndote el matatán, pasándole por encima a tus superiores y obviando las políticas del lugar. Te conviene comportarte profesionalmente en esos primeros días, sobre todo porque es posible que estés en prueba. Un error, y puede ser que todo se vaya a pique. 

Hay gente que, lamentablemente, no entiende que ser empleado es un compromiso. Sucede sobre todo con gente que entra de manera irregular a los sitios, sin pasar por los procedimientos de lugar. Creen que merecen un trato especial y lo que hacen es que terminan poniendo a todos en su contra. Son personas que llegan tarde, se ausentan sin justificar, salen por horas estando en horario laboral  y hasta se dan el lujo de faltar por varios días corridos. 

Sea por ignorancia o por indiferencia hacia los superiores y reglas, estas personas son las que tienen el fracaso asegurado en sus manos, muchas veces sorprendiéndose de que le hayan señalado la salida tras par de semanas. 

lunes, 30 de marzo de 2015

Y recuerden, las apariencias engañan

Vivimos rodeados de engaño, aún a lo interno de nuestros círculos íntimos. La gente, cambiante como es, raras veces presenta su verdadera cara, y esta es una realidad que aplica con nuestros seres queridos más cercanos, aún cuando no lo queramos ver así. 

Imagen: monologos.com 

¿Cómo es realmente la gente? No se sabe, en verdad. Casi todos somos expertos en mostrar nuestra mejor cara, aún cuando por dentro nos estemos muriendo o tengamos deseos de hacer daño a nuestro interlocutor del momento. El ser humano, por un asunto de conveniencia y sobrevivencia estratégica, ha sabido perfeccionar el arte de fingir, clave del éxito de mucha gente que, de paso, ha eliminado valores como la lealtad o la ética para seguir avanzando.

Dicen siempre, en base a un pasaje de la biblia, que de las aguas calmadas es que hay que cuidarse. Suele aplicarse esta idea precisamente a la gente, y con toda razón: hay gente que da la apariencia de ser apacible, servicial y agradable, pero entonces son todo lo contrario. En contraste, gente que aparenta ser odiosa y con mala cara demuestran a la larga tener cualidades opuestas a esas que externan en el día a día.

¿Cuál es la mejora forma de lidiar con gente? No hay un manual que explique eso, pero, sobre todo en ambientes laborales, es recomendable tomar en cuenta el hecho de que las apariencias engañan. ¿Por qué? Simple: nunca se sabe con quien cometemos un error de juicio en base al carácter expresado. 

¿Cuánta gente por ahí no ha confundido al manso con el cimarrón? ¿Cuánta gente no ha cometido el error de confiar en gente que termina siendo el peor de los correveydiles? En el ámbito laboral esos errores pueden salir muy caros, y por eso lo mejor es permanecer en su lugar y cuidarse de hacer comentarios que pudieran ser tergiversados y usados luego para hacer daño. 

martes, 17 de marzo de 2015

Honestamente, ¿a quién le gusta el aceite de trufas?

La cocina, al igual que la moda, es cíclica, y si no lo creen así basta con dar una vuelta por los mal llamados establecimientos de moda para conocer al ingrediente que está causando estragos a todos los niveles: aceite de trufas. 

Si nunca ha oído hablar de aceite de trufas y no tiene la menor idea de lo que es, dos cosas: en primer lugar, no lo culpo. En segundo lugar, no se está perdiendo de nada. 

Cerdo en recolecta de trufas (grubstreet.com)

Derivado de las trufas, un género de hongos que da en Europa y que son desenterrados nada menos que por cerdos o perros, este aceite es uno que a la mala han querido imponer en la cocina local luego de que pasara lo mismo a nivel internacional, un dato que hace sentido porque hay una tendencia a copiarlo todo. 

Bien. El aceite de trufa, pese a que se le ha dado la fama de ser exquisito, es uno de esos ingredientes que realmente no pegan con nada y que tiene a cocineros del mundo divididos en cuanto a su opinión. Para muestra del caso, Martha Stewart, de fama más allá de suelo estadounidense, es una que se niega a utilizar el infame aceite en su cocina. 

¿Qué hay de la gente común? Probablemente usted pregunta a diez personas al azar que den su opinión acerca del sabor del aceite de trufas y le hagan saber que es la cosa más rara o desagradable que jamás hayan probado. Es un sabor sumamente peculiar y fuerte que tiene la habilidad, así como el ajo, de arroparlo TODO. 



Pese a lo fuerte que es y a la posibilidad de que no todo el mundo disfrute eso, los restaurantes, sobre todo los que privan en ser modernos/fusión/chic, insisten en agregarle aceite de trufas a todo, desde pastas en salsa pomodoro y pescados hasta carnes y ensaladas. Como va la cosa no se pone en duda que se aventuren a agregar algunas gotas a cocteles y postres solo porque sí, porque está de moda y hay que estar en la onda. 

Para evitar sorpresas desagradables con el "ingrédient du jour", lo mejor será preguntar cuales platos no tienen aceite de trufas antes de aventurarse a comer en estos restaurantes.