miércoles, 25 de febrero de 2015

Entonces República Dominicana es un país "racista"

Uno de los carteles usados en protesta realizada en Puerto Príncipe en 2013 (Listín Diario)

Antes de comentar sobre la vieja acusación de que República Dominicana es un país "racista", una sola pregunta: ¿qué país no lo es?
  • En Estados Unidos los invasores blancos prácticamente exterminaron a los indígenas nativos y después segregaron a los negros y denigraron a los latinos. ¿Que ha habido avances en esa dirección, al punto que hay congresistas latinos y un presidente negro? Eso es cierto, pero siguen representando una minoría maltratada y los choques aún se dan en comunidades como Ferguson. El KKK sigue haciendo de las suyas y, en general, no quieren inmigrantes, pese a que se benefician de su presencia.
  • Dentro de la Unión Europea, Rumanía es el patito feo. Cómo llegó a formar parte de ese conglomerado es algo que todavía muchos analistas de estas cuestiones se preguntan, y lo cierto es que nadie los quiere por ser una partida de personas pobres, sin educación, oscuros, de costumbres e higiene dudosas que improvisan "hogares" en cualquier sitio y se dedican a la ratería. La política de fronteras abiertas ha probado ser tremendo dolor de cabeza por esta gente. 
  • En Africa las tribus viven matándose entre sí por cuestiones culturales y territoriales, pese a que son todos negros y de origen similar. Esto no es nuevo y se daba también entre indígenas, según se nos enseñó en el colegio. Lo mismo ocurre en Micronesia y Polinesia.
  • Hay dos coreas. ¿Por qué? Son prácticamente la misma gente, compartiendo el mismo origen, pero con ideologías muy diferentes. Las tensiones entre Corea del Sur y Corea del Norte siempre están presentes, de la misma forma que Taiwán y China tienen severos encontronazos de vez en cuando. 
  • ¿Y qué hay del Medio Oriente? El común de la gente no sabe distinguir entre esos árabes, como les llaman, pero eso para ellos es una ofensa. Un iraní no es lo mismo que un iraquí y, dentro de esas sociedades, no es lo mismo ser un shiita que un sunnita. Ahí viven matándose entre sí, por cuestiones de ideología, y viven de paso declarando la guerra a Occidente. ¿No es eso ser racista también? 
  • Entre los asiáticos es también una ofensa de marca mayor confundir las etnias. Llamar "chinito" a un coreano o japonés es suficiente para obtener una respuesta fuera de tono. 
¿Somos racistas realmente? En el sentido amplio, la respuesta es NO. ¿Que hay una tendencia a rechazar a los haitianos porque sistemáticamente abusan del país y nunca están satisfechos? PUEDE SER. 

Así como ellos nos acusan de ser racistas, podríamos decir que el haitiano es un estado fallido que no es capaz de proveer un mínimo de condiciones a su propia gente y que históricamente se arrima de otros países y organismos internacionales, siempre en el papel de víctima. 

Aunque esto sea cierto, si República Dominicana osara pronunciarse en esos términos no tardan ni cinco minutos en caerle encima, alegando que es un estado contestatario y que no quiere ver la realidad. 

Entonces, mientras pasa esto y recibimos toda la presión del mundo, de Bahamas y muchísimos otros sitios más viven deportando haitianos que entraron ilegalmente a esos territorios. ¿Y entonces? ¿Por qué no los dejan que hagan vida ahí bajo el principio de la solidaridad fraterna? No. Eso nunca. Cada cual que se defienda como pueda, o, en su defecto, mandémoslos a donde siempre están dispuestos a acogerlos, aunque sea bajo protesta. Qué bueno es así, ¿eh?

La realidad es que el caso haitiano no tiene nada que ver con racismo, independientemente de que lo que quieran pregonar las ONGs y organismos internacionales. No. La verdadera cuestión es económica, porque no es cuento que ese millón mal contado de haitianos indocumentados se comen una parte importante de los recursos, y esto será una realidad sin importar dónde ocurra y aunque los ilegales sean rubios y ojos azules. Simplemente eso es insostenible, pero es más fácil atacar con excusas baratas como racismo.





199 años del natalicio de Mella

Matías Ramón Mella, el responsable del trabucazo que anunció la independencia dominicana el 27 de febrero de 1844, debe ser homenajeado por todo lo alto en las actuales circunstancias con motivo del 199 aniversario de su natalicio.

Urge retomar la historia del país, aprender acerca de los acontecimientos que definieron lo que hoy se conoce como República Dominicana y retomar valores como el amor incondicional y la lealtad, presentes en el juramento trinitario y en los himnos que homenajean a Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella y Francisco del Rosario Sánchez.

Hoy es un buen día para revisitar el Himno a Mella, cuyas letras fueron autoría de Ramón Emilio Jiménez, con música de Julio Alberto Hernández. 





No fue nunca la divisa del 
instinto de matar, 
ni fue el rígido instrumento 
de la fuerza militar 
provocando las groseras 
ambiciones del poder: 
Fue tu espada la divisa 
del honor y del deber.

Fiel discípulo de Duarte,
comprendiste el ideal,
y sirviendo los destinos
de la causa nacional,

Disparaste tu trabuco,
que rugió como León,
despertando las conciencias
y clamando redención.

La Bandera fue tu culto,
la Bandera fue tu altar,
y dijiste: Cuando vaya para
siempre a descansar,
que ella envuelva mi cadáver.
Y moriste con honor
en los brazos
siempre abiertos de la enseña tricolor.

Y después, cuando quisieron
de la fosa recoger
tus cenizas venerandas,
un milagro pudo ser:
Encontraron la bandera,
la Bandera tricolor,
reviviendo en sus matices
la grandeza de tu amor.

lunes, 23 de febrero de 2015

Yogurt... ¿pornográfico?

El yogurt es muchas cosas: alimenticio, ligero, bueno para la salud, excelente para la buena digestión y un buen sustituto del helado, quizás. Pero ¿pornográfico? Jamás. Sin embargo, una marca local, Yoka, que hace un tiempo hizo un buen relanzamiento, se ha dado a la tarea en los últimos meses de vender esa imagen.


Anoche, durante la cobertura de la entrega del Oscar, Yogurt Yoka cometió una serie de metidas de patas en Twitter que no son más que el reflejo de un cambio evidente en el manejo de la marca. Un vistazo al timeline de ellos y se hace notorio que algo cambió en cuando al marketing, y no precisamente para bien. 

Se ha hecho común en Estados Unidos que las marcas aprovechen eventos y temas tendencia en Twitter para llamar la atención y darse un empujón con el objetivo de ganar más seguidores y apalancarse. Hay marcas, como Oreo, que han sabido dar justo en el clavo, y otras, como Di Giorno, que han tenido que pedir disculpas luego una espectacular metida de pata en las redes. 

¿Qué hay de Yoka? Lo de anoche fue de muy mal gusto, pero, lamentablemente, es una línea que vienen siguiendo desde hace un tiempo. Parece ser que la filosofía ya no es fitness o salud, sino aquello de que el morbo vende. Veamos algunos ejemplos:


1. Dentro de su force quisieron proponerle a Bradley Cooper comerse un yogurt para quitarse el mal sabor de haber perdido (por suerte no hubo mención al actor, eso hubiera sido vergonzoso)
2. Trataron a los actores e invitados a los Oscar como comida: dicen los de Yoka que Margot Robbie está tan buena que todos quisieran probarla, y del cantante Adam Levine dijeron que está para comérselo donde sea, como un Yoka bebible (¡asco!).
3. Compararon vestidos de las actrices con sus sabores (vainilla y frutos rojos).
4. En general permea un tono sexual que cae en lo vulgar en estos tuits. 

Leer el timeline de Yogurt Yoka es como leerse una revista Cosmopolitan en versión aún más cursi y barata. ¿Desde cuando se asocia un yogurt con "eye candy"? Los cuadritos en el abdomen no se consiguen comiendo yogurt y, mucho menos, pueden "ponerse para llevar". Esta forma de promoción le iría mejor a un gimnasio. 



Hablando de "eye candy", los que manejan la imagen de Yoka tienen un afán con el inglés que no se explica. Emulando a la partida de dominicanos que rechazan el español por no considerarlo lo suficientemente "cool", esta marca cae en el gancho de comunicarse de una forma que luce superficial y absurda. 

Así no se manejan las redes sociales. Lo de anoche fue una falta de respeto al público sin necesidad. 

domingo, 25 de enero de 2015

Duarte: rescatemos su himno

¿Cuántos de ustedes recuerdan las letras del Himno a Duarte?  ¿O su entonación? ¿O su significado? Al igual que el Himno Nacional y los dedicados a Mella y Sánchez, el de Duarte guarda un significado que muchas veces se nos pierde por no prestar la debida atención.
 
Da la casualidad de que este es un himno que hace mucho más que resaltar los aportes de Juan Pablo Duarte a nuestra nación al hacer énfasis en la  educación y en valores que lentamente se han ido perdiendo.
 
Además de poner la Bandera Dominicana en el balcón, que para muchos es una actividad automática sin ningún significado especial, es bueno homenajear a Duarte rescatando su himno, dando una lectura comprensiva al mismo y poniendo en práctica las cosas que dice. No es tarde aún para hacer alguna diferencia en este sentido.
 


En la fragua de la escuela
nuestra patria fue forjada,
y al calor de tu enseñanza
le infundió vida sagrada.

La gloriosa trinitaria
que fundara tu heroísmo
fue la cátedra primera
de moral y de civismo.

Fuerza era que un maestro
preparara la conciencia
donde habría de nacer
la soñada independencia.

Y es así como cantando
tus virtudes haya el estro,
junto al padre de la patria
la figura del maestro.

En la escuela se te honra
por tus hechos sacrosantos
en las letras y las notas
encendidas de sus cantos.

Y al honrarte recordamos
tu patriótico heroísmo,
es al prócer y al maestro
que los dos son uno mismo.

La Bandera dice Patria
y al decirlo se revela
que es el alma de la patria
señalándonos la escuela

sábado, 24 de enero de 2015

Un mundo machista

Pese a los avances logrados por mujeres, que de este lado del mundo pueden estudiar, manejar y trabajar sin problema alguno, el mundo sigue siendo eminentemente machista.

De nada sirve fruncir el ceño ante publicidad que claramente explota a la mujer, de nada sirven los manifiestos feministas ni tampoco reforzar políticas de igualdad: los hombres siguen viendo a las mujeres como figuras decorativas, incapaces de pensar y cuya única funcion es entretenerlos y servirles en todo.
 
Artículo de Details Magazine
 
Uno de los puntos donde mas se resalta esta realidad tiene que ver con carros y la acción de conducir. Cierto es que algunas mujeres manejan muy mal, pero lo mismo puede decirse de algunos hombres. Quizás el cerebro masculino está mejor diseñado para ese tipo de tareas mecánicas, y es posible que por eso mismo sean mejor en interpretación de mapas y direcciones. Puede ser que realmente las mujeres tengan menor dominio, pero de ahí a querer generalizar, hacer burlas públicas y denigrar hay un largo trecho.

Los hombres desde siempre gozan de libertades que sociedades conservadoras tienden a negar a las mujeres. Así, por ejemplo, un hombre cualquiera puede salir el día entero de su casa, y no hay problema. Puede tener 5 novias, eso es una fiesta. ¿Y la mujer? Bien gracias. Cuidando los muchachos,  haciendo oficios y portándose bien en general. ¿Que las cosas han cambiado y ya eso no es así? No del todo. Persisten aun estereotipos muy dañinos y personas que se aferran a esa forma de pensar. Hay también mujeres que perpetúan eso al permitir que se les pisotee y que aceptan todo.

A veces hablando con gente nos llevamos decepciones por la mentalidad retrógrada que exhiben, pero entonces hay que recordar que ese es el medio en que nos desarrollamos y nos desenvolvemos.

¿Que queda por hacer? Nada. Darles de su propia medicina: burlarse abiertamente, perder la vergüenza a decir dos o tres verdades, y, sobre todo, no hacerles caso. Vamos a ser todos rudos y directos ya que con gentileza no se consigue nada.

martes, 13 de enero de 2015

El nuevo traje del emperador (*)

(*) Esta fábula de Hans Christian Andersen es un clásico ejemplo de engaño. Disfruten su enseñanza. 

Imagen: Deviant Art (roweig)
Había una vez un emperador muy pero muy vanidoso que pasaba mucho tiempo mirándose en el espejo y probándose ropa. Tanta era la dedicación que ponía en su guardarropas que descuidaba los asuntos de estado para poder pasar más tiempo arreglándose...

Sabiendo esto, un día dos pícaros pidieron audiencia con su majestad diciendo ser sastres capaces de crear el más fabuloso traje nunca visto.Como se imaginarán, esto interesó mucho al emperador, así que los recibió y les preguntó:

"¿En verdad sois tan buenos sastres?" Por supuesto majestad, dijo uno de ellos, pero el mérito no es solo nuestro. El secreto de nuestro trabajo está en la magnífica tela que empleamos".- "¡Ohh! -exclamó el soberano entusiasmado- no puedo esperar para ver esa tela maravillosa. Mostrádmela ahora mismo"-les ordenó. Entonces los dos hombres le dijeron: "Por supuesto majestad. Pero debéis saber algo más: ésta es una tela mágica que le permitirá detectar a sus súbditos de bajo intelecto, pues sólo la gente inteligente puede ver esta tela". Y así diciendo le extendieron al emperador sus brazos vacíos, simulando sostener en ellos la tela encantada. "Aquí la tenéis"-dijeron. Y al no ver nada, el emperador pensó: "¿Será que soy tan tonto que no puedo verla? Nadie puede enterarse, así que fingiré verla y pediré opinión a mis ministros para estar seguro de que la tela es hermosa".

Entonces preguntó a sus consejeros presentes: "¿Qué piensan ustedes de esta tela?" Y como nadie quería pasar por tonto, todos contestaron: "Magnífica, majestad. Realmente digna de un emperador". Así fue que los falsos sastres fueron contratados por una cuantiosa suma para confeccionar un traje con esa tela.

Muy pronto se corrió la voz en todo el reino de que su vanidosa majestad tenía un nuevo traje que la gente tonta no podía ver; y que, como era su costumbre, desfilaría ante el pueblo para que todos pudieran alabarlo.

Finalmente un día, los presuntos sastres anunciaron que el trabajo estaba terminado, presentando al emperador una percha vacía de la que, se supone, colgaban las nuevas ropas del emperador. Ilusionado, el soberano, fue "vestido" con la ayuda de los dos pícaros que no paraban de manifestar su admiración por lo perfecto que el traje sentaba a su majestad. Y, aunque el emperador no veía frente al espejo más que su imágen en calzones, les siguió la corriente y salió a las calles del reino para que todos pudiesen admirarlo.

Todo el pueblo se había congregado para ver el traje mágico, pero al igual que los demás, nadie se animó a decir que no podía verlo, por temor a ser considerado un tonto, así que comenzaron a alabarlo y felicitarlo. Pero entre la multitud, un niño pequeño gritó: "¡Miren, el emperador está desnudo!!"

Y todos entonces comenzaron a reir porque se dieron cuenta de que lo que el muchacho decía era verdad. Entonces, el emperador cayó en cuenta del engaño y perdido por la vergüenza, volvió corriendo a su castillo para cubrirse. Desde ese día, nunca más volvió a estar tan pendiente de su vestuario y comenzó a ocuparse de su reino como un verdadero soberano.

martes, 2 de diciembre de 2014

Dominicanos con problemas de identidad

¿Qué es ser dominicano? La pregunta es muy amplia, pero habrá quienes lo resuman en un amor por el merengue y la "bandera dominicana": arroz, habichuela y carne. ¿Es esta una visión válida? Para nada. Ser dominicano es mucho más que eso, pero definirlo se hace sumamente difícil porque debemos ser una de las poblaciones más complejas del planeta. 

¿Qué cosas asociamos con los dominicanos? Aparte del merengue, el mangú y la famosa bandera aquella, estamos identificados con una enseña tricolor, tres padres de la patria y figuras históricas que han trascendido las fronteras, como Trujillo, aunque a algunos no les guste verlo así.



Peloteros, excelentes playas, rones, arquitectura colonial (que debería estar en mejor estado) y una desidia para enfrentar problemas (suena feo, pero es la realidad), son otras cosas que de alguna forma u otra nos definen, lo mismo que el amor por la política y una religiosidad que contrasta con  las vagabunderías de estos tiempos modernos. 

Cada país tiene sus partes buenas y malas, y República Dominicana no es la excepción. Sin embargo, quizás por la combinación de indio/negro/europeo que se dio siglos atrás, somos muy dados a ver lo malo por encima de lo bueno. La mayoría de la gente, sin importar su estrato social, prefiere lo extranjero a lo local. Se vuelven locos, rayando en el lambonismo, con cualquiera que venga de fuera, sobre todo si es blanco y rubio. No cuidan su patrimonio, prefiriendo alabar las viejas ciudades europeas al tiempo que ensucian la zona colonial de aquí.

El dominicano es la cosa más paradójica que pisa el planeta. Es incapaz de cumplir las leyes en su país, pero en Estados Unidos y Europa las cumple a cabalidad. Maneja como loco en su tierra natal, pero una vez llega a otros países, se pone en cintura. De todo opina, sin saber la mayoría de las veces. Es también propenso a copiar y a no colaborar con sus congéneres. 

Hablar con cualquier dominicano, sobre todo si es de clase media o alta, hace pensar que el dominicano quisiera ser cualquier cosa, menos dominicano. ¿Por qué esa falta de identidad? No lo sé, pero lo cierto es que cualquiera que haya tenido acceso a TV por cable, que tenga familiares en Nueva York o que haya tenido la oportunidad de viajar hacia Estados Unidos, de una vez se cree gringo. 

Peores son los dominicanos que, teniendo recursos, hacen sus estudios fuera del país y regresan. Automáticamente se creen dioses (una parte al menos, no todos son iguales), con la potestad de pisotear a otros que no han tenido esas oportunidades, no dándose cuenta de que muchas de sus ideas no aplican a la realidad actual, al menos no sin aplatanarlas primero. Son personas que prefieren comunicarse en inglés antes que en español y que sufren de meter sus palabritas gringas en cualquier conversación en español, generalmente con la idea de impresionar a su anfitrión. ¿Tiene efecto esto? Depende. Hay gente que se deslumbra con cualquier cosa, otros se irritan con el fenómeno. 

El sueño de la mayoría de los dominicanos, inclusive los pudientes, que no viven mal y tienen recursos, es irse de este país. Eso está MAL y es parte de esa falta de identidad que se refleja además en la preferencia de celebraciones foráneas por encima de las tradiciones dominicanas y en el poco caso que se suele poner a símbolos patrios y el himno nacional. La paradoja mayor es que después que se van añoran tanto su tierra que tratan de emular sus elementos donde están. Triste y penoso a la vez. 

Si queremos que las cosas cambien, debemos empezar por aquí, corrigiendo esta identidad distorsionada.