Foto: AP/Daily Mail Terremotos. No se pueden predecir ni dan avisos antes de suceder, y cuando lo hacen queda en evidencia su fuerza destructiva. Es increíble como un evento de tan corta duración -de apenas minutos- es capaz de causar tantos daños y muerte. Edificios colapados, calles rotas y anulación de servicios. Gente que queda atrapada entre los escombros, daños considerables a infraestructuras, vuelos paralizados, pérdidas cuantiosas. Y lo peor: los tsunamis que suelen suceder a los terremotos de gran magnitud, como el ocurrido hoy en Japón, de nada menos que 8.9 en la escala de Richter. Aún cuando los habitantes de Japón están más que acostumbrados al fenómeno por encontrarse situado ese país en una de las regiones de mayor actividad sísmica, el terremoto de hoy pasa a la historia como uno de los peores, superado por los terremotos de Valdivia (Chile, 1960), la ensenada Príncipe Guillermo (Alaska, 1964), Sumatra (Indonesia, 2004), Kamchatka (Rusia, 1952) y A...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.