Faro a Colón. Todo un boom en 1992 con motivo del quinto centenario del descubrimiento de América. Como suele ocurrir, la obra fue altamente criticada por gente que decía, con cierta razón, que era mejor invertir esos fondos en cosas más productivas. Balaguer, fiel a su estilo, hizo caso omiso a esas críticas y le dio para alante a un proyecto que llevaba varias décadas en planes. La inauguración fue todo un acontecimiento, siendo uno de sus puntos más resaltables la proyección hacia los cielos de una enorme cruz, visible más que nada en noches nubladas, otro punto altamente criticado por el contraste entre la carencia de luz y el esplendor de esa cruz proyectada precisamente con luces. Por algunos años, el Faro a Colón matuvo el interés de turistas locales y extranjeros, sobre todo por la idea de que los restos del almirante están allí. La cruz no era el único atractivo, obviamente, sino que, como museo que es, tiene (o tenía) exhibicione...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.