En términos generales, no me gustó la ceremonia de entrega del Casandra. Para tratarse del 25 aniversario de la premiación, le faltó brillo a la premiación, que empezó lenta y con un dejo de aburrimiento. Después, con el homenaje al merengue y la interpretación de diva a cargo de Tania Báez, la cosa mejoró, siendo el punto más alto la intervención de Raymond Pozo y Karina Pasián. . En esta ocasión se juntaron moda rara y controversia: el infame Omega resultó ganador en la categoría de música urbana, para muchos una aberración, para otros algo justo. Al respecto hago una pregunta: ¿qué es lo que premia el Casandra? ¿La popularidad, la calidad o ambas cosas? Es realmente una pena que se premie a un "artista" que tan solo aporta violencia y ofensas a través de canciones que hablan de "fuiches" y otras barbaridades. Antes de que se me acuse de estar desfasada y viviendo en la irrealidad, hago la aclaración de que cualquier tipo de música, sea balada, merengue o pop, tie...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.