Desde temprano en la mañana recorre nuestras calles, pregonando la refrescante agua de coco, para los que desean apagarse el calor. Pedaleando o anclado en una esquina hace su vida el diestro coquero, procurando llegar a su hogar con la carga mas ligera que a su salida esta mañana. También el turista que nos visita disfruta del sabor de una buena agua de coco en los ríos y playas, así como en el malecón más hermoso de América, el malecón de Santo Domingo.
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.