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Mostrando entradas de enero, 2015

Duarte: rescatemos su himno

¿Cuántos de ustedes recuerdan las letras del Himno a Duarte?  ¿O su entonación? ¿O su significado? Al igual que el Himno Nacional y los dedicados a Mella y Sánchez, el de Duarte guarda un significado que muchas veces se nos pierde por no prestar la debida atención. Da la casualidad de que este es un himno que hace mucho más que resaltar los aportes de Juan Pablo Duarte a nuestra nación al hacer énfasis en la  educación y en valores que lentamente se han ido perdiendo. Además de poner la Bandera Dominicana en el balcón, que para muchos es una actividad automática sin ningún significado especial, es bueno homenajear a Duarte rescatando su himno, dando una lectura comprensiva al mismo y poniendo en práctica las cosas que dice. No es tarde aún para hacer alguna diferencia en este sentido.

En la fragua de la escuela
nuestra patria fue forjada,
y al calor de tu enseñanza
le infundió vida sagrada.

La gloriosa trinitaria
que fundara tu heroísmo
fue la cátedra primera
de moral y de ci…

Un mundo machista

Pese a los avances logrados por mujeres, que de este lado del mundo pueden estudiar, manejar y trabajar sin problema alguno, el mundo sigue siendo eminentemente machista.
De nada sirve fruncir el ceño ante publicidad que claramente explota a la mujer, de nada sirven los manifiestos feministas ni tampoco reforzar políticas de igualdad: los hombres siguen viendo a las mujeres como figuras decorativas, incapaces de pensar y cuya única funcion es entretenerlos y servirles en todo. Uno de los puntos donde mas se resalta esta realidad tiene que ver con carros y la acción de conducir. Cierto es que algunas mujeres manejan muy mal, pero lo mismo puede decirse de algunos hombres. Quizás el cerebro masculino está mejor diseñado para ese tipo de tareas mecánicas, y es posible que por eso mismo sean mejor en interpretación de mapas y direcciones. Puede ser que realmente las mujeres tengan menor dominio, pero de ahí a querer generalizar, hacer burlas públicas y denigrar hay un largo trecho.
Los h…

El nuevo traje del emperador (*)

(*) Esta fábula de Hans Christian Andersen es un clásico ejemplo de engaño. Disfruten su enseñanza. Había una vez un emperador muy pero muy vanidoso que pasaba mucho tiempo mirándose en el espejo y probándose ropa. Tanta era la dedicación que ponía en su guardarropas que descuidaba los asuntos de estado para poder pasar más tiempo arreglándose...
Sabiendo esto, un día dos pícaros pidieron audiencia con su majestad diciendo ser sastres capaces de crear el más fabuloso traje nunca visto.Como se imaginarán, esto interesó mucho al emperador, así que los recibió y les preguntó:
"¿En verdad sois tan buenos sastres?" Por supuesto majestad, dijo uno de ellos, pero el mérito no es solo nuestro. El secreto de nuestro trabajo está en la magnífica tela que empleamos".- "¡Ohh! -exclamó el soberano entusiasmado- no puedo esperar para ver esa tela maravillosa. Mostrádmela ahora mismo"-les ordenó. Entonces los dos hombres le dijeron: "Por supuesto majestad. Pero debéis s…