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Mostrando entradas de 2013

Ya esto se sale de las manos

Por mucho que lo quieran vestir de humanismo o solidaridad, lo de Haití ya se está saliendo de las manos.

Cada día aumenta la presión sobre la República Dominicana para que no se aplique la Sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, una pieza jurídica que tiene por objetivo poner algo de orden al desorden migratorio que hay actualmente en el país.

Se alega que la sentencia es selectiva en el sentido de que expresamente aplica a los haitianos, pero quienes dicen eso se olvidan de que los problemas migratorios son mayormente de haitianos por la sencilla razón de que es el país con el que compartimos frontera y que allí las condiciones van de mal en peor desde hace años.

Se alega que República Dominicana asume una posición poco solidaria con Haití con esa Sentencia porque supuestamente dejaría a miles de haitianos "sin patria". Esto último, independientemente de que provoquen pena por su situación de penuria, no es del todo cierto. Los haitianos, según la constitución de…

Todo depende de cómo se cuente una historia

¿Existe la neutralidad? ¿Es posible plantear un tema de una forma 100% objetiva? 
No hay una respuesta fácil a este par de preguntas. Cuando se emiten opiniones, siempre hay un impulso detrás, y eso es suficiente para que haya cierto sesgo. Ahora bien, ese sesgo no necesariamente es malo, ya que el resultado final dependerá de la forma en que se hayan planteado las ideas y opiniones. 
El sesgo no se limita a artículos de opinión. Está presente en todas partes: en ensayos, noticias, reportajes, informes, hipótesis y estudios. Puede que sea cuestión de ego, vanidad o simple ignorancia, pero el comportamiento es bastante humano en esencia. 
La manipulación y el sesgo están a la orden del día en las noticias. Cada cual acomoda la historia según sus pareceres y los intereses del medio al que sirve. La historia que sirve de portada al periódico Hoy en este día es un perfecto ejemplo. No es porque su apellido sea Toussaint que la protagonista está en un limbo legal, como sugiere la portada,…

Como quiera es malo

¿Quién entiende la vida? ¿Cuál es nuestro propósito de estar aquí? Poca gente, por no decir nadie, puede responder satisfactoriamente estas preguntas. Vivir, para algunos, es disfrutar de las cosas más sencillas: una buena compañía, reír a carcajadas, un abrazo, un beso con significado, la puesta del sol, ver a los niños jugar o un magnífico paisaje. Para otros, el lujo y el dinero son el verdadero significado de vivir. La vida está llena de contrastes. Por un tema de capitalismo, consumismo y el ego natural de la gente, lo que se llama "vivir" es ahora mismo una carrera loca en la que la gente literalmente se mata trabajando para poder llevar una existencia medianamente cómoda. En buena teoría todos tenemos derecho a techo, ropa y comida. Eso lo dicen casi todas las constituciones del mundo, incluyendo la de aquí. Sin embargo, nada de esto sale gratis. Con servicios básicos cada vez más caros, una presión mundial sobre los alimentos por efecto del crecimiento poblacional…

Aprender a quitarse la máscara

La gente, por razones diversas, suele ser hipócrita. Hay ocasiones en que se trata de un mecanismo de sobrevivencia, otras veces es mera imitación del comportamiento visto a diario. La mayoría de las veces, sin embargo, no es más que un signo de cobardía.
Sí. La gente en su mayoría es cobarde. Pocos se atreven a decir las cosas "como son" por miedo a ser calificados de rudos, de la misma forma que una minoría muy mínima se atreve a reclamar y/o llamar la atención en situaciones que así lo ameritan.
Porque somos una sociedad global de cobardes es que hay gente que se sale con la suya, sin importar lo grande o descarado que sea su abuso.
Gente abusadora la hay en todas partes e instancias: en el trabajo, en el lugar de estudios, en la calle, en el residencial y hasta en el propio hogar. Pocos, por no decir nadie, están dispuestos a enfrentar la situación y por eso el abusador se pasa años haciendo y deshaciendo a sus anchas, en detrimento de los demás. Cuando finalmente apa…

Las malas reacciones tan solo traen más problemas

A todos nos pasa alguna vez: reaccionamos mal ante cualquier adversidad, aún cuando sabemos bien que eso no resuelve nada. Lo peor del caso es que una mala reacción, aparte de no resolver nada, puede empeorar las cosas: puede ser que la carga de angustia aumente, puede ser que obtengamos una mala respuesta y/o voluntad de gente que hasta ese momento estaba dispuesta a ayudarnos y, en general, el ambiente se hace más pesado e inmanejable. Coger un pique, llorar, hacer escándalos. Todo esto es parte de las emociones humanas. Lamentablemente no resuelven nada. Porque se coja un pique no va a resolverse el impasse con el banco, porque se llore una persona no le hará caso a otra y porque se haga un escándalo el trabajador no entregará el trabajo a tiempo y como se quería. A veces estas reacciones son una forma de llamar la atención. Un indicio de que la persona necesita que alguien la consuele o le haga caso. Conversar detenidamente, sin juzgar, ayuda. Pero usualmente la gente en ese e…

Una representación injusta

Dicen siempre que las mujeres son "drama queens": personajes que todo lo exageran, que por cualquier cosa lloran y que en general hacen una tormenta en un vaso de agua. Se señala siempre a las hormonas como una de las principales culpables del fenómeno, cosa que se agrava en ciertas fechas. De paso, este comportamiento parece ser una de las cosas que los hombres menos soportan, quizás con razones justificadas. Por más que se insista, una cosa es cierta: hombres y mujeres son seres distintos. Desde las necesidades hasta la forma de pensar esta diferencia es obvia. Los hombres, según la creencia popular, son criaturas básicas y prácticas. Las mujeres, por otra parte, son criaturas complicadas que se preocupan por cosas aparentemente banales y propensas a hacer un drama ante cualquier situación que se salga de los parámetros normales. ¿Qué tan certero es todo esto? Depende de como se mire. Cierto es que hay mujeres, quizás influenciadas por el estigma, que encajan perfectam…

Todos opinan, pero nadie hace nada

Opinar. Todos podemos hacerlo, y con las facilidades que tenemos a la mano, lo más probable es que el resultado sea pasable, aunque no sepamos nada de aquello sobre lo que opinamos. 
Es fácil formarse una opinión sobre cualquier tema para luego pasar como personas inteligentes, cultas y pensantes en cualquier circunstancia social, política o coloquial. Lo vemos a diario en sitios como Twitter y Facebook, donde la gente suele abrazar causas ciegamente, sin averiguar su trasfondo o intereses ocultos. 
Sí, opinar es fácil. Criticar es fácil. Condenar es fácil. Lo que no es tan fácil, y que lamentablemente facilita lo otro, es analizar un tema de manera neutra y llegar a conclusiones lógicas que no necesariamente reflejan la opinión pública predominante. 
Vivimos en sociedades donde el efecto rebaño está muy presente, donde la gente tiende a repetir lo que dijo el otro sin averiguar o analizar a fondo, solo porque le gustó como sonó eso que dijo. La gente que sigue al rebaño y que lo imi…

Nadie quiere inmigrantes en su país

En todas partes hay una lucha constante contra la inmigración ilegal, sobre todo cuando la misma trae consigo más miseria y un aumento en los índices de criminalidad. 
Ahora que se acerca el 2014, la gran preocupación de la Unión Europea es que literalmente desaparecerán las fronteras y con ello ya no habrá excusa para deportar a los miles de gitanos rumanos y búlgaros que desde hace tres años deambulan por las calles de París, Berlín y Londres, donde, vaya sorpresa, no los quieren. 
De Francia, Alemania y Reino Unido viven sacando a esos inmigrantes, acusados siempre se dedicarse a la ratería, al robo de metales y, en general, a ensuciar. Esos gitanos son indistintamente descritos como personas sin costumbres, iletradas y sin ningún interés real de progresar. 
Ciertamente es penoso ver gente pasando trabajo. Pero la cosa no es tan simple. No es solo el hecho de que esa gente "esté pasando trabajo". Hay que preguntarse cómo se llegó hasta ahí en primer lugar, y la respuesta…

Por si quedaba alguna duda...

Hay gente que de verdad cree que Haití es una víctima de República Dominicana, sin duda influenciada por toda la cháchara que se ve en medios impresos, radio y televisión, sin contar con las redes sociales y demás. Para esa gente, que no analiza la situación más a fondo y que se queda en la superficie, ya sea por comodidad o por convicción, una muestra visual de la clase de circo que es todo esto.
Ambos videos muestran el momento en que un grupo de extranjeras, ninguna de ellas haitianas, con la ayuda de dominicanas que se sabe trabajan para organismos ligados a la causa haitiana, interrumpieron al Presidente de la República cuando se disponía a hablar en la inauguración de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. 
Sin comentarios. Llegue cada cual a sus conclusiones. 

Estigma de que RD maltrata haitianos ya cansa

Honestamente. Este jueguito de que República Dominicana maltrata y discrimina haitianos, aparte de ser muy viejo, ya cansa. Ahora que el Tribunal Constitucional ha tomado una decisión, la cosa está que arde.

Basta ya de romanticismo. No vivimos en un mundo ideal, sin trabas ni barreras. Todos los países tienen sus reglas para lidiar con inmigrantes ilegales. Todos los países deportan. Todos tienen leyes que definen el tratamiento que se la da a la gente que está de paso. Todos los países tienen su propia constitución.

¿Cómo es que República Dominicana lleva años siendo acusada de racismo y maltrato hacia los haitianos cuando las calles de todos los pueblos están llenas de ellos, la mayoría de manera ilegal? ¿Cómo es que hay dominicanos que ayudan a  clavarle el cuchillo cada vez más hondo al país por ese concepto?

En la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde varias veces se ha denunciado al país, hay un caso actualmente en proceso. Los videos que se han visto debería…

La importancia de dar la cara

En este mundo complicado, todos trabajamos contra el reloj, presionados por tiempo y resultados. Asimismo, todos, sin excepción, dependemos de alguien más para obtener esos resultados. Lidiar con gente es una experiencia frustrante y extenuante, y esto es algo que se extrema cuando necesitamos obtener un resultado rápido. La mayoría de la gente vive explotada: en su trabajo, puede ser que le exijan mucho y le paguen poco. En su vida personal, lo más probable es que tenga que lidiar con varias situaciones a la vez: matrimonio, hijos, padres, enfermedades, etcétera. Para completar, es también una posibilidad que además de su trabajo primario haga otras cosas para poder llevar una vida medianamente cómoda. Sí. La vida es complicada para casi todo el mundo, y eso incide en el tipo de respuesta que se obtiene de la gente. Por cosas como estas es que la mayoría de la gente falla en entregar cosas a tiempo. Asimismo, por eso se retrasan proyectos, se cancelan planes, se descuidan trabajos…

Cuando las cosas se exageran

Exagerar es fácil. Tan solo basta con ver una situación cualquiera con pasión desbordada para que la exageración tome efecto y termine arropando todo. En estos días hemos visto dos extremos de exageración: el ahora famoso video de Francesca ("ánimo, ánimo, ánimo") y el tema de nunca acabar, Haití. Ambos casos no guardan relación entre sí, siendo su único vínculo que involucra a los dominicanos de una forma u otra. Veamos. Francesca, una niña de 13 años de ascendencia domínico-italiana que al parecer no vive en el país, hizo un video con la ayuda de su padre, el cual fue subido a YouTube. En el mismo se ve a una joven un tanto tímida cantando y bailando una bachata que aparenta ser de su autoría. El video toma lugar en una playa, aunque a veces solo hay un fondo blanco. Por su parte, Franchesca está vestida con ropas multicolores, repitiendo "ánimo, ánimo, ánimo" de manera a veces poco entusiasta.
¿Qué tiene de especial este video? NADA. Francamente, se ven cosas…

La gente "rara"

"Esa persona es rara". Este comentario, poco atractivo, usualmente se usa para describir a una persona que se mantiene en su puesto, sin meterse con otros ni participar en chismes. Puede que la persona en cuestión sea naturalmente tímida o que simplemente no le importe lo que pase en la vida de los demás. Siendo el caso que la mayoría de la gente tiene una tendencia natural hacia el chisme, quizás como parte de su necesidad innata de socializar, este tipo de gente efectivamente luce "rara" en los ambientes que damos por normales. Sin embargo, vale preguntarse, ¿qué tiene de normal compartir espacio con un montón de gente que vive atacándose mutuamente, metiéndose en cosas que no son de su incumbencia y emitiendo juicios mayoritariamente prejuiciados? Esto que nos han vendido como "normal", si lo analizamos bien, es algo sumamente incorrecto y hasta anormal. Se  supone que la gente debe ayudarse mutuamente para progresar en conjunto y disfrutar luego de e…

La "irracionalidad" de un pique

¿Es irracional hacer piques? Depende de como se mire. Desde un punto de vista, no sólo es irracional, sino estúpido, porque un pique no va a resolver la situación que lo originó en primer lugar. Al contrario, lo más que puede hacer es empeorar una situación de por sí incómoda. A pesar de lo lógico que es esto, es una reacción de lo más normal coger un pique cuando las cosas salen mal. ¿Qué hay detrás de un pique? Muchas cosas: frustraciones acumuladas, estrés, presión, negatividad y, sobre todo, la percepción de que las cosas se complican en demasía, a veces sin razón aparente de ser. La vida es complicada. Vivimos de problema en problema. Todo sería muy fácil si las cosas salieran como queremos siempre, sin ningún tipo de contratiempo. Lamentablemente esto no es una aspiración realista, y ese es parte del problema y de la explicación detrás de un pique. Día tras día nos trazamos una agenda de actividades y tareas que nos proponemos cumplir. Hacemos esa lista con la intención de ape…

¿Qué pasa cuando todos dirigen?

Por ego, vanidad o lo que sea, a la mayoría de la gente le gusta dirigir más que ser dirigida, y eso es algo que trae problemas a lo interno de toda clase de organizaciones, sobre todo aquellas donde no se han definido claramente los roles y las líneas de mando. 
En estructuras débiles, donde cualquiera puede opinar y donde cualquiera se autoproclama jefe, son muchas las situaciones irregulares que se dan, la mayoría de ellas como una consecuencia directa de ese afán innato que tienen todos de dirigir la orquesta. 
Este es un círculo vicioso que empieza más o menos de esta manera: se establece la alta gerencia, cada cual en teoría con un conjunto de responsabilidades asignadas, aunque ninguna de ellas establecida por escrito o socializada al resto del personal. 
En este escenario, con cada problema que surge a niveles inferiores, viene alguien de la alta gerencia y toma decisiones por su cuenta, sin consultarlas con su superior o sin compartirlas con sus iguales. ¿Qué pasa entonces? …

Inteligencia, ¿de qué sirve?

La inteligencia está supuesta a ser una de las características que hace de los humanos una especie superior en comparación a otras. Desde el punto de vista de que tenemos ingenio, que somos capaces de sacar provecho a recursos dispersos, que vivimos en sociedades organizadas y que gozamos de toda clase de avances tecnológicos, es cierto que somos inteligentes. Sin embargo, a pesar de lo obvio que resulta todo esto, estamos plagados por estupidez. Sí. Estupidez. A todos los niveles. Manifestada de todas formas. Para colmo, a estas manifestaciones diarias de estupidez tenemos que sumar factores de bruteza e idiotez, dos palabras que aunque se usan indistintamente para referirnos a la estupidez son en realidad dos condiciones muy distintas. ¿Cómo es que la humanidad es inteligente y estúpida a la vez? Esta es una tremenda paradoja que no resulta para nada fácil explicar. Para algunas cosas somos inteligentes, para otras no tanto. A nivel grupal eso parece ser la realidad, y a nivel in…

Críticas: a veces no basta con tener la razón

Críticas. A pesar del valor potencial que encierran, a nadie le gusta recibirlas. En algunos contextos, dependiendo de una serie de factores de corte personal, no solo tienden a caer mal, sino que traen problemas serios a quien las emite.
¿Por qué sucede esto? Nos cansamos de oír una y otra vez que nadie es perfecto, que todos cometemos errores y que todo puede ser mejorado. Aún cuando reconocemos estas realidades, a la hora de recibir críticas la mayoría de nosotros asume la actitud equivocada. ¿No sería más provechoso escuchar a quien da la crítica, analizarla y decidir si es válida para actuar en consecuencia? Si bien este sería el paso lógico, la mayoría de la gente lo que hace es molestarse y tomar alguna represalia. 
Hay gente cuyo trabajo consiste en mantener la calidad de lo que se hace, y esta es una posición nada envidiable ya que consiste en reportar cosas que están fallando. Es un trabajo que se hace con la mejor intención, con el objetivo de que la organización quede sie…

Y mañana, 150 años de la Restauración

Día de la Restauración. Como suele suceder, es uno de los días más esperados del año, pero no por la importancia histórica que encierra, sino porque es feriado. Aunque suene un tanto exagerado, así andamos. Este no es un país conocido por el fervor patriótico que caracteriza otros países, siendo Estados Unidos y México dos buenos ejemplos. Mañana, siguiendo una tendencia que se ve desde hace varios años, pocos sacarán su bandera para adornar sus casas. Pocos reflexionarán acerca de lo que significa la palabra "restauración" y qué exactamente estamos celebrando cada 16 de agosto. Si bien la palabra está más que clara en su significado, una cosa es saberlo y otra muy distinta comprenderlo. República Dominicana nació el 27 de febrero de 1844, tras 22 años de dominación haitiana que culminaron con el ahora famoso trabucazo de Mella. Tras años de luchas internas y planes macabros que incluían regalar/vender un pedazo de la isla a cambio de "protección", Pedro Santa…

La importancia de dar órdenes claras

Todos recibimos órdenes. A diario. Ya sea en la casa, en el centro de estudios o en el trabajo. Las órdenes son parte del día a día, un elemento esencial de nuestras vidas que ayuda precisamente a mantener un orden, por muy redundante que suene. Lamentablemente, hay gente en esta vida que no sabe dar órdenes. Creen que diciendo cualquier cosa, solo por tener la autoridad dentro de una jerarquía, ya están haciendo su trabajo, y no es así. ¿Cuál es la forma correcta de dar una orden? Aunque no hay norma alguna establecida, hay un asunto de sentido común en todo esto: Lo primero es que debe empezarse por el principio: nada peor que empezar a dar una orden o instrucción empezando por el final. Esto tan sólo provoca retrasos y un montón de preguntas por parte del subordinado, quien probablemente termine haciendo las cosas mal por efecto de una mala comunicación. Lo segundo, establecer claramente el objetivo. Si se comunica de manera clara y precisa cuál es el resultado que se busca obt…

Gente malacostumbrada

Por razones muy diversas, la actual generación de humanos está conformada por gente vaga, malacostumbrada a que sea otro el que haga las cosas. Lo primero es que se trata de gente que no lee, que no se documenta.  No abren sus mentes a nuevas experiencias o conocimientos valiosos, sino que se quedan estancados en la jerga diaria de su barrio y sus congéneres, oyendo el último dembow o música urbana sin darle mente a lo que dice eso o a cómo mejorar/cambiar su realidad. Son personas que cuando consiguen su primer trabajo se sienten abrumadas al ver que el trabajo como tal no consiste en estar sentados 8 horas al día haciendo nada, sino que realmente se espera que ejecuten órdenes. Como no están acostumbrados a ello y les parece una idea de lo más absurda, hacen el mínimo requerido, y, para colmo, lo hacen mal, sin la menor delicadeza y sin prestar debida atención. Estas son personas que no asumen responsabilidad por sus actos, que no toman iniciativa, que se conforman con lo que se…

Salarios, competitividad y vida digna

Decía Henry Ford 100 años atrás que sólo con sueldos adecuados prosperan los pueblos y la misma industria que provee esos salarios. Estas palabras, a pesar de toda la lógica que tienen, han pasado al olvido. Al día de hoy parece haber una competencia entre empresas e industrias para ver quien paga menos porque, extrañamente, en eso se basa la famosa competitividad de la que tanto se habla. Competitividad, que se supone es una serie de condiciones que permite a una empresa ser más eficiente que otra en sus gastos, permitiéndole por ende tener mejores márgenes de ganancias, es un concepto que va en detrimento de los trabajadores porque ellos son los que más sufren bajo este esquema. ¿Cuántas veces no hemos visto en las noticias que tal empresa multinacional decide abandonar sus operaciones en este u otro país porque le resulta más rentable irse a otro? Generalmente la excusa va por el lado de los salarios, lo cual puede traducirse burdamente en lo siguiente: encontraron otro país don…

Conozcan a Ippo, un "zebrasno"

El curioso animal de la foto es un "zonkey", producto del apareamiento entre una cebra y una burra. El resultado, como se puede ver en la foto, es una cría que tiene aspecto de burro en las orejas y color, pero con las rayas características de una cebra en las patas. Zonkey, resultante de juntar las palabras "zebra" (cebra, en inglés) y "donkey" (burro, en inglés), pudiera traducirse libremente al español como "ceburro", pero eso definitivamente no se oye bien. Según Wikipedia, el término correcto sería "zebrasno", pero eso tampoco luce bien. Ippo, que es como se llama el ejemplar de la foto, es una hembra. El nacimiento tuvo lugar en Italia y fue el resultado de una cebra rescatada de un circo que se voló la cerca para estar con una burra de Amiata, una raza de burros que está en peligro de extinción. Por un asunto genético, Ippo, al igual que ocurre con los mulos (cruce entre yegua y burro), es estéril. Lo mismo ocurre con las crí…

La gente es la misma en todas partes



De que la gente es la misma en todas partes, no hay duda. A nivel general se repiten los mismos patrones de comportamiento, con ligeras variaciones según la cultura y valores imperantes, pero, en esencia, es todo lo mismo. ¿A qué viene el comentario? Muy simple. A la República Dominicana se le vive acusando de ser una nación racista, de manera particular contra los haitianos. Se nos critica que cada cierto tiempo ejercemos nuestro derecho a repatriar ilegales (haitianos, por lo general), y el alegato siempre va por la línea de discriminación racial. Lo mismo con esas denuncias de que les negamos sus derechos al no querer darles la nacionalidad dominicana (¡cuánto abuso!) ¿Somos racistas realmente? ¿Somos el único país que defiende su derecho a no aceptar ilegales? ¿Son racistas los demás países? La discriminación está presente en todas partes, en mayor o menor medida según el lugar y las circunstancias. Aún cuando se asume que la discriminación es por color, el espectro de este fe…

A veces las cosas pasan por algo

A todos nos ha pasado alguna vez: insistimos en aferrarnos a algo, por temor al cambio, porque nos sentimos cómodos así o porque simplemente no concebimos que las cosas cambian a través del tiempo. Este tipo de situaciones no solo se da a nivel personal, sino a un nivel macro, más generalizado. Es lo que está pasando con las relaciones comerciales entre República Dominicana y Haití. Habrá quien piense que estoy trivializando un tema de importancia, pero no es así. Simplemente lo estoy comparando con una situación con la que cualquiera de nosotros se puede relacionar para facilitar el entendimiento. En múltiples ocasiones ha habido situaciones tensas con Haití, ya sea por un asunto comercial, diplomático o migratorio. Por razones históricas, esta tensión se manifiesta de muchas formas, casi siempre jugando un papel de primera importancia la carta racial. Llevamos todos los años del mundo oyendo el mismo argumento: que somos racistas, que maltratamos a los haitianos, que los tratam…