Foto: nistido.com Para nadie es secreto que los carros de concho representan el 90% del desorden que se ve a diario a nivel de transporte. No solo se trata de una extensa flotilla de vehículos destartalados, en condiciones tan penosas que no merecen ni siquiera ser provistos de revista ni nada, sino que quienes operan esos vehículos son personas del más bajo nivel de educación que no respetan leyes, autoridades ni clientes. Por carecer de un sistema de transporte colectivo lo suficientemente extenso y organizado, el dominicano promedio que no tiene vehículo propio se ha visto por años en la obligación de usar esos carros de concho para resolver sus necesidades de transporte en el día a día. Ahora que el Metro es una realidad tangible, más aún después de haberse inaugurado la segunda línea, nos encontramos con la misma situación absurda de siempre: oposición de los choferes de concho y amenazas que van en detrimento de la colectividad. Di...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.