Todo en la vida depende de un tercero, por mucho que le quieran decir a uno que se es dueño de nuestro destino y felicidad. Dejando a un lado los eufemismos y el positivismo tóxico que tan de moda se ha puesto en redes sociales y demás, hagamos un ejercicio práctico: ¿cuántos resultados del día no depende de un tercero? Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nuestras vidas están entrelazadas con terceros que tienen gran incidencia sobre todo lo que hacemos, extensivo a nuestros sentimientos y bienestar. La dinámica se da en todas partes: a nivel de hogar, familia, pareja, amistades y laboral. Incluso se da en escenarios neutros, como cuando salimos a la calle, ya sea a hacer diligencias o a divertirnos. Tener un buen o mal día depende en gran medida de otros. Si alguien por imprudencia nos choca, automáticamente se arruina el día. Si al llegar a la oficina las cosas fluyen correctamente porque cada cual está haciendo su trabajo, es muy posible que el ...
El ser humano es un ente tan complejo que resulta insondable: desperdicia oportunidades, daña su entorno y hace lo posible por autodestruirse en nombre de la diversión y el progreso. El estado actual del planeta Tierra ofrece evidencia puntual de lo ya comentado: glaciares desprendiéndose, olas de calor mortíferas, desastres naturales extremos, terremotos catastróficos, extinción continuada de especies, escasez de agua en aumento y un largo etcétera. Aún con este escenario, insistimos como humanidad en apostar por centros de datos y rendirnos ante los encantos de una inteligencia artificial que poco a poco va arrasando con todo, incluso nuestra dignidad. Estamos viviendo tiempos realmente complejos y contradictorios: crisis de salud mental a nivel general, sensibilidades a flor de piel, empleo escaso, educación de pésima calidad y poca voluntad humana. Voluntad humana es quizás lo más importante y, a la vez, lo más obviado. La gente de este tiempo est...