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Entradas

El arte de mirarlo todo al revés

En la vida aparece todo tipo de gente: bondadosas, amigables, serviciales, chismosas, tóxicas, abusadoras, narcisistas, egoístas y un larguísimo etcétera.  Lidiar con cada  tipo de persona requiere de un conjunto de habilidades que no siempre tenemos o dominamos, siendo esta la razón por la que de manera natural r echazamos o aceptamos personas en nuestro círculo.   Aún cuando nuestra intuición puede ser muy buena para alertarnos de problemas y situaciones potencialmente peligrosas, esta no es infalible, y es así como de vez en cuando dejamos entrar en nuestras vidas al tipo equivocado de personas.  Muchos factores intervienen en esta jugada: hay gente experta en presentarse como lo que no es, exhibiendo un grado de encanto y amabilidad que confunde al más escéptico. Ocurre también el fenómeno contrario: gente perfectamente adecuada que no entra en nuestro radar por mostrarse poco accesibles, siendo aquí una posibilidad que se trate de una barrera defensiva adrede ...
Entradas recientes

Este país es un desastre

Vamos a decirlo a la clara y sin adornos: República Dominicana es un desastre. Sin dolientes, sin autoridad, sin visión, sin organización y sin criterio.  Este es, sin duda, el país del absurdo. Pretendemos vivir del turismo, pero el turismo es una gran falacia que no beneficia más a que a dueños de hoteles y grandes empresarios turísticos. Todavía no se ha visto al primer pueblo que haya salido de la pobreza por haber apostado al turismo. Al contrario, muchos males han aumentado en conjunto con la miseria y pobreza de siempre.  La otra cara del turismo es lo que ofrecemos como país: basura, calles en mal estado, inseguridad ciudadana, servicios ineficientes (por no decir inexistentes) e inseguridad vial. A esto hay que añadir el pésimo trabajo que hacemos preservando nuestros recursos naturales, algo que se supone es piedra angular en esa oferta de turismo que tanto se pregona desde el gobierno.  Ríos contaminados, minería que amenaza biodiversidad, playas repletas de ba...

El limbo existencial

Todo en la vida depende de un tercero, por mucho que le quieran decir a uno que se es dueño de nuestro destino y felicidad.   Dejando a un lado los eufemismos y el positivismo tóxico que tan de moda se ha puesto en redes sociales y demás, hagamos un ejercicio práctico: ¿cuántos resultados del día no depende de un tercero?  Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nuestras vidas están entrelazadas con terceros que tienen gran incidencia sobre todo lo que hacemos, extensivo a nuestros sentimientos y bienestar.  La dinámica se da en todas partes: a nivel de hogar, familia, pareja, amistades y laboral. Incluso se da en escenarios neutros, como cuando salimos a la calle, ya sea a hacer diligencias o a divertirnos.  Tener un buen o mal día depende en gran medida de otros. Si alguien por imprudencia nos choca, automáticamente se arruina el día. Si al llegar a la oficina las cosas fluyen correctamente porque cada cual está haciendo su trabajo, es muy posible que el ...

Entre malagradecidos te veas

 El ser humano es un ente tan complejo que resulta insondable: desperdicia oportunidades, daña su entorno y hace lo posible por autodestruirse en nombre de la diversión y el progreso.  El estado actual del planeta Tierra ofrece evidencia puntual de lo ya comentado: glaciares desprendiéndose, olas de calor mortíferas, desastres naturales extremos, terremotos catastróficos, extinción continuada de especies, escasez de agua en aumento y un largo etcétera.  Aún con este escenario, insistimos como humanidad en apostar por centros de datos y rendirnos ante los encantos de una inteligencia artificial que  poco a poco va arrasando con todo, incluso nuestra dignidad.  Estamos viviendo tiempos realmente complejos y contradictorios: crisis de salud mental a nivel general, sensibilidades a flor de piel, empleo escaso, educación de pésima calidad y poca voluntad humana.  Voluntad humana es quizás lo más importante y, a la vez, lo más obviado. La gente de este tiempo est...

El que busca, encuentra

El ser humano es una fuente permanente de contradicciones: se pasa la vida alardeando de sus dotes, pero al menor chance suele demostrar su cobardía y falta de carácter. Aspira a la riqueza y la abundancia, pero con la ley del menor esfuerzo.  En relaciones interpersonales, ocurren situaciones curiosas. Quiere el amor, pero no es capaz de comportarse de manera respetuosa o valorar aquello que tiene una vez lo consigue.  A nivel de relaciones es donde más salen a relucir las peores cualidades del ser humano: desconfianza, desconsideración, egoísmo y un largo etcétera   Como parte del escenario planteado en el párrafo anterior, pasan cosas que, en ocasiones, resultan en una hecatombe de proporciones épicas, y es por eso que la prudencia es la mejor política   Dice un viejo refrán que el que busca, encuentra, y no es cuento   Es mucha la gente que, por desconfianza, curiosidad o celos, se pone a meter los ojos donde no le incumbe: cartas, chata, documentos, gavetas...

Con propaganda no vamos a ningún lado

Dice un viejo refrán que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, y vaya si la pegó quien fuera que acuñara la frase. En esta época de engaños sofisticados, donde se ha convertido en una norma casi mundial el vivir del allante, con la ayuda siempre fiel de las redes sociales, es fácil perdernos en un mundo de fantasías que tan vacío como frívolo.  Que la gente de esta época se deje llevar de influencers vacuos y pretenda autoengañarse al someterse a 700 cirugías y procedimientos estéticos que tan solo entierran aquello que se ha querido negar desde el principio, es un derecho que compete a cada cual.  Vamos por las calles y vemos gente literalmente disfrazada, irreconocible, pero que juran   que se ven bien porque algún influencer de última les lavó el cerebro y les convenció de que ese es el camino a seguir.  También vemos gente tarareando canciones con letras impronunciables, ya sea porque están en otro idioma, porque no se entienden o porque son increib...

De chiste en chiste

Llevo alrededor de siete meses que no escribo en este blog, y la verdad es que no ha sido por falta de ánimo o de interés, sino porque no sabría por donde empezar. Este es un blog que siempre, sobre todo en sus últimos años, se ha caracterizado por ser un espacio de reflexiones personales y desahogos, casi siempre provocados por situaciones absurdas que ocurren en el día a día. Muchas de esas situaciones absurdas que dan pie a reflexiones y desahogos derivan de las maravillas que marcan a quienes tenemos la dicha de vivir en República Dominicana, un país que lo tiene todo y que es merecedor de mejor suerte.  Par de años atrás, casi tres, una mayoría de dominicanos votó por un supuesto cambio que, hasta ahora, no ha pasado de ser una mala campaña de marketing, y el resultado es que ahora hay MUCHA gente desesperada ante la sucesión de metidas de pata de un gobierno que, simplemente, no tiene madre.  El cambio prometido se ha convertido en un retroceso de varias décadas, con ins...