Todos sabemos que el viernes en la noche naufragó un crucero de lujo en la costa de la isla de Giglio, en Italia, luego de haber chocado con unas rocas que le hicieron un hoyo de 160 pies. La buena noticia es que los cuatro dominicanos que participaban en el crucero, junto con otros miles de distintas nacionalidades, salvaron la vida. Lamentablemente se han recuperado 7 cadáveres y hay todavía 29 desaparecidos. Leer los detalles de cómo el crucero pasó demasiado cerca de tierra firme, de cómo probablemente esa no era una ruta oficialmente establecida, el momento actual en que la nave empezó a hundirse y de cómo a los pasajeros los dejaron desamparados no solo provoca grima, sino ira e indignación. Desde un principio se ha señalado el comportamiento atroz del capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, quien alegadamente abandonó el barco desde que pudo, demostrando así que poco o nada le importaba la vida de los pasajeros que gustosamente habían pagado su dinero para p...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.