Algunas cosas no se pueden dejar pasar por alto, y una de esas tiene que ver con el precario servicio de electricidad de que somos víctimas los dominicanos (y cualquiera que viva aquí). Con una maraña que desafía toda la lógica y que absolutamente nadie entiende -ni siquiera los que están dentro del sistema-, la RD lleva décadas con un problema que no parece tener solución y que cada día resulta más confuso. Se trata de un engaño a varios niveles. En primer lugar, no se entiende por qué hay unos intermediarios tan caros de por medio. Siendo la RD un país pobre no se entiende por qué el sistema energético nacional se traga tantos millones de dólares al mes, millones que al parecer no surten ningún efecto, a juzgar por los apagones que a diario se dan, incluso en los mal llamados circuitos de 24 horas. Lo de las 24 horas es la definición de puro mito, pues en estos lugares, con todo y que se paga religiosamente una energía sumamente cara, lo raro es que no se interrumpa el servicio...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.