Imagen: nhc.noaa.gov Pensé que a estas alturas del juego la mayoría de los dominicanos estaría pendiente al inminente paso de Irene, pero una vez más se ha demostrado que este es un pueblo que no lee, que está poco documentado y que es profundamente ignorante, y esto es independiente de posición social o económica. Para mi asombro, gente de clase media, con buenos trabajos, con acceso a cable e internet en sus casas, se enteró hoy de que ese fenómeno está amenazando fuertemente al país. En efecto, hablando con una persona hoy puso en duda que ese huracán llegara hasta aquí, aduciendo que por donde estaba "lo que había era sol". Esto me recuerda los relatos del ciclón San Zenón en 1930, pues se reportó que cuando el ojo del huracán pasó por Santo Domingo, la gente, por ignorancia, salió de sus casas, bajo la falsa creencia de que ya todo había pasado, sin saber que faltaba quizás lo peor. Si bien no es bueno ser alarmistas, es igualmente malo no tomar las previsiones de lug...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.