Foto: Franklin Marte/Imágenes Dominicanas A los problemas de basura, paredes embadurnadas, desagües tapados, semáforos inservibles, calles maltrechas y vendedores ambulantes que caracterizan a Santo Domingo y el Distrito Nacional se añade un problema que si bien es viejo en los últimos tiempos ha empeorado: los pedigüeños, que los hay toda clase, colores y razas. . Dentro de este tema particular resalta la legión de niños haitianos que se ha lanzado a las calles a pedir limosna a la vez que hacen intentos fallidos por limpiar cristales a conductores que están hartos de los limpiavidrios, sean estos adultos, dominicanos o marcianos. Intersecciones como la Pedro Henríquez Ureña con Alma Máter y Churchill con Gustavo Mejía Ricart se han convertido en un verdadero problema para quienes tienen que detenerse ahí. Quienes piden en esas esquinas, sean haitianos o dominicanos, creen que es obligatorio complacer sus peticiones. Cuando se les hace señas de que no interesan sus servicios de limpie...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.