En fin, todos compramos o vendemos algo, sea ropa, calzados, detergentes, accesorios, servicios o lo más importante: alimentos y medicinas. Lo que conviene a todos es que se establezca un control efectivo en los márgenes de beneficios partiendo de los precios fijados por el Gobierno y la supervisión de las unidades creadas para dichos propósitos.
Por otro lado, no se siente el resultado del tratado de libre comercio DR-CAFTA y el pueblo consumidor espera recibir los beneficios en la medida en que así se están produciendo. Industria y Comercio debe garantizar precios justos en relaciones con productos nacionales. De algo deben servir las facilidades ofrecidas a los productores vía el Banco Agrícola y otras instituciones crediticias del sector oficial a través del las carteras de prestamos.
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