Ayer, a las 5:30 de la tarde, estando en medio de un tapón en la calle Rosa Duarte casi esquina 27 de Febrero, vi algo insólito: un hombre limpiaba la cuneta con una escoba y una pala. Una labor loable, si consideramos que la cuneta estaba llena de hojas secas, agua sucia y otros desperdicios. Pero... En medio del tapón que había, el hombre cruzó la calle con su pala, y depositó la basura nada menos que en la acera del frente. No en una funda. No en un zafacón. EN LA ACERA. Y después nos quejamos de que la ciudad parece un arrabal. Juzgue usted mismo.
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.