El ser humano es una fuente permanente de contradicciones: se pasa la vida alardeando de sus dotes, pero al menor chance suele demostrar su cobardía y falta de carácter. Aspira a la riqueza y la abundancia, pero con la ley del menor esfuerzo. En relaciones interpersonales, ocurren situaciones curiosas. Quiere el amor, pero no es capaz de comportarse de manera respetuosa o valorar aquello que tiene una vez lo consigue. A nivel de relaciones es donde más salen a relucir las peores cualidades del ser humano: desconfianza, desconsideración, egoísmo y un largo etcétera Como parte del escenario planteado en el párrafo anterior, pasan cosas que, en ocasiones, resultan en una hecatombe de proporciones épicas, y es por eso que la prudencia es la mejor política Dice un viejo refrán que el que busca, encuentra, y no es cuento Es mucha la gente que, por desconfianza, curiosidad o celos, se pone a meter los ojos donde no le incumbe: cartas, chata, documentos, gavetas...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.