
Este tipo de comportamiento es típico de sitios donde las leyes no se aplican con rigor y donde a nadie le importa nada, con la consecuencia de que entra en efecto la ley del medalaganarismo, donde la gente simplemente hace las cosas porque sí, porque puede, porque no hay nada ni nadie que lo impida. Así es como día tras día se ve gente doblando a la izquierda en rojo, gente obstruyendo el paso alegremente y haciendo omiso a bocinas, conductores de guaguas recogiendo pasajeros donde no se debe y chatarras ambulantes ofreciendo el "servicio" de transporte público.
¿Cómo es posible que la gente pueda arriesgarse a manejar un vehículo sin espejos laterales, con las luces quemadas y con un plástico haciendo las veces de vidrio delantero o trasero porque lo perdió? Eso solo se ve aquí y en lugares donde además del desorden imperan la indiferencia y la desidia. Es más fácil hacer caso omiso a estas cosas que preocuparse por hacer cumplir leyes. Es también más fácil no tener criterio y andar como quiera porque, total, a nadie le importa.
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