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La misma desidia de siempre

Foto: Periódico Hoy
En mantenimiento y vigilancia, los dominicanos tenemos la tendencia a ser muy relajados y no dar seguimiento continuo. Ejemplos abundan: el mal estado de las calles, las constantes denuncias de tala de árboles, ríos contaminados y una inmigración ilegal haitiana que hace tiempo se salió de control.

El comentario viene a raíz del reportaje hecho a la depredación en Los Haitises y la noticia de que una mina está contaminando el agua en El Valle, Hato Mayor. En ambos casos hay falta de supervisión por parte de las autoridades.

No se entiende por qué la supervisión es casi nula en un lugar como el Parque Nacional de Los Haitises, una de las tantas áreas protegidas de la República Dominicana y que fue objeto de un esfuerzo de reforestación en 1992. En un reportaje publicado ayer en el periódico Hoy se da cuenta de la depredación allí existente a manos de ganaderos y agricultores que han invadido miles de tareas para usarlas a su antojo. El mismo reportaje señala la increíble falta de supervisión que prevalece allí.

Esta historia de Los Haitises no es nueva. Creo que todos los parques nacionales, desde el J. Armando Bermúdez hasta el Jaragua, han sido víctimas de tala y quema de árboles para dar a sus tierras un uso más furctífero, según el pensar de campesinos y otras personas desaprensivas.

Respecto a la mina de agregados que opera próximo al río Sano, en Hato Mayor, el problema es otra vez de supervisión. A través de los años se han detectado muchas operaciones irregulares en materia de medioambiente. Sucede a menudo que Medioambiente otorga los permisos correspondientes pero no se ocupa de verificar que se esté cumpliendo con los requisitos señalados.

Ahora que está siendo ocupada por una persona que ha demostrado ser respetuosa de la Madre Naturaleza, se tiene la esperanza de que la Secretaría de Medio Ambiente realice su trabajo y encamine a la República Dominicana hacia una administración eficiente y provechosa de los recursos naturales. Esta es una tarea que además de exigir un mayor grado de vigilancia requiere de un esfuerzo educativo especial. Manos a la obra, entonces.

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