
Lo que estoy lamentando es que los comunicadores invitados no entraron al centro del problema planteado por el Presidente, al cual debieron acogerse y sacarles más provecho. Allí estuvieron como predispuestos a insistir sobre otros temas nacionales que han derivado de esta crisis, y eso es entendible, pero para comprender esta crisis es preciso mirar hacia afuera y luego hacia dentro.

Viendo el problema desde un punto de vista global, es válida la iniciativa del presidente Fernández de enviar una comisión de legisladores al senado de los Estados Unidos para que se incentive la creación de un fondo global de contingencia petrolera, el cual estaría compuesto por 57 países cuya condición es tener ingresos per cápita por debajo de 6 mil dólares, que consumen apenas el 3% de la producción mundial de petróleo y cuya factura petrolera es de 40 billones de dólares.
Este es un punto de partida en el proceso que busca enfrentar la abultada inflación que provoca el tema del petróleo a nivel de las economías emergentes, donde estamos nosotros metidos. En Estados Unidos se estudia también la posibilidad de restringir los mercados de futuros, uno de los factores fundamentales en esta crisis del petróleo, cuyo precio sube y sube conforme se especula en este mercado.
Si ambos factores se combinan, el precio del barril de petróleo pudiera bajar hasta en un 50% y República Dominicana y otros países en condiciones similares pudieran entonces retomar su ritmo de crecimiento económico. Pero ojo: que el petróleo baje no significa que debamos volver a posición anterior. Esta crisis encierra unas valiosas lecciones que todos debemos aprender, y la más importante de ellas está a la vista: no podemos depender del petróleo, hay que buscar alternativas. De momento, lo más lógico es relanzar el campo, tan olvidado e ignorado por décadas.
Las iniciativas de carácter internacional planteadas en la noche del jueves por el presidente Fernández ponen a República Dominicana como parte de la solución, no del problema. Ahora faltan las medidas de carácter local, las cuales se espera sean sensatas.
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