A todos nos ha pasado alguna vez: insistimos en aferrarnos a algo, por temor al cambio, porque nos sentimos cómodos así o porque simplemente no concebimos que las cosas cambian a través del tiempo. Este tipo de situaciones no solo se da a nivel personal, sino a un nivel macro, más generalizado. Es lo que está pasando con las relaciones comerciales entre República Dominicana y Haití. Habrá quien piense que estoy trivializando un tema de importancia, pero no es así. Simplemente lo estoy comparando con una situación con la que cualquiera de nosotros se puede relacionar para facilitar el entendimiento. En múltiples ocasiones ha habido situaciones tensas con Haití, ya sea por un asunto comercial, diplomático o migratorio. Por razones históricas, esta tensión se manifiesta de muchas formas, casi siempre jugando un papel de primera importancia la carta racial. Llevamos todos los años del mundo oyendo el mismo argumento: que somos racistas, que mal...
Reflexiones acerca de la existencia humana y de cómo la misma gente puede hacer la diferencia. Contenido original.