viernes, 30 de septiembre de 2011

Ya nada sorprende

Imagen: moogy.org

A la verdad que la gente es capaz de cualquier cosa. Hay que ser muy apretado para venir a asaltar sigilosamente a un cura con el que nos estamos confensando, tal como ocurrió ayer en Santiago. Hay que aclarar que no se trata de un caso único, pues en Colombia ha ocurrido peor, con arma de fuego incluida.

Hay que no tener ni un chin de vergüenza para tomar imágenes de un videojuego y mostrarlas en un programa de televisión como "evidencia" de un bombardeo sobre Gran Bretaña en 1988 a manos del Ejército Republicano Irlandés (IRA). Esto último ocurrió en Inglaterra, y los responsables alegan que se trató de una mera confusión.

La falta de vergüenza y el descaro son los responsables de tantas barrabasadas que se ven a diario, a nivel local e internacional. Desde gente que finge tener una enfermedad terminal para recaudar dinero y luego disfrutarlo a sus anchas hasta delitos graves que implican encubrimiento de malas prácticas médicas.

Vivimos en tiempos donde lo al revés es la norma, donde se desafía el sentido común y donde ya no importa nada. Ahora la gente hace así y se roba piezas de puentes y torres eléctricas sin pensar en las consecuencias. Como lo único que quieren es hacerse de un dinero vendiendo o fundiendo metales, no les cruza por la cabeza que el puente puede caerse y de paso matar a dos o tres. Tampoco piensan que sus acciones pueden dejar a miles sin energía eléctrica.

Ahora resulta que cualquier cosa sirve de excusa para exigir libertad de expresión y respeto. Ahora resulta que una tira cómica de hace 80 años enfrenta un juicio por racismo. Se trata de las aventuras de Tintín en el Congo, y si bien es cierto que la portada muestra a Tintín (un personaje blanco, de autoría belga) rodeado de negros africanos, no se puede negar que esa es una realidad que encontraron los europeos al llegar a Africa. El libro, como era de esperarse, está a favor de la colonización, porque eso era visto como algo perfectamente normal en ese entonces. Yo entiendo que los cómics de ahora tengan más cuidado a la hora de tratar temas similares, pero estamos hablando aquí de algo que se hizo en 1931.

Pero así es que anda la cosa ahora. Todo el mundo exige su derecho a expresarse, incluso los reos, como se ha visto recientemente.

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Nueva modalidad?

Este martes usé un cajero de un banco distinto al emisor de mi tarjeta de débito. No es la primera vez que uso ese cajero en particular y conozco perfectamente bien que esos cajeros cobran una pequeña tarifa por sacar dinero, la mayoría de las veces de 25 a 50 pesos. Sin embargo, las cosas parece que han cambiado, porque este martes, en vez de cobrarme los acostumbrados 25 pesos, me cobró 110.

Sí, 110 pesos, supuestamente por "derecho de acceso", tal como dice el comprobante de la transacción. A decir verdad, antes de proceder a darme mi dinero, salió un letrero indicando que ese cajero cobra 110 pesos por transacción, y a seguidas preguntaba si deseaba continuar. Como realmente necesitaba retirar dinero, acepté sus condiciones, pero de todos modos me sentí estafada y al día siguiente llamé a la Superintendencia de Bancos, para averiguar qué hay con este tema.

Al parecer no hay regulaciones estrictas para estas tarifas, y en lo que se investiga el caso, debo decir que si es correcto esto, debe cambiar el modelo. ¿Por qué? Porque de la misma forma que un cajero me cobró 110 pesos para sacar dinero, puede ser que aparezca otro por ahí que exija 300 pesos, y si bien es opcional sacar el dinero, habrá gente que se verá en la obligación de aceptar esas condiciones porque tiene emergencias en ese momento.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Aquí todo es un problema

Sin ganas de exagerar ni cosa parecida, en este país todo da más trabajo de la cuenta. Llevo varios días tratando de comprar boletas para Cirque du Soleil. Lo primero que hice fue visitar la página de Ticket Express, porque ellos son supuestamente los que las venden. La información estaba incompleta y si bien mostraba opción de compra para los días 27 y 29 de octubre, cada vez que intentaba seleccionar asientos a modo de prueba, me decía que no había disponibles para la fecha seleccionada. Intrigada de si es que se han acabado las boletas para el espectáculo, decidí llamar.

Llamé a Ticket Express al menos 4 veces. Por más que traté de hablar con una persona física no pude, pues la grabación decía que el casillero estaba lleno (nunca he entendido lo que eso significa) o simplemente se salía del sistema de manera automática (y hasta se despedía: "hasta luego").

Comentando esto con unas amistades, alguien me sugirió comprarlas en el Multicentro de la Churchill. Antes de ir para allá, llamé, y me djeron que efectivamente estaban vendiendo boletas para ese espectáculo allá. Le pregunté a la joven si tenían disponibles para el día 30 y me confirmó que había disponibles para todos los días. Pues bien, decidí dar una vuelta por allá. Cuando llegué al sitio pedí tres boletas para el domingo 30, y a seguidas la vendedora me pide "sticker". ¿Qué? ¿Sticker? ¿Qué es eso?

Aparentemente las boletas que se venden en Multicentro solo están disponibles para clientes de ese establecimiento que tengan la tarjeta Siremás o algo por estilo (yo no soy cliente fija de ese establecimiento). Me dijeron, eso sí, que para los otros días estaban disponibles para pago "en efectivo", pero que para domingo no. Como no me interesan para otro día, me fui. Decidí entonces pasar directamente por Ticket Express, en la Tiradentes. Aquí la sorpresa fue en grande: ellos sólo venden boletas para los días 27 y 29 de octubre, supuestamente por acuerdo con las partes involucradas en la promoción y presentación del espectáculo. Al preguntar donde venden para domingo me respondieron que en Multicentro. Excelente, ¿verdad?

La conclusión a la que puedo llegar luego de mi experiencia es que aquí se la ponen en China al cliente. Voluntariamente quiero gastar dinero en ver un espectáculo, pero no puedo, y tengo la ligera sospecha de que así ocurre cada vez que traen un artista o un show al país. A decir verdad, es la primera vez que me pongo a eso, y la experiencia no ha sido nada agradable.

Fuera de aquí la cosa es muy distinta. El que quiera ver un show del Cirque du Soleil en Las Vegas, por poner un ejemplo, tiene varias formas de comprar las boletas desde aquí. Puede conectarse a la página del hotel donde se presentan, la misma página de Cirque du Soleil o la página de cualquier sitio que se dedique a vender boletas, y ahí están, disponibles para que cualquiera las compre. Algunas tienen promociones, otras no. Pero el punto es que ahí están, sin mucho rodeo ni mucha vuelta.

martes, 27 de septiembre de 2011

Hay gente que no sabe escribir

Foto: David Shea's EOI blog

Escribir es un arte, ya sea que se trate de un poema, un relato, una novela, un informe o una noticia. Todo buen escrito debe tener un objetivo, algo que haga sentir al lector satisfecho de haber invertido su tiempo en ese material y que lo ponga a pensar. Las lecturas deben ser productivas. Algunas tienen la mera intención de hacer reír, otras tienen fines educativos, algunas buscan entretener y otras más pretenden informar sucesos.

Hacer un buen artículo es a veces más difícil de lo que cualquiera piensa. No se trata de llenar un espacio con la primera cosa que aparezca, y no hay nada peor que escribir por escribir. Hay gente que es excelente escribiendo, sin nunca haber tomado un curso para ello, y hay gente que es pésima a pesar de haber invertido tiempo y recursos en clases y hasta en carreras como tal.

Hay muchas formas de ser escritor. Hay quienes sienten pasión por los reportajes, otros prefieren dedicarse a cubrir noticias. Poetas, novelistas, ensayistas. Todos son escritores, con estilos e intenciones diferentes. Esto incluye a los que tienen blogs, por supuesto, porque de nada sirve tener un blog si no hay chispa o inspiración para escribir. Quizás sea por este motivo que hay tantos blogs abandonados, pues eso, unido a la falta de tiempo, es simplemente horrible.

Ahora bien, hay una categoría de gente que es la que más trabajo da. Son personas que por conveniencia o por asunto de ego se creen en capacidad de escribir e insisten en hacerlo, muchas veces con resultados desastrosos. Son personas que se saben mercadear muy bien y que inicialmente logran engañar con su estilo, y eso les abre muchas puertas. El problema surge cuando aparece alguien que da la voz de alerta. Dependiendo de muchas cosas, esa persona puede tambalearse y caer, o quizás mantenga su sitial, todo depende de que tan exigente sea su público.

Para mi, y de seguro es así para mucha gente más, no hay nada peor que leer un artículo de título llamativo tan solo para llegar hasta el final del mismo y sentirme engañada. Es lo que ocurre cuando se usan títulos llamativos con la intención de llamar la atención y nada más. También se da el caso en gente que quiere aparentar ser lo que no es y para captar la atención hace declaraciones que a primera vista son impresionantes. Cuando no hay material de calidad para soportar esas declaraciones, queda en evidencia que solo fue una táctica, y nada más, y el pobre lector es quien sufre.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Hay que insistir con este tema

Foto: El Caribe

Cada cierto tiempo se inauguran obras en todo el país: soluciones viales, acueductos, extensiones de la UASD, edificios de apartamentos, hoteles, museos, plazas comerciales, parques, bibliotecas, y un largo etcétera. Algunas obras son de carácter privado, otras son proyectos de Gobierno, pero todas buscan aportar algo a la ciudad.

Es notorio que en obras de corte público y/o estatal la belleza y el encanto de lo nuevo duren poco. Ejemplos abundan: inauguran una escuela, y a los pocos meses está descuidada. Inauguran un paso desnivel, y par de semanas después ya tiene graffiti en las paredes o se han improvisado caminos en sus áreas verdes o le han volado una parte de la malla ciclónica. Quizás el Metro de Santo Domingo sea la única obra de uso común que no ha sucumbido a lo usual, algo que debe resaltarse a ver si se sigue el ejemplo.

Vale preguntarse por qué pasan estas cosas. O sea, ¿por qué los habitantes de una ciudad no pueden contribuir a preservar sus obras y facilidades en buen estado? No. Aquí la cosa es que cualquier pared en blanco sirve de valla, cualquier poste de luz se convierte en el espacio ideal para anunciar lo que sea, los parques son tierra de nadie y en general la gente se sale con la suya, pero aún más cuando la obra no es de corte privado. A veces da la impresión de que la idiosincracia del dominicano no da para más: que es inevitablemente bulloso y desorden, y que el ornato simplemente no le importa.

Además de lo que parece ser la idiosincracia, hay factores que no ayudan, y uno de ellos es la permisividad que históricamente se ha exhibido desde desde la era post-Trujillo. Es esta misma permisividad la responsable del caos a nivel de transporte, de que se ocupen las aceras con cualquier cosa y de que la gente haga lo que le de la gana. El otro factor tiene que ver con la falta de educación en lo concerniente a moral y cívica, una materia que recuerdo era obligatoria en el colegio y donde la profesora de turno era particularmente severa para que nadie se hiciera la idea de que eso era innecesario o una pérdida de tiempo.

Hoy vi en el periódico que están listos los trabajos de Güibia, y si bien se trata de una buena noticia, hay que ver por cuanto tiempo se mantiene en condiciones aceptables. Porque esa es la otra parte del asunto: luego de que se invierte un dinero en hacer una obra la entidad responsable falla en darle el mantenimiento de lugar, a veces por ineficiencia, a veces por otros motivos. Con este ciclo hay que romper ya.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Un desahogo

Foto: Blog "Roboseyo: one expat's life in Korea"
A veces es necesario desahogarse. Empecemos por un tema que aparece con frecuencia en el blog: la gente y su carencia de sentido común. Yo no logro entender cómo es que la gente se relaciona en estos tiempos, pues da la impresión de que los modales, el tacto y la consideración se fueron por el desagüe.
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Ahora nada es nada. Da lo mismo llegar tarde que llegar a tiempo a un sitio. Ya las cosas no se avisan con tiempo, sino que la gente pretende que seguido le hagan el coro, y si no se hizo así, pues ya se pierde interés. Hay también mucha gente fanfarrona que en momentos de valentía momentánea (valga la redundancia) anuncia o promete cosas tan solo para arrepentirse al segundo. Igualmente abunda la gente indecisa y que tan solo hace perder el tiempo, sin la menor consideración. Nadie quiere asumir compromisos, y nadie piensa en los otros a la hora de hacer sus cosas.

¿Qué otra cosa me tiene harta? La imprudencia de los conductores, pero ya ese tema es viejo, y, hay más. Santo Domingo es una ciudad que cada día se ve peor. Aceras en mal estado, basura en todas partes, suciedad, arrabales, falta de respeto al peatón, espacios públicos descuidados, postes de luz cayéndose, hoyos. Un verdadero caos. Esta es la cara que da Santo Domingo desde cualquier ángulo que se mire. Sin embargo, hay una publicidad de lo más interesante que nos dice que Santo Domingo es alegría, entre otras cosas.

Se entiende que el país es un destino turístico y que hay que hacer el mejor esfuerzo de promocionarlo positivamente. Se entiende también que Santo Domingo tiene mucho que ofrecer a nivel cultural e histórico. Lo que no se entiende es por qué no se hace un mejor esfuerzo para ofrecer un destino de calidad y que satisfagas las expectativas creadas en torno a las varias campañas que se hacen. Santo Domingo, sus habitantes y sus visitantes merecen una ciudad condicionada y bien cuidada, algo que dista mucho de lo que hay en la actualidad. Y sí, la educación es un tema que se vincula directamente al caso.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Calidad en todo

Imagen: American Psychological Association

Calidad, de eso carecemos últimamente, y se trata de algo que se ve a diario y en todas partes. Quizás donde más duele esta falta de calidad sea en las relaciones interpersonales, ya sean de amistad, familiares, profesionales, de estudio o de pareja. Es increíble como la gente al día de hoy ignora con tanta facilidad a otra. Tan solo basta con que el blackberry emita alguna notificación para que se nos deje de prestar atención.

El principal enemigo de la calidad es la distracción, y el mejor ejemplo de eso lo acabo de mencionar en el párrafo anterior. Hay también un asunto de falta de consideración y hasta de sentido común que da al traste con las relaciones interpersonales. Hay gente que no tiene el menor tacto para hacer las cosas, y es así como hay gente que da excusas que si bien son totalmente honestas carecen de tacto. Después de todo, ninguna persona se va a sentir bien cuando una de sus amistades le llame para decirle que no podrá pasar por su cumpleaños porque tiene una clase de Pilates y no quiere faltar a la misma. ¿Qué mensaje transmite esto? Básicamente que la clase de Pilates es más importante que la actividad a la cual se ha sido invitado.

Calidad. No significa que dejemos de decir la verdad cuando haya que decirla, no significa andar siempre con actitud sumisa y correcta, pues habrá momentos que ameritarán otras cosas, pero sí tiene que ver con consideración y sentido común. Calidad es no comprometerse a hacer lo que se no se puede, no abusar del tiempo de los demás, prestar la debida atención a quien la requiera y siempre hacer las cosas con interés, no por salir del paso.

Hasta ahora sólo he hablado de calidad a nivel de relaciones interpersonales, pero esto aplica en el trabajo también. Qué desagradable es llamar a una oficina y que atienda una persona que a la clara está desganada y que responde con la mera intención de salir del paso. Por falta de calidad es que la gente termina en rutinas fáciles y no hace lo que tiene que hacer. Claro está, a nivel laboral hay factores que inciden en la falta de calidad, y el principal es falta de motivación, ya sea monetaria o de otro tipo.

En este mundo todo es una paradoja. Vivimos en una era de comodidades y avances tecnológicos, y sinceramente que se ha pedido la calidad a nivel humano.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El descaro de los "expertos"

Ya lo había dicho antes: ahora cualquiera es un experto. Tan solo basta con reproducir material de terceros, a veces de manera descarada y a la clara, hablar mucho y con palabras grandes, y listo, un experto aparece ante los ojos de las masas que ignoran el tema sobre el cual se habla. Puede que se trate de medicina, ciencia, política, fotografía o tecnología. El tema no importa porque siempre habrá un público incauto que no sabrá distinguir entre expertos reales y falsos gurús.

Ahora bien, para la gente que presta atención a los detalles, que por curiosidad innata lee entre líneas y analiza el comportamiento del supuesto experto que habla (o que escribe), distinguir lo real de lo falso no es tan difícil. En primer lugar resalta el hecho de que un falso gurú siempre se va a presentar con títulos que le quedan grandes, esto con la intención de tapar sus lagunas y de paso inflar su ego. Entonces, cuando una persona insista en hacer alarde de sus conocimientos, en presentarse como el experto más experto en la materia, ya sabemos que hay problemas.

Siempre se ha dicho que la gente alardea de lo que carece, y este es un perfecto ejemplo de esa realidad. Una persona que realmente domina un tema no tiene la necesidad de estarse auto-resaltando porque sabe que su trabajo habla por sí solo. En pocas palabras, deja que sean otros que resalten sus cualidades y, lógicamente, hace lo necesario para mantener su nivel: se informa, se documenta, investiga, experimenta y continúa innovando. Otra cosa importante es que para ser experto en una área se requiere de tiempo y mucha práctica, por eso los expertos suelen ser personas de cierta edad, aunque esto también depende del área.

Los mal llamados expertos que al día de hoy proclaman sus atributos en periódicos, televisión, radio e Internet no son más que unos narcisistas que tienen tan poco que ofrecer que compensan promocionando sus negocios y a ellos mismos. Tal es el afán de protagonismo y reconocimiento que a menudo hacen declaraciones descaradas que no aguantan el menor escrutinio.

Justo ayer pude ver un ejemplo clarísimo de esta mala práctica en la sección de tecnología de un periódico de circulación nacional. Lo expuesto allí, además de ser penoso y vacío, era una falta de respeto al público lector. Hay que tener un poco más de criterio para estas cosas.

martes, 20 de septiembre de 2011

Lo que hace el miedo

En la imagen: "El grito", de Edvard Munch (Blog Gran Angular)

El miedo. Un mecanismo de uso universal que resulta excelente para doblegar la voluntad de las personas con tal de que hagan cosas que normalmente no harían. Así, por ejemplo, es costumbre que a los niños les metan miedo con un tal "cuco" para que se vayan a dormir temprano. Es tan efectivo el cuco ese que cada vez que un niño no desea colaborar con algo se lo mencionan, y el efecto es casi inmediato.

Claro está, a medida que crecen, el famoso cuco deja de surtir efecto, y por eso se le debe buscar un sustituto más apropiado y que surta el mismo efecto de someter a la obediencia, no vaya a ser cosa. Es así como el inofensivo cuco evoluciona a cosas que van desde jugar con los miedos naturales y específicos hasta cosas más nefastas, según lo que se desea lograr. El chantaje, por ejemplo, viene a ser una evolución natural del cuco, pero llevado específicamente al plano personal: "sí no haces lo que pido le contaré a tu mamá con quien has estado". "Si no me ayudas con la tarea no te presto la ropa que me pediste". "Si no me pagas te delato enfrente de tus socios de negocios".

Por supuesto, el chantaje funciona con gente que tiene cosas que ocultar, que necesita mantener una cierta imagen de prestigio y cuando hace cosas indebidas. Algunas personas caen en el gancho, otras no, y otras más buscan la forma de hacer un contra-chantaje, de manera que todos quedan a la mano.

Sin embargo, las cosas que implican miedo no son siempre tan sencillas. Hay gente que la engañan de maneras más burdas, como cuando se amenaza su estabilodad laboral y económica si no accede a ciertas peticiones, o como cuando pasar de curso depende de cosas que no son estrictamente institucionales. Se apela en estos casos a las vulnerabilidades que siempre están presentes, y por eso muchos optan por caer en la trampa y no denunciar ante superiores lo que está pasando.

¿Qué tan peligroso puede ser este asunto de jugar con el miedo? Quizás el ejemplo más elocuente para responder esta pregunta sea el caso de los cuatro menores violados por un pastor evangélico de Villa Mella, quien los engañaba haciéndoles creer que haciendo lo que él pedía era la única forma de lograr la salvación. De acuerdo con las declaraciones de la madre de uno de los menores, para lograr la consagración con Dios había que dar nueve pasos que iban desde un beso en la boca hasta la penetración, y según el "pastor", el que no hacía eso se convertiría en un "judas". Vaya amenaza, ¿eh?

Este tipo de historias se repite a diario y en todas partes. El único antídoto es no tener miedo y no creer en todo lo que  le dicen a uno.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Un entorno feo es deprimente

Foto: QuePasaRD.net
Más allá de la estética y la impresión que se deja entre los visitantes, hay razones más que suficientes para que toda la gente aspire a vivir en ciudades y pueblos bien cuidados, agradables a la vista, con estructuras funcionales y servicios de calidad.

Para lograr esto se requiere de la colaboración de la gente que vive en esos lugares, quienes pueden aportar a la causa respetando las leyes, no tirando basura y participando voluntariamente en encuentros comunitarios. Pero más que eso, se requiere de autoridades competentes, con visión integral de futuro y con una mentalidad dirigida hacia el orden y las ventajas que se obtienen de eso.

Podrá paracer una vanidad, pero tener un parque bonito y bien cuidado no solo es un atractivo para el visitante, sino que fomenta un sentido de identidad positivo entre quienes viven allí, pues este parque, como suele suceder en los pueblos, viene a ser el punto de encuentro ideal para fiestas y eventos especiales. Tener un entorno bonito, arborizado, libre de basura, agradable a la vista y con todo en orden contribuye a mejorar la calidad de vida. En un ambiente donde el sucio y la arrabalización predominan es difícil salir adelante, y eso es lo que se ve en los barrios y pueblos más pobres del país.

¿Quién dijo que la pobreza y la fealdad/suciedad tienen que ir de la mano? En parte esto ocurre porque los síndicos no se ocupan de hacer su trabajo, ya sea porque hay muchos intereses de por medio o por simple incompetencia. Hay síndicos que agotan su mandato sin haber ejecutado un solo proyecto, solo cobrando un cheque y haciendo lo mínimo para mantenerse en el cargo. Hay otros que con el presupuesto recibido hacen obras de bien común, educan a la población y dejan un buen legado.

Es hora de que los síndicos dejen de buscar excusas para no hacer su trabajo y que integren a las comunidades donde trabajan para que las cosas empiecen a cambiar. Como ya he dicho antes en este blog, lo que hace falta es un cambio de mentalidad.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Era un relajo

La idea de eliminar los semáforos de la ciudad era un relajo y nada más. A pesar de que ciertamente poca gente le hace caso a un semáforo en rojo y que le tocan bocina al que se osa detenerse en una intersección donde está rojo para seguir, debo decir que esa propuesta jamás la haría en serio. La solución al problema planteado entre líneas es sencillamente aplicar la ley, sin importar que sean choferes de concho, figuras públicas o gente común y corriente.

Si la ley se aplicara correctamente dejan de pasar cosas que se ven día tras día, como ayer en la intersección de la Lincoln con Roberto Pastoriza. Da la casualidad de que un conductor transitaba por la Pastoriza y deseaba doblar en la Lincoln. El único problema es que no había espacio para eso, solo había espacio para seguir derecho. ¿Y qué hizo el conductor? Pues nada, quedarse como un burro en la misma intersección, impidiendo el libre paso a los que, como yo, queríamos doblar a la Pastoriza desde la Lincoln.

De nada valió tocarle bocina y hacerle señas para que echara hacia atrás (no había nadie detrás de él). El semáforo para doblar dio rojo otra vez y ahí estaba ese señor como todo un florón, impidiendo el libre paso por pura terquedad. Lo más indignante del caso es que no apareció un oficial de AMET por parte, ni policía de ninguna clase, que fuera capaz de poner el orden en esa situación y de multar o amonestar al conductor que alegremente impidió el libre paso legítimo de quienes deseaban doblar allí.

Este es el tipo de cosas que debemos cambiar. Lo he dicho antes y lo vuelvo a repetir: con la forma absurda en que se conduce en esta ciudad pocos accidentes se registran. En esa misma intersección ha pasado que estoy de primera en la fila para doblar, sin más carros detrás del mío, cuando vienen unos imprudentes por el carril del medio y se me ponen alante. A veces se van en rojo, otras veces esperan a que el semáforo les de paso, y otras veces doblan en U, sin haber espacio. Peor aún, he visto gente que por no querer hacer la fila para doblar se para en el carril del medio estando el semáforo en verde para seguir derecho, una acción que causa problemas a otros conductores que sí desean seguir derecho. Pocas veces he visto a los AMET poner el orden en esta intersección.

Y hablando de AMET, he visto con incredulidad cómo por los alrededores del Palacio Nacional, en la México con Doctor Delgado específicamente, los conductores cometen estas infracciones justo en las narices de varios agentes policiales, entre ellos pertenecientes a AMET. Mientras siga esta actitud tan relajada las cosas tan solo van a empeorar.

Reitero: lo de eliminar los semáforos era una broma, y nada más.

viernes, 16 de septiembre de 2011

La humanidad hoy

Foto: Flickr (rheana2)

Criminalidad, violencia, asesinatos, feminicidios, robos. No pasa un día sin que una de estas noticias haga acto de presencia en periódicos, noticieros y demás medios, lo que propicia un debate sin fin que pretende identificar las causas detrás del fenómeno y de paso señalar culpables.
Las opiniones son encontradas: unos le hechan la culpa al código procesal penal y a la justicia como tal, otros dicen que es el reflejo de una sociedad donde se han ido perdiendo los valores. Se mencionan pobreza, falta de educación, falta de oportunidades, desempleo y ambición como factores que inciden. En algún momento se ha llegado a hacer referencia incluso a las películas y series de televisión que se enfocan precisamente en estos temas.

Mientras se debaten las causas y la posible solución, surgen discusiones en lo referente a la forma de lidiar con asesinos, ladrones y demás. Hay quienes exigen mano dura, otros alegan que mano dura no hará nada por mejorar la situación y hay grupos que defienden los derechos humanos de esos personajes. Esto último es lo que se llama un verdadero debate sin fin, una discusión hasta cierto punto bizantina, porque difícilmente se pongan de acuerdo las partes.

Fuera de toda la discusión que se ve en torno al tema, una cosa es cierta: la actual situación tiene efectos reales sobre el país. No es solo que la gente teme salir de sus casas y que anda con cautela, sino que las consecuencias van más allá. La competitividad del país se ha visto amenazada, lo mismo que el turismo, pues no es un buen indicio cuando un país decide advertir a sus ciudadanos de los riesgos de visitar otro.

Si bien es cierto que en todos los países se cometen atracos, asesinatos y demás, y que los turistas son a menudo presa fácil, no es menos cierto que se debe hacer lo posible por evitar ese tipo de situaciones, sobre todo cuando se depende tanto del turismo.

Aún así, hay que decir que la humanidad como tal está pasando por un momento muy negativo. Dejando a un lado el terrorismo al que ya se ha acostumbrado una buena parte del mundo, pasan cosas que dejan a cualquiera atónito. Por ejemplo, en México aparecieron dos cadáveres colgando de un puente en Nuevo Laredo, un hombre y una mujer que habían sido destripados presuntamente por haber escrito en blogs acerca del narcotráfico y sus actividades en ese país. Según se ha informado, al lado de los cadáveres había una advertencia que iba dirigida a cualquiera que se dedique a denunciar al narco por las redes sociales.

Hechos como este son un ejemplo de una situación que ha llegado al extremo en un país donde la violencia se ha convertido en sinónimo. Sucede entonces que la violencia hace acto de presencia en todas partes, y esto se pudo ver en Noruega, uno de los países más civilizados de mundo, cuando Anders Breivik hizo una matanza colectiva en Utoya por motivos bastante absurdos.

La única conclusión a la que se puede llegar es que la gente necesita mecanismos de control efectivos, pues de lo contrario pasan cosas de las que solo queda lamentarse porque no hay forma de dar marcha atrás o de corregir.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Una idea radical

Siempre me ha llamado la atención que hay ciertas esquinas en esta ciudad donde el tráfico fluye mejor cuando no hay semáforos en funcionamiento. Es lo que ocurre en calles como Rosa Duarte, México, Pedro Herníquez Ureña y Pedro Lluberes, calles donde hay por lo general un caos de vehículos estacionados a ambos lados y donde hay gran presencia de oficinas gubernamentales.
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Hoy, mientras manejaba por el área, me llegó una idea un tanto radical a la cabeza: ¿y si decidieran eliminar todos los semáforos de la ciudad, o dejarlos solo en los puntos más críticos? Después de todo, casi nadie les hace caso, y eso lo vemos día tras día con gente que se va en rojo, muchas veces sin haber condiciones favorables para ello, y con gente que de repente se para en una intersección donde a la clara el semáforo le está dando paso.

Pensándolo bien, este asunto de eliminar semáforos traería consigo su par de beneficios. En primer lugar, se acabaría el estarse preocupando por cumplir con la Ley 241 en lo concerniente a este tema. Total, que como ya dije arriba, pocos son los que se llevan de lo que dice el semáforo y poco hacen los AMET por corregir esto. En segundo lugar, la ciudad ahorraría energía. En tercer lugar, pasarían a la historia aquellos reportajes que dan cuenta de lo inservible que es el sistema de semáforos en Santo Domingo y el resto de las ciudades del país.

La ciudad está llena de semáforos que cuando no están dañados o apagados por falta de electricidad entonces entorpecen el tránsito por no estar debidamente sincronizados, contribuyendo así a formar más tapones que un AMET. Esto, unido al hecho de que casi nadie les hace caso, es un indicativo de que si desparecen pocos los echarán de menos. ¿O sí?

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Todo el mundo tiene sus intereses

Imagen: El Nacional

Es difícil encontrar posiciones verdaderamente neutrales, y eso es independientemente del tema que se esté tratando o el campo donde se emitan las opiniones. Obviamente estas cosas se extreman cuando la política está de por medio. Así es como se ven las más inverosímiles campañas sucias, acusaciones, dimes y diretes, con el agravante de que se trata de algo mundial. Nadie, ni siquiera los estadounidenses, se salvan de eso.

Dar opiniones sesgadas viene siendo una suerte de deporte mundial, y el verdadero problema que se desprende de aquí es el daño que se hace a figuras públicas y países cuando son mostrados bajo una luz injusta, pues hay a menudo un factor de ignorancia y desconocimiento en el público al que llegan esas opiniones.

República Dominicana es un buen ejemplo de como los intereses de ciertos grupos deforman ciertas realidades. Específicamente hablo del tema haitiano y de cómo se mantiene una campaña permanente contra un país que históricamente ha provisto toda clase de ayudas al pueblo haitiano, a tal punto que hoy se encuentra minado de haitianos que piden en las esquinas, que abarrotan los hospitales públicos y que en general se dedican al comercio informal, ya sea vendiendo frutas, limpiando vidrios o cuidando carros. Es también una realidad que los haitianos que se contratan en construcciones o en cañaverales se quedan en suelo dominicano aún cuando no tienen sus papeles en orden.

Esta es la realidad dominicana en lo que concierne a Haití. Sin embargo, el deseo de algunos países, por no decir de todos, es que como mínimo haya una fusión de ambas naciones, y solo así se explica que cada cierto tiempo aparezcan "reportajes" donde se acusa a la República Dominicana de no dar suficiente ayuda a Haití, acusación que por lo general va seguida de denuncias por ejercer su derecho a repatriar a los haitianos ilegales y que sobredimensionan el supuesto racismo que hay contra los mismos.

Me atrevo a decir que ese racismo que mencionan es el mismo racismo que de manera sistemática se ejerce en Estados Unidos contra los latinos, sobre todo si son mexicanos. Dicho sea de paso, Estados Unidos también hace repatriaciones masivas cuando le da la gana, con la diferencia de que ellos mismos no se clavan el cuchillo ni se acusan de ser discriminatorios o abusadores. Siempre y cuando la falta sea de otro se puede denunciar, ¿o no es así?

Este artículo del New York Times, que fue comentado ayer en el editorial del periódico El Nacional bajo el título de "Cretinismo", es un perfecto ejemplo de una opinión sesgada que responde a intereses muy particulares.

martes, 13 de septiembre de 2011

La religión como excusa

Foto: cafepress

Cada día me convenzo más de que hay gente que usa la religión como una excusa para muchas cosas, desde justificar situaciones incómodas hasta hacerse de dinero en base a predicar la palabra del Señor ante miles de personas incautas que aportan sus recursos en busca de la divina salvación. Estos últimos, los que estafan de manera tan burda, casi siempre tienen un verbo muy florido, capaz de lavar los más reacios cerebros, pero tienen además una condición que casi siempre se cumple: no predican con el ejemplo.

Jimmy Swaggart es quizás uno de los ejemplos más elocuentes de esta práctica. Este televangelista, que en su momento llenó estadios con sus prédicas en diversos puntos de Estados Unidos, fue eventualmente desenmascarado a raíz de un escándalo con una prostituta. Luego está el caso de Jim Bakker, otro televangelista que se vio envuelto en un escándalo sexual y que además fue encarcelado por fraude.

La religión la quieren pintar como algo muy bonito, como un asunto vital de comunión con Dios que requiere de ciertos sacrificios, y ahí precisamente es donde empiezan los problemas. Para estar en comunión con Dios no hay que renunciar a la vida normal, no hay que darle el diezmo a un pastor que muchas veces está mejor que los propios feligreses ni hay que atosigar a las amistades que no siguen el mismo camino. Nada de eso garantiza la entrada al reino de Dios ni cosa parecida.

Asimismo, estar en comunión con Dios no implica dejar atrás el sentido común y actuar estúpidamente, repitiendo frases tan elocuentes como "Dios proveerá" y enconmendándose a Dios en cada instante, sin emprender acciones reales. Es poco realista pretender que las cosas van a pasar solas, por la "gracia de Dios", y supongo que por eso es que hay otra frase, también muy usada: "Ayúdate, que yo te ayudaré", atribuida erróneamente a la biblia.

Para los que crean que me he pasado de tono con el tema, debo decirles que me preocupa ver a tanta gente autoengañada, que acepta situaciones dizque porque así lo quiso Dios. Así, por ejemplo, se ha puesto de moda unirse a una iglesia cuando el matrimonio está en problemas o la pareja comete infidelidades. No dudo que cultivar la espiritualidad ayude en momentos como esos, pero hay quienes lo usan como una excusa para escapar y no enfrentar el problema.

Otro ejemplo de que la religión llevada al extremo fomenta la estupidez: las famosas sectas que de vez en cuando hacen noticia por sus locuras y métodos radicales. El mejor ejemplo: los Davidianos y su líder, David Koresh, quienes fallecieron en la tragedia de Waco, Texas, en 1993. ¿Y qué hay de aquellas personas que en nombre de su religión rechazan transfusiones de sangre y otras atenciones médicas? Hay gente que ha muerto por esa causa.

Ser religioso no es malo por su cuenta, pero hay que tener cuidado de no caer en el fanatismo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La tecnología no es un juego

No deja de sorprenderme lo ignorante que puede ser la gente cuando de tecnologías se trata, pues aún persiste la idea de que con solo tocar un botón se resuelve cualquier situación. Esto es una tremenda falacia, y cualquiera que trabaje de cerca con equipos o con servicios que necesariamente dependan de la tecnología sabe que las cosas son de hecho bastante complicadas.

Hacer cambios a la portada de un website no es tan sencillo como pudiera aparentar, pues depende de en qué consiste el cambio. Hacer un mini site requiere de tiempo, integrar plantillas para recolectar datos requiere de ciertas facilidades y hacer transmisiones en vivo representa retos según las facilidades que haya para esos fines.

Todo lo que tiene que ver con tecnología requiere de tiempo y recursos, y por recursos no me refiero únicamente a dinero, sino, sobre todo, a personal capacitado. No se puede pretender que se busquen soluciones adecuadas a situaciones con personal que ni ha sido entrenado, salvo por sus conocimientos previos a la entrada a a la institución donde labora, ni cuenta con facilidades para tomar decisiones o buscar ayuda. Y, claro está, con el tiempo encima es poco lo que se puede hacer.

Planificación, capacitación y recursos. Estos tres elementos son vitales en cualquier organización, independientemente de la rama en que se desempeñe. Pero cuando hay tecnologías de por medio, sobre todo cuando son novedosas, estos tres elementos adquieren una importancia aún mayor. Lo lamentable es que todavía esta idea no haya aterrizado del todo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Katia se dirige a Reino Unido

Imágenes: nhc.noaa.gov

Tal como lo dice el título, el huracán Katia, que hasta ahora no ha tocado tierra, se dirige a Reino Unido, donde hace 25 años no llegaba uno de estos fenómenos. Sin ninguna duda, la naturaleza es totalmente impredecible.


Mientras tanto, aquí seguimos a la espera de María, que al parecer traerá lluvias aunque no pase directamente por territorio dominicano, y de cualquier otro fenómeno que se forme de aquí a diciembre. Después de todo, nos encontramos en el pico de una temporada ciclónica que ha estado muy activa y que ha tenido sus peculiaridades.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Cosas que no hacen sentido

En la imagen: ilustración de A Book of Nonsense, de Edward Lear)

1. Llamar a un banco porque no funcionan los servicios por Internet y que le informen que para solucionar el problema hay que pasar en vivo por una sucursal para dar unos datos muy básicos (dirección y número de teléfono, específicamente). Honestamente, ¿en cabeza de quien cabe coger tapones, gastar dinero en gasolina y perder tiempo para ir hasta una sucursal de un banco para dar unos detalles que cualquier otro sitio toma por teléfono? Esto es lo que se llama ser ineficiente y poco práctico.

2. Que una persona se coja un parqueo ajeno y luego se queje porque lo trancaron. No conforme con quejarse, entrarle a patadas al vehículo que lo bloquea y luego fajarse a las trompadas con el dueño de ese vehículo, cuyo parqueo ocupó sin permiso y sin corresponderle. A ver, ¿por donde empezar? Este asunto de los parqueos se da a todos los niveles, pero es ridículo llegar a tanto, sobre todo cuando no se tiene la razón.

3. Y hablando de parqueos, ¿por qué será que la gente cree que todas sus acciones quedan justificadas? El otro día me cogieron el parqueo, y cuando regresé a mover mi vehículo a otro sitio más adecuado (me paré detrás del vehículo invasor, pero no me gusta esta práctica, sobre todo después de que un inteligente me rayara toda la parte de alante aprovechando que uno de los parqueos de al lado se vació), llegó la conductora. De inmediato me presenté y le dije que ese era mi parqueo, que para una próxima ocasión al menos dejara una nota. Respuesta de la conductora: "Ay, yo no sé de eso... yo me pasé media hora buscando parqueo, y como ese estaba vacío, lo cogí..."

4. Gente que promete y no cumple. Nada peor que comprometerse a algo y no cumplir con eso en la fecha estipulada. Además de la rabia y la decepción que eso genera, el incumplidor queda marcado de por vida como una persona irresponsable. Esto es algo a tomar en cuenta sobre todo cuando se ofrecen servicios particulares, pues el impacto suele ser mayor que si se estuviera representando a una compañía o a un tercero.

5. Gente que se empeña en coger calles en vía contraria y que se molestan cuando alguien toca bocina, les bloquean el paso o les reclaman. Sinceramente, aquí la gente se ha llegado a creer que puede hacer lo que le venga en ganas.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Una excelente idea

Esta si que es una buena idea: una pequeña escuela rural primaria en Escocia, Reino Unido, lleva a cabo un innovador programa donde los alumnos asumen distintas responsabilidades aparte de sus estudios. Así, por ejemplo, una niña de 10 años es la recepcionista de la escuela, mientras que otra alumna de 8 es la asistente personal de la directora. Hay niños encargados de la contabilidad, la jardinería, de mantener el orden, de ayudar a servir la comida y de crear conciencia de la cooperación, la higiene y la seguridad entre sus compañeros. Incluso hay una niña de 4 años cuya función es recolectar cascaras de guineo y manzana para hacer abono.

La directora de la escuela, Helen Carlyle, que es a su vez la maestra principal, afirma que asignar tareas específicas a los niños les ayuda a desarrollar carácter, habilidades, comunicación y sentido de la responsabilidad, a la vez que refuerzan su sentido de importancia y contribuyen a que la escuela se mantenga funcionando en condiciones óptimas. Lo mejor de todo es que los niños se llevan de maravillas y ninguno ve su asignación como algo forzado o aburrido, sino que cada uno disfruta lo que hace.

De acuerdo con la señora Carlyle, el tener funciones asignadas ayuda a los niños a cumplir con su rol de ciudadanos, algo que forma parte del curriculum escolar de ese país y que definitivamente hace falta incluir en países tercermundistas como República Dominicana, donde hace falta urgentemente que se reinstaure de manera efectiva la materia de "moral y cívica" para ver si la gente adecenta sus formas.

La idea planteada aquí es válida no solo en escuelas, sino en cualquier comunidad, porque el mensaje que transmite es simple: con la colaboración de todos se logran grandes cosas. (Daily Mail)

martes, 6 de septiembre de 2011

Ilógico y preocupante

A veces da la impresión de que no pasa un día sin que nos enteremos de que un hombre hirió o mató a una mujer dizque porque no quiso reconciliarse con él. Cuando no las matan, las dejan mal heridas, con la amenaza de no dejarlas tranquilas hasta que se reconcilien o las terminen de matar. La tragedia es mayor cuando los niños procreados con esa mujer también pagan las consecuencias de un machismo rancio que tan solo denota ignorancia al nivel más básico.

En lo que va de la semana se ha visto el caso del hombre en Moca que ahorcó a sus dos hijos porque estaba despechado y el de otro en Santiago que mató a su ex pareja de 26 puñaladas. La semana anterior llamó la atención el caso de una jovencita a quien un hombre (bastante mayor que ella, hay que aclarar) disparó en sus partes íntimas, también por motivos pasionales.

En cada uno de estos casos subyace la idea entre estos "hombres" (más bien merecen el calificativo de bestias) de que las mujeres que eligieron son suyas y de nadie más. Si no están con ellos, nadie más puede tenerlas. Esta línea de pensamiento, que viene de muy lejos y que no se encuentra únicamente en este país, es la responsable de tantas mujeres maltratadas, golpeadas y amenazadas por parejas celosas e irracionales que no se detienen a pensar en que esas mujeres tienen derecho a no estar con ellos.

Si hay un aspecto que se repite en la gran mayoría de estas tragedias es que trata de hombres y mujeres pertenecientes a los estratos sociales más bajos, y aquí entonces entra el tema de la educación. Pero no cualquier tipo de educación, porque en las escuelas y colegios no enseñan a nadie a respetar a la gente, a respetar género, a no tirar basura en la calle, a honrar a la patria o a comportarse debidamente en cada instancia. No. Estas cosas se aprenden en la casa por lo general, y como esa educación casera ha ido desapareciendo, se necesitan acciones de parte de las autoridades.

El hombre que ahorcó a sus dos hijos en Moca fue sentenciado a solo tres meses de cárcel. Esa pena no se corresponde con la magnitud del crimen cometido. Hace falta que de manera periódica se hagan talleres comunitarios en los barrios de todo el país donde quede claro el mensaje de que nadie pertenece a nadie. De seguir la cosa como va, de momento serán las mujeres las que empezarán a matar hombres a modo de precaución. Sinceramente, da grima leer estas cosas.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Pasado vs. presente

Pasado y presente. De alguna forma u otra se entrelazan, y siempre el presente (lo mismo que el futuro) estará influenciado por el pasado. Sin embargo, hay que entender una cosa: lo que pasó, pasó. Contrario a lo que muchos quieren pretender, las cosas no se quedan estáticas en el tiempo, sino que evolucionan. Los pensamientos, la actitud, las circunstancias y la propia gente evolucionan con el paso del tiempo. Esto puede verse con las modas, la música, el entretenimiento, las costumbres y un largo etcétera.

Hay gente que no logra captar esta idea de que las cosas evolucionan y que hay una necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos. Esto se ha visto en grandes compañías que se quedan rezagadas y que luego se ven la obligación de relanzarse a todos los niveles. Dependiendo del tipo de compañía y el mercado donde compite, estos esfuerzos pueden dar resultados satisfactorios, pero también ocurre que esos esfuerzos fueron tardíos y no tuvieron el impacto esperado.

Así como pasa a nivel corporativo, pasa a nivel personal, ya sea entre familiares, parejas o amigos. La gente cambia. Las circunstancias cambian. La forma de pensar cambia. Las necesidades cambian. A veces estos cambios ocurren y no nos damos cuenta. A veces nos tiran puntas sutiles que apuntan a esos cambios, y como quiera no nos damos cuenta. Entonces, cuando ya la situación no aguanta más, vienen revelaciones que a veces tienen un impacto brutal porque no se estaban esperando, o al menos eso es lo que queremos pensar. Pero, a decir verdad, la evidencia del cambio estuvo ahí todo el tiempo, enfrente de nuestras narices.

Si esto es así, ¿por qué tiende la gente a no tomar acción a tiempo? La respuesta es sencilla: porque a la gente no le gusta el cambio. Porque es más cómodo dejar las cosas como están, y más cómodo aún pretender que todo está bien cuando no lo está. Esto es naturaleza humana, y nada más.

sábado, 3 de septiembre de 2011

No se puede prestar nada

A todo el mundo le ha pasado: le presta un libro a un amigo, y hasta la vista. El amigo o tarda en devolver lo que cogió prestado o simplemente se lo queda. Si de casualidad el "prestamista" osa reclamar algún día por lo que es de su propiedad y que prestó de buena fe, que se prepare, porque pueden pasar cosas realmente extrañas.


Hay gente que se ofende cuando le reclaman por cosas que le han prestado. Otros se hacen los "chivos locos". Hay también un grupo que además de ofenderse lleva las cosas al plano personal y emocional, apelando a frases que apuntan a que la amistad vale más que el valor de lo que se ha prestado. Si bien esto puede ser cierto, hay que ver también que estos reclamos no hubiesen sucedido si quien recibió el favor hubiese cumplido con su parte. Pero no, es más fácil ofenderse que analizar la situación y llegar a la conclusión que esa es una reacción injusta y que en honor a la verdad el que reclama es el que tiene todo el derecho a estar molesto u ofendido.

A pesar de que hablo de libros, esta situación es extensiva a cualquier cosa: ropa, adornos, accesorios, cuadernos (se da mucho en colegios y universidades), trabajos de grado (aquí se arman unas clases de lío que no tienen madre), bultos, carteras, implementos de jardinería , herramientas mecánicas, películas, CDs, y hasta dinero.

Esta propensión que tiene la gente a quedarse con lo ajeno, sobre todo si son libros, es la razón de muchas desavenencias que a menudo terminan en enemistad, con el agravante de que ninguna de las partes quiere admitir que se equivocó. No. En vez de eso cada cual se enfrasca en SU verdad. El que reclama lo ve por el lado de que es un derecho que tiene y que eso no es nada para ofenderse. El otro lo ve como un asunto de orgullo personal y falta de consideración. Todo fuera tan fácil si la gente respetara los derechos del otro, como decía Benito Juarez.

También es un error prometer la entrega o devolución de una cosa y que se quede en el intento. Si hay problemas, ya sea porque se no se ha terminado de usar eso que se prestó o que hay situaciones que impiden su feliz retorno, lo ideal es que se hable claro y no hacer promesas que no se puedan cumplir. Aún cuando en teoría sigue estando la misma situación, la reacción en estos dos escenarios es bastante diferente.

Prestar cualquier cosa, lo mismo que hacer favores, es un riesgo. La Rochefoucauld lo dijo con una claridad tremenda hace tiempo: "Mientras se está en situación de hacer favores se encuentran pocos ingratos". (En la imagen: litografía de Honoré Daumier: "País ingrato, no mereces mi trabajo". Blog "Learning curve of the ecliptic")

viernes, 2 de septiembre de 2011

Hay que ser proactivo

Foto: kamyabology.com

Mucho se habla de ser proactivo, pero hay gente que no tiene la menor idea de lo que significa eso. La paradoja es que ser proactivo en teoría es algo muy sencillo porque significa literalmente tomar iniciativa en cualquier situación.

Por ejemplo, si en la oficina donde usted trabaja se rompe una silla o se daña el aire no hay que esperar a que el jefe llegue para que eso se resuelva. Quizás hay un procedimiento burocrático absurdo que requiere de la presencia del jefe para algunas cosas, pero hay otras que simplemente es un pecado ponerse a esperar.

Otro ejemplo de ser proactivo, que aplica a cualquiera: no hay por que esperar a que se acaben las cosas para pedir una reposición. Es sumamente ridículo estar haciendo un trabajo y toparse con que se acabaron las hojas, el tóner, los fólders o cualquier otra cosa. Cuando esto pasa, no solo no puede hacerse el trabajo por una causa totalmente injustificable, sino que se monta presión a otros deparatmentos y en general se anda con un corre-corre encima que nada más mete estrés.

¿Usted comparte una computadora con más personas? No hay que ser genio para saber que cada cual debe tener su usuario. Si el departamento de TI falló en hacer eso o si de casualidad trabaja en una oficina independiente, eso de crearse un usuario, si usted no sabe como se hace o no tiene los permisos, es tan fácil como pedirlo a su compañero de trabajo o al responsable del área. Pero no se puede pretender que sea el encargado de área o el compañero quienes se den cuenta de que Fulano no tiene usuario. Asumir que todo lo debe resolver otro es una postura infantil.

Ser proactivo aplica en todas partes: en la oficina, el hogar, el centro de estudios, en el día a día. ¿Vino un ventarrón y metió sucio por una ventana abierta? Póngase a limpiar, no hay por qué esperar que sea otro el que tome la iniciativa. ¿Se quemó el bombillo de la lámpara? Cambiélo, y si no puede, pues notifíquelo a quien pueda. ¿Se acabó el agua de tomar? Resuelva. No hay que esperar a que otro sea que lo haga.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Un accidente muy extraño

Cierto día de abril un motorista va corriendo a 50 millas por hora cuando de repente una paloma que volaba bajito choca contra su casco, haciéndole un hoyo al mismo y dejando al conductor inconsciente. Si esto de por sí es raro, más raro y peligroso fue lo que pasó a continuación: estando el motorista inconsciente, al parecer pisó el acelerador, y el motor pasó de 50 a 140 millas por hora, estrellándose contra un árbol de roble.

Según los reportes de lugar, la motocicleta se desintegró al impactar el árbol, y el conductor quedó seriamente herido, con fracturas en el cráneo y las costillas, hemorragia cerebral y una mano fracturada. Cuando los paramédicos llegaron lo encontraron, además de inconsciente, cubierto de plumas y sangre de la paloma que se estrelló en el casco y que le había roto además los lentes. 10 semanas duró el conductor en el hospital, y si bien ya se encuentra casi de vuelta a la normalidad, todavía le hace falta volver a aprender a caminar, algo que está haciendo con la ayuda de su esposa y otros familiares.

Esta increíble historia es real. Sucedió en Inglaterra en abril pasado y el motorista, Matthew Brealy (en la imagen junto a su esposa), se considera muy afortunado de haber sobrevivido. Resulta curioso pensar en cómo una paloma que volaba bajito pudo desencadenar tantas cosas... sin duda, la vida es toda una caja de sorpresas.  (Daily Mail)