viernes, 29 de junio de 2007

Flaco servicio de la comunidad internacional

La pregunta obligada: ¿qué se busca con la campaña de descrédito que desde hace meses (años, en realidad) viene sufriendo la República Dominicana? Las conjeturas al respecto apuntan hacia un deseo de la comunidad internacional de que seamos nosotros quienes carguemos con la totalidad de los problemas de Haití, quizás por aquello de que compartimos la isla.

Sólo así se explica el sadismo a la hora de acusar al pueblo dominicano de mantener a los haitianos en condiciones deplorables y hasta de esclavizarlos. Si bien es cierto que una buena parte de los haitianos no vive en las mejores condiciones, la honorable comunidad internacional ha obviado un factor importante: la mayoría de los haitianos está en el país de forma ilegal. En cualquier país, siendo Estados Unidos el mayor ejemplo, esto es motivo más que suficiente para deportar a la gente.

Sin embargo, cuando RD ejerce su derecho en ese sentido, de inmediato la comunidad internacional condena la práctica. A todo esto, al dominicano lo abusan y lo sacan de todas partes, y nadie dice nada. Es cierto que compartimos la isla con Haití, pero se trata de dos naciones diferentes. Después de todo, Estados Unidos y México comparten el mismo terriotorio, pero no por ello Estados Unidos se ha hecho de la vista gorda ante la inmigración ilegal. Al contrario, ha sido tema de candentes debates por lo que se propone hacer al respecto la administración Bush, propuesta calificada de inhumana por muchos.

Si algún país tiene una deuda histórica con Haití es Francia, el responsable de haber colonizado la parte occidental de la isla y de haber introducido negros africanos para hacer el trabajo duro. Es un hecho conocido que en 1804 Haití logró independizarse de Francia y que posteriormente invadió por 22 años lo que se conocía como Santo Domingo. Desde el 27 de febrero de 1844 República Dominicana es una nación independiente de Haití, con costumbres, cultura y sistemas completamente diferentes.

Es indignante ver hasta donde ha llegado esta sucia campaña, e indigna aún más ver como países grandes y ricos como Estados Unidos, Francia y Canadá (este último con extensas porciones de tierra vacías) pretenden que sea República Dominicana, un país pobre y pequeño, el que resuelva los problemas de Haití. Tan sucia es esta campaña, que durante la presentación del documental "Niños del Azúcar" (invento del padre Hartley) en una universidad de la Florida no se le dio la oportunidad a la delegación dominicana de defenderse de las barbaridades mostradas allí. ¡Basta ya de atrocidades!

miércoles, 27 de junio de 2007

Preservemos la naturaleza

El calentamiento global es una realidad que cada día se hace más palpable con fenómenos atmosféricos extremos en todas partes del mundo. República Dominicana no escapa a esta situación, y de hecho, en los últimos meses hemos visto los daños causados por lluvias excesivas en el noroeste, así como los efectos de un tornado en Dajabón y un ventarrón en Montecristi.

Un vistazo a los periódicos nos habla de la realidad ambiental del país: los pocos ríos que quedan cada vez más explotados y contaminados, tala y quema indiscriminada de árboles -incluso en áreas protegidas-, manejo inadecuado de desechos sólidos, escasez sistemática de agua, planes de rescate de ríos que nunca arrancan y un largo etcétera.

Mucho se habla de estos temas, y sobre todo, muchas comparaciones se hacen con Haití, donde actualmente menos del 2% del territorio está cubierto por bosques, comparado con 60% en 1923. Esta severa deforestación es el fruto de la dependencia de madera y carbón como fuentes de energía, lo que a su vez ha provocado erosión del suelo, impidiendo las actividades agrícolas en gran parte del territorio. De paso, la inestabilidad política que vive Haití desde hace décadas ha dado al traste con planes de reforestación y reformas.

República Dominicana aún no alcanza niveles tan alarmantes de deforestación, pero de seguir las cosas como van, bien podría ser este nuestro destino.

Considerando que el tema siempre está sobre el tapete, ¿cómo es que no tomamos conciencia de la realidad? Por una parte, está el factor ignorancia. Mucha gente no lee periódicos ni se entera de estas cosas. También se da el caso de gente que sencillamente no entiende, gente que ve a los árboles como un estorbo o una pérdida de tiempo y espacio, sin ver los beneficios asociados: da sombra, contribuye a disminuir la contaminación, absorbe una parte del ruido y provee alimentos (o belleza, no siempre dan frutos). Pero la peor clase de gente es la sabe de estas cosas, pero las ignora de todas maneras porque solo les interesa obtener un beneficio, que es el caso de los que se dedican a extraer materiales de los ríos.

Se señala a las escuelas y colegios como culpables de la falta de conciencia entre los niños de hoy, pero hay que recordar que la educación comienza por casa. En el caso del medioambiente, esto debe ir reforzado por una activa campaña de parte del Gobierno, que a su vez debe mostrar su compromiso con la causa.

domingo, 24 de junio de 2007

Los supuestos esclavos de RD

Siguen las denuncias en el sentido de que el país explota y maltrata a los haitianos, llegándose incluso a decir que estos son esclavos en el paraíso (sic). Desde Sonia Pierre y unos curas de dudosa reputación que ya salieron del país, hasta unas "sociedades" diseminadas por Canadá, Francia y Estados Unidos, todos parecen estar en contra del país, a pesar de las respuestas que en ese sentido ha emitido la Cancillería.

Por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, aquí mostramos una secuencia captada a la salida de la ciudad de Santiago, donde claramente se ve a nuestros "esclavos" circulando libremente y pidiendo dinero a los conductores, actividad que se ve en todo el país y en la que participan mayormente mujeres, quienes andan con uno o varios niños a cuestas para añadir dramatismo a la situación.

martes, 19 de junio de 2007

Convivir con los demás no es tan difícil...

Ya sea en el trabajo, en el vecindario o mientras hacemos nuestras diligencias, siempre estaremos rodeados de gente, algunas veces de manera temporal, otras permanentemente. Gregario como es por naturaleza, el ser humano siempre busca relacionarse con las personas que le rodean a diario, como son sus compañeros de vecindario, trabajo o estudios. El problema es que no siempre se establecen relaciones amenas, ¿por qué será?

Aunque la experiencia apunta a lo contrario, convivir con los demás en paz y armonía no es tan difícil, nada más hay que seguir algunas reglas básicas y de sentido común. Empecemos por lo más obvio: cada cabeza es un mundo. Así es, cada quien tiene su manera de pensar, y esto hay que respetarlo. Que una persona sea vegetariana o diferente de alguna forma no debe convertirse en la comidilla de la oficina, ni mucho menos ser motivo de marginación y/o burla.

El enemigo #1 de la convivencia es el chisme, casi siempre infundado y difundido con la intención de hacer daño a terceros. La mayoría de la gente, y no solo en nuestro país, parece disfrutar sobremanera un chisme, siempre y cuando no les afecte directamente, pues ahí la cosa cambia de inmediato. Siempre presente en el barrio y el lugar de trabajo o estudios, el chisme puede tener consecuencias insospechadas para sus víctimas, y de paso para quienes lo difunden.

Un tercer punto, causa de conflictos en todas partes y en gran parte responsable del chisme, es la falta de respeto hacia la privacidad de la gente. Amable lector, si usted es de las personas que constantemente husmea en las vidas de los demás, revísese. Bien lo dijo Benito Juárez: "El respeto al derecho ajeno es la paz". Lo que hagan sus amistades y compañeros de trabajo con sus respectivas vidas es asunto exclusivo de ellos. Recuérdese que la curiosidad mató al gato, y de qué manera.

Tratar con respeto a sus vecinos y compañeros de trabajo le evitará muchos inconvenientes, pero para que esto funcione, la cosa debe ser mutua. Recuerde, a nadie le gusta que abusen de su persona, y toda acción en ese sentido tiene una reacción. El sentido común es sumamente valioso cuando hay que tratar con personas. Si su compañero de trabajo está muy concentrado en sus tareas, tenga el suficiente juicio de no interrumpirlo, se lo agradecerá. No se aparezca de improviso a la casa de su amigo, usted no sabe si está en disposición de recibir visitas. No hable en voz alta estando en la biblioteca, otros están tratando de concentrarse. En fin, respete para que lo respeten.

jueves, 14 de junio de 2007

Civismo y decencia

Que agradable es ir a una playa, disfrutar del oleaje del mar, la brisa, acostarse sobre la arena para tomar el sol y contemplar los cocoteros. Muy placentero, sí, hasta que llega una persona con un radio a todo dar, dando al traste con sus planes de relajación. Lo más triste del caso es que el hombre del radio anda con 5 muchachos que se la pasan correteando, comiendo y haciendo travesuras. Al final del día, la playa parece más bien vertedero.

La experiencia descrita más arriba explica en gran parte por qué los hoteles prefieren cerrar el acceso hacia las porciones de playa que les corresponden, a pesar de que estas en realidad no tienen dueño. Es que está fuerte que una persona que se encuentre vacacionando tenga que sufrir las impertinencias de personas sin el mínimo de educación.

En una ocasión estuve en un hotel de Luperón y me apenó bastante escuchar a uno de los meseros lamentarse porque había llegado en ese momento una guagua llena de dominicanos que se hospedarían ahí. La expresión exacta fue "ya se acabó la tranquilidad".

Vergüenza debería darnos que ni siquiera nosotros mismos nos aguantamos. Con el paso del tiempo ha declinado mucho la formación hogareña, con la consencuencia de que modales básicos se han perdido. Parece haber pasado a la historia eso de tener consideración con el vecino y la ciudad en general. Es muy desagradable estar durmiendo a las 12 de la noche y que de repente nos despierte una música estridente. Contrario a lo que piensa mucha gente, esta situación se da en todas partes, no importa el nivel social.

La manera en que manejamos es otro reflejo de esa falta de civismo que venimos mostrando desde hace años. Gente que pretende doblar hacia la izquierda desde el carril derecho, conductores que no dan paso, que bloquean intersecciones y peatones que se le tiran encima a los carros.

La basura nos arropa, aunque en menor cantidad que otras veces. Dése un paseo por cualquier avenida, y no tadará en descubrir un mini vertedero en una área medio escondida. En otros casos, está a la clara. Lo peor que he visto es gente que teniendo un zafacón cerca opta por tirar la basura al piso.

El dominicano ha demostrado que puede hacer lo que se proponga. No es tan difícil lograr el cambio de mentalidad para cuidar más a la ciudad y ser más considerados con nuestros vecinos. Los niños de hoy son el futuro de mañana, y si nosotros damos el ejemplo incorrecto, eso es lo que van a aprender. En fin, es hora de corregir nuestras acciones, y si nos unimos en el esfuerzo los resultados serán mejores.

lunes, 11 de junio de 2007

Dos ejemplos de acción comunitaria

Cuando las personas se unen y trabajan por el bienestar común del lugar donde viven, los resultados pueden ser extraordinarios. Para ilustrar el objetivo de MONACO, a continuación exponemos dos casos que ojalá sirvan de inspiración a otras comunidades del país.

Caso #1: Residentes de Sabana de la Mar unieron esfuerzos para salvar el viejo Casón, una mansión victoriana de madera que data de 1917, única en su género en este poblado y considerada patrimonio cultural e histórico del lugar. Tras dar la voz de alarma, los sabanalamarinos se movieron rápidamente, usando todos los medios a su alcance para que llegara el mensaje, incluyendo un blog (http://www.salvemosalcason.blogspot.com/) donde se informa de los avances del proyecto. La foto fue tomada del blog para dar una mejor idea del proyecto.

Dos cosas resaltan en este caso. Lo primero es la visión de los sabanalamarinos respecto a la importancia histórica y cultural de este inmueble. Con mucha frecuencia se desprecian las edificaciones antiguas y se destruyen para dar paso a la modernidad, pero hay que recordar que estas forman parte de nuestra identidad. Lo segundo es la activa participación de los jóvenes en el proyecto, quienes han contribuido a la restauración pintando y haciendo algunos arreglos menores.

La idea con el Casón es convertirla en centro cultural de Sabana de la Mar, una idea que desde aquí aplaudimos. Los esfuerzos no han sido en vano; quienes promueven el proyecto han recibido el apoyo de personalidades artísticas, intelectuales y del medio político.

Caso #2: para que niños y familias tuvieran un lugar adecuado para el esparcimiento sano, residentes en Villa Carmen, Santo Domingo Este, solicitaron ayuda al ayuntamiento del municipio para recuperar áreas verdes que se habían convertido en guarida de borrachos y delincuentes.

Un reportaje publicado el pasado domingo en El Nacional informa de los planes para comvertir dichas áreas verdes en parques que podrán ser visitados por toda la familia, sin duda una iniciativa que va en beneficio de los moradores de Villa Carmen y zonas aledañas. Los parques son necesarios para el desahogo cotidiano y pueden enseñar algo valioso a los niños acerca de la necesidad de cuidar la naturaleza.

Vistos estos casos, queda reafirmado el viejo refrán de que la unión hace la fuerza.

martes, 5 de junio de 2007

Seguridad vial


La seguridad vial es tema de preocupación permanente en el país porque no hay una cultura de respeto hacia las leyes ni los derechos de peatones y conductores. Motoristas que aprovechan cada hueco, patanas que van excesivamente rápido, conductores que se pasan flagrantemente en rojo, violación a los pasos de peatón, bloqueo de intersecciones y guaguas "voladoras" son cosas que se ven a diario.

Para empeorar las cosas, las condiciones de las vías tampoco son las mejores. De repente se encuentra el conductor con una calle llena de hoyos, con basura, hombres trabajando (sin previo aviso), y, si es de noche, lo más probable es que esté a oscuras, bien por falta de electricidad o porque las bombillas están quemadas o porque sencillamente los postes no tienen bombillas (tal es el caso de la foto que acompaña a este artículo).

En un reciente viaje a Santiago noté que varios tramos de la carretera Duarte, específicamente a la salida de Santo Domingo y dentro del municipio de Pedro Brand, tienen postes de luz instalados, pero estos carecen de bombillas. No se trata solo de seguridad vial, la falta de iluminación es también propicia para los asaltos.

Si bien la iluminación y mantenimiento de calles, avenidas y carreteras corresponde a Obras Públicas, la otra mitad de la seguridad vial somos nosotros mismos. Es necesario que respetemos las leyes, estas no se hicieron para romperse impunemente a cada momento. También es nuestro deber no tirar basura a las calles, pues además de que afea el entorno, con el tiempo tapa los desagües y después nosostros mismos nos quejamos de que cada vez que llueve la ciudad se convierte en río.

Por supuesto, AMET debe asumir un papel más proactivo en cuestiones de leyes de tránsito. ¿Cuántas veces no hemos visto un AMET hacerse de la vista gorda ante una violación grave tránsito? Si se aplicaran las multas correspondientes, sobraría dinero para ejecutar obras de bien social que tanta falta hacen.

Por último, nosotros como ciudadanos debemos unirnos y exigir de Obras Públicas y otras dependencias afines el buen mantenimiento de las vías de tránsito, así no alegan desconocimiento.

sábado, 2 de junio de 2007

Los cementerios del país son una vergüenza

Las siguientes imágenes son del cementerio municipal de Villa González, en Santiago, pero son escenas que se repiten a diario en prácticamente todo el país. La falta de mantenimiento pone en ascuas a quienes visitan los camposantos, ya sea para depositar flores en aniversarios o enterrar a sus seres queridos.

Sólo cuando se acerca el 2 de noviembre, la fecha en que se celebra el Día de los Finados, es que las autoridades se acuerdan de limpiar los cementerios, y no es que hagan gran labor por la prisa que tienen. Aquí cabe decir que es como para añadir insulto a la herida: encima de la pena que embarga a quienes acuden al cementerio, tienen estos que cuidarse de no caerse o enredarse en el lodo porque las "avenidas" están intransitables o son prácticamente inexistentes.

Desde MONACO pedimos a las autoridades de lugar poner un poco más de cuidado en los cementerios y copiar del ejemplo que ofrecen otras ciudades de Europa y América, donde prevalece el concepto de parque-cementerio. Después de todo, deben ser estos lugares sagrados donde la gente pueda despedir o visitar a sus familiares ya idos con sosiego y paz. Ya que mencionamos el concepto parque-cementerio, vale notar que en el país opera Puerta del Cielo, un cementerio de capital privado, lo que nos pone a pensar que hasta eso hay que privatizar porque de otra manera no funciona.